jueves, 23 de octubre de 2008

Pigritia, paresse, laziness, pigrizia...o sea, pereza


Eso es lo que tengo ultimamente. Siento una inmensa pereza para abrir el ordenador cuando estoy en casa, como si al hacerlo el imán del blog me adhiriera sin remedio al enlace de "nueva entrada" y me sintiera como una estudiante que no ha hecho hoy sus deberes, ni los de ayer, ni los del lunes.
¿De qué voy a escribir? me pregunto con cierta crudeza, sin la piedad que concedo a los otros. No encuentro el tono ni la palabra justa. Ni tan siquiera el tema que me ronda las mientes se me muestra con un mínimo de interés, así que hoy tampoco escribo nata, rien, nothing, niente....o sea, nada.

sábado, 18 de octubre de 2008

Emily Dickinson, un euro y medio

Encuentro un puestecito modesto de libros en el epicentro mismo de un centro comercial. Allí se vende de todo a precios tan humildes que me hacen dudar del futuro próspero del dueño. Así no habrá manera, no señor. Pero meto mi nariz y mis manos por entre la mercancía y pronto se me antoja preciosa. ¿Será que la Literatura está de saldo hoy dia, o que este librero quiere decirme que la Literatura, precisamente, no tiene precio? Me quedo, entre otras cosas, con un librillo encantador de 60 poemas, de Emily Dickinson. Un euro y medio. Como muestra, un par de botones:

Que yo siempre amé
yo te traigo la prueba
que hasta que amé
yo nunca viví -bastante-
que yo amaré siempre

te lo discutiré
que amor es vida
y vida inmortalidad
esto -si lo dudas- querido-

entonces yo no tengo
nada que mostrar
salvo el calvario

POEMA 739

Muchas veces pensé que la paz había llegado
cuando la paz estaba muy lejos
-como los náufragos- creen que ven la tierra-
en el centro del mar-
y luchan más débilmente -
sólo para probar
tan deshauciadamente como yo
-cuántas ficticias costas-
antes del puerto hay-

jueves, 16 de octubre de 2008

En la Tierra como en el Cielo


La luna ha llegado hoy radiante, dorada, ni azul ni plata como la pintan lo poetas en esas noches de arrebatado amor. No, hoy la luna es humana.
Cuelga hermosa y plena sobre nosotros los mortales, que la miramos al llegar a casa y le sonreimos.
Si no me equivoco diría que hoy me ha guiñado un ojo; mientras yo la miraba en su hermosura una nube impertinente ha venido a cubrirla con su velo laminado. Yo he fruncido el ceño, disgustada por la osadía y he recordado las palabras del Tenorio : pardiez que sois atrevida...
Digo que la luna, en su sabiduría secular, me ha guiñado el ojo, siempre tan coqueta, por otro lado. Parecía decirme: no temas que una nube de paso vaya a ocultar mi brillo, igual que con un dedo no se tapa el sol . Esta pretenciosa se irá con el primer soplo del viento, mientras yo seguiré eterna, cambiante, haciendo mi camino. No olvides tampoco que así es en la Tierra como en el Cielo.
Pues que así sea. Buenas noches.

domingo, 12 de octubre de 2008

Serendipia


El término serendipia deriva del inglés serendipity, neologismo acuñado por Horace Walpole en 1754 a partir de un cuento persa del siglo XVIII llamado «Los tres príncipes de Serendip», en el que los protagonistas, unos príncipes de la isla Serendip (que era el nombre árabe de la isla de Ceilán, la actual Sri Lanka), solucionaban sus problemas a través de increíbles casualidades. (Wikipedia)

No me cabe la menor duda de que a lo largo de nuestra vida nos tropezamos con mil y una serendipias, exótica y bonita palabreja para designar lo que en castellano puro y duro calificaríamos como "por chiripa".
Hace poco he tropezado con una de ellas, quizás los ingleses dirían I bump into a serendipity con la flema británica de sus ancestros bien arraigada en sus genes. En una conversación cuasi filosófica, nocturna y claramente a deshora con un amigo ateo, a veces agnóstico según sus propio decir, comentamos la dificultad inmensa que el lenguaje nos impone en la exposición de nuestro sentir mas profundo, máxime si uno de los contertulios ha de expresarse en idioma no materno. Mientras hablábamos, ya digo que a hora avanzada, una idea revoloteaba por mi cabeza, un recuerdo vivísimo de una serendipia anterior y lejana en el tiempo. Hojeeé las memorias de mi pensador preferido hasta dar con el dato exacto, busqué en internet y apareció ante mis ojos la nueva serendipia turca, en formato librópolis, si mal no recuerdo: la tesis doctoral de Julián Marías "La Filosofía del Padre Gratry". editada en Alción y casi imposible de encontrar. El padre Gratry, sacerdote y teólogo francés del s.XIX, ha sido quizás uno de los mas completos estudiosos de la relación de Dios y el hombre, abordando esta relación como asunto metafísico, del alma, lejos del conocimiento intelectual.
Como nuestra conversación rondaba esos términos (quede anotado que a un nivel rematadamente inferior al sacerdote francés y su traductor Marías), hete aquí que desde ese momento ambos nos hallamos enfrascados en la busca, captura y asimilación de tan magna obra. El fin último es comprobar si es tan ateo como él se piensa o yo estoy equivocada.
Serendipias habemus.

domingo, 5 de octubre de 2008

Esas horas sagradas


Hay un momento del dia en que me encuentro en paz conmigo y con el mundo, sin importar lo que haya tenido el mundo de bueno y de malo, o yo de mala o de buena. Tampoco interfiere en mi calma si estoy aquí o allá, sola o acompañada. Nada lo inmuta, con nada se altera.
Las últimas horas del dia las encuentro gratísimas.
La vida parece soltar lastre y se aligera el alma, mientras el cuerpo va desprendiéndose de capas ajenas. Guardo la ropa en el armario, me quito el maquillaje ante el espejo. En el baño se desprenden los últimos vestigios de lo otro, lo que no me pertenece, lo que no soy yo. Como algo y me preparo con complaciencia para el culmen de la serenidad: una taza de té (el sabor es lo de menos, pero hoy es de jazmín). Bastan tres luces sin fastos para dorar las paredes y acogerme en el calor sencillo del salón. Hablo con R. de sus cosas, de las mías y la noche fluye lentamente; siento que el tiempo también reposa de su larga jornada y nos regala una eternidad por delante, satisfecho de sí, contento de su gracia.
Enciendo el ordenador, abro el correo, leo algún blog y escribo en el mío si tengo el ánimo dispuesto. Después acaricio el libro, lo huelo (siempre huelo los libros, desconozco el motivo) me pierdo entre sus hojas; intuyo que no querré cerrarlo nunca, que ojalá fuera infinito, como estas horas mágicas que se cubren de sombras silenciosas.
Sólo el cansancio puede conmigo y me arrastra al limbo.
Entonces si, apago luces y dejo crecer la noche.
Un dia mas le doy gracias al Cielo por este momento sagrado. Gracias.

miércoles, 1 de octubre de 2008


Por casualidad me entero de que existen los BOBs, una especie de premios, al estilo Oscar, de blogs a escala mundial.
Llego tarde, como siempre, para presentarme, mecachis en la mar. ¿O acaso no se presenta uno, sino que lo eligen? Y si es así ¿quién te elige? Y un paso mas allá: pero ¿quién te conoce?
Afinando aún mas: ¿quién me conoce? Vulgarmente hablando, digamos que ni mi madre.
Mamá, ni siquiera tu, pobrecita mía. Para tí el ordenador es un ente de otro planeta, que se maneja con los dedos como las teclas de un piano. Punto.
Pensaba yo anoche en todo ese tinglado que hay montado en Berlín hasta que se fallen los 10 finalistas y posteriormente, el ganador. No sé muy bien los parámetros que rigen la selección: estilo y forma, contenido, originalidad, glamour, diseño...me pierdo en este mar proceloso de tecnología y arte.
En cambio sí hay una reflexión que quisiera dejar en esta entrada:
imaginad lo que hubiera sido acceder al blog, mes a mes, de personajes como Leonardo da Vinci, ilustrando sus entradas con los bocetos de sus maquinejas extrañas, a la par que mantuviera un blog paralelo de su vida sexual (que ya me conozco yo algún caso). O Galileo mostrando sus pacientes descubrimientos científicos y recibiendo comentarios indignados de aquellos jesuítas que no podían soportar tantas cosas.
O el blog de Goethe, multidisciplinar como era él. Descomunal como era él.
¿Y el de Lord Byron? Jamás nos hubiera aburrido, entre afrentas personales con otros escritores, amoríos con jovencitas y jovencitos, cotilleos con maduras aristócratas.
Lo interesante que hubiera sido, por concluir ya, seguir con avaricia el blog de cualquier político o figura destacada relacionado con la contienda civil española: Besteiro, Azaña, Primo de Rivera, Largo Caballero,... Todavía mas asombroso, haberlo complementado con el blog de cualquier ciudadano de a pié, de mente clara y sentido común.
En fin, sueños vanos.
No sé quién ganará finalmente el Oscar, qué afortunado blogero oirá con el corazón menguado en un puño: "...and the Bobs goes to...." Si para el mes de noviembre, fecha del magno evento, aún me sigue interesando este periplo internauta, es probable que me asome a la página triunfadora con suma curiosidad. Seguro que será brillante.
Mientras tanto, mi madre sigue sin saber que tengo un blog.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Un soneto me manda hacer Violante


Un soneto me manda hacer Violante.
Para ser mas exactos: un meme me manda hacer Juan Antonio, el profe (del blog "Ah de la vida") siguiendo la cadena que su hija Isa le había propuesto hace unos dias.
El meme en cuestión consiste en nombrar seis cosas que te gustan, seis que te disgutan y seis personas a quienes encomendar idéntica tarea, a modo de eslabones blogeros en dirección al infinito, como esos vectores matemáticos de mis años escolares. (Si mal no recuerdo había uno que se enunciaba : no sé qué del infinito, cuando el infinito tiende a cero) Si hubiere por ahí alguien de ciencias, que me corrija sin pudor alguno o que calle para siempre.
Una vez enunciado el asunto vectorial, pasemos a desarrollarlo.
Seis cosas que me gustan (el orden no es significativo):
1. Los mercadillos, merodear, comprar, tratar con los vendedores y sus clientes y comprobar su capacidad tan salerosa de embaucamiento.
2. Las ovejitas en el campo (en ésto me parezco a Carmen Sevilla). Me encanta el correteo de los corderitos recién nacidos tras sus madres.
3. Dejar hablar a mi madre de sus recuerdos, aunque me los conozca en diferentes versiones (que varían a menudo). Mas aún me gustaba cuando era mi padre quien la escuchaba con paciencia infinita y ello daba lugar a forcejeos dialécticos dignos de Faemino y Cansado.
4. Dedicar alguna mañana libre a pasear por Madrid y descubrir calles, comercios ambientes desconocidos.
5. El olor de la lluvia en el campo, en el mar, en la ciudad.
6. Mi familia, en su mas amplio sentido, todos sus miembros (bueno, casi todos)
Seis cosas que no me gustan:
1. La carne poco hecha. Ni verla.
2. Que el vino me siente mal y me deje hecha unos zorros, porque me gusta. He aquí la historia de un amor no correspondido.
3. Las malas intenciones, la trampa.
4. Casi todo el cine español actual, lo siento si suena poco patriótico.
5. Tener los armarios a rebosar de mis compras de mercadillos, por ejemplo
6. Y finalmente yo misma, a veces, a pesar mío y gracias a mí.
El remate debería ser el listado de mis seleccionados a continuar con este meme, pero no me atrevo a nombrar sólo seis candidatos de entre todos mis muy admirados escritores de blogs. De modo que dejo la página en blanco e insto a quien lo desee a que recoja el testigo de mi mano, libremente. Yo estaría encantada de leer sus gustos y disgustos.
Así que...
"Un soneto me manda hacer Violante,
que en mi vida me he visto en tal aprieto..."

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Tres funerales y una boda


No, no es que haya olvidado el título de aquella comedia inglesa del año 93, donde un grupo de amigos se encontraban a lo largo del tiempo y de boda en boda, rematando la historia en un funeral. Es que mi última semana ha sido un pasar compungido por tres funerales impensados e inesperados y por fin, el sábado, una boda blanca y radiante, ésta sí delicadamente aunciada varios meses atrás.

La muerte debería anunciarse a los que afecte en primer y segundo grado para evitar tan desagradables sorpresas y atender a quien le replique "no me viene bien en tal fecha". ¿Por qué no se le exige que cumpla con tres amonestaciones, igual que los casamientos como Dios manda? Qué poca educación tiene, qué mal enseñada está. Y lo curioso es que dá igual el Gobierno que tengamos, no le afecta la LOGSE, LODE, LOE ni otros cuentos, y la crisis, no digamos. Pero en fin, la que queda mal, siempre, siempre, es ella.
Como digo, la semana pasada se ha mostrado caprichosa como nunca. Y yo me he dejado llevar de su mano, mansa como un corderito dentro del rebaño. ¿Que hoy toca funeral? Pues al funeral, y nada de caras largas: sólo abrazos y mis mejores palabras de consuelo; recuerda que la malqueda es ella, la innombrable, la traidora.
¿Que hoy toca boda? Pues a la boda, con mis mejores galas y aún mejor maquillaje. El bolso prestado, mis sandalias doradas y la pulsera que mi madre nos regaló a todas las hijas a imagen y semejanza de la suya.
Los siete dias que acabo de contaros los pasé fisgando entre la gente con avaricia, por si a Hugh Grant le daba por aparecer, con ese aire atontado que le caracterizaba en la película y esa mirada de no haber roto nunca un plato. Ja, menudo pillín. Y yo, menuda pánfila.
Olvidé que no era Cuatro bodas y un funeral, sino Tres funerales y una boda; olvidé que ésta era la vida real, sin pantallas cinemascope, ni palomitas ni acomodadores. Eso sí, la vida real me trajo la visión de unos cuantos políticos del PP invitados a uno y otro evento, con sus escoltas engafados aún cuando el sol hubiera desaparecido un par de horas antes.
Y eso tiene también cierto encanto ¿no?

sábado, 20 de septiembre de 2008

Memorias, confesiones, autobiografía, diarios ( II )


Decíamos ayer...
que es difícil interceptar los circuitos neuronales del escritor que decide publicar su vida. No olvidemos que publicar es "hacer público algo".
Nada sabemos de sus intenciones primigenias y mucho menos de la evolución de la pluma sobre el papel, si tenemos en cuenta que rara es la ocasión en que uno acaba escribiendo finalmente lo que deseaba en el momento de concebir la idea. ¿Cuántos autores se han quejado de la voluntad propia que va adquiriendo su texto, sorprendidos del caprichoso devenir del desenlace?

Supongamos entonces un esfuerzo sobrehumano en aquéllos que han decidido, libremente, sacar a la luz sus trasuntos, un rebuscar en sí mismos y en los otros, en constante ejercicio de desecho y asombro, de dulces fresas y amargos pomelos, de aquí me callo, aquí corro un tupido velo.

El cómo quiera llamarle cada uno a este su jardín albortado, dejémoslo a su antojo. Nada importa a quien lo lee. En todo caso yo les agradezco esas frasecillas en segunda línea con que decoran la aridez del título: Una vida presente. Memorias (J.Marías) . Confieso que he vivido. Memorias (P.Neruda)Poesía y Verdad (Goethe), entre otros.

Hoy me quedo con las sabias palabras del filósofo Julián Marías:
"Hoy, 14 de julio de 1988, me decido a volverme sobre mi vida e intentar contarla y expresarla; es decir, revivirla./.../ He recordado muchas veces lo que Ortega dijo acerca del deber de comunicar la sabiduría sobre la vida concreta, la ciencia vital por excelencia; es poco generoso, decía, no devolver esa vida a la vida./.../ Escribir unas memorias es increiblemente difícil. En primer lugar ¿cuándo empezar? Siempre parece demasiado pronto. Pero si se aplaza demasiado, llega la muerte y se frustra el deseo./.../ Al hablar de uno mismo hay que hablar de otras personas, y es dudosa la licitud de ello; pero es necesario /.../ Y en cuanto a la memoria, es evidente que es selectiva, que se nutre del olvido. ¿qué se recuerda, qué parece digno de recordarse, es decir, memorable?
Cuando el hombre maduro o viejo se vuelve sobre su vida pasada e intenta contarla, es inevitable que lo haga desde su perspectiva actual; pero esto, claro es, falsea la realidad. Es menester evocar el pasado reconstruyendo, no ya la circunstancia en que aconteció, sino sobre todo el yo, el quién lo hizo. Si no se consigue, todo se convierte en una falsificación...Esto quiere decir que se trata de una empresa casi desesperada; pero el que hago sea imposible no quiere decir que no sea necesario. Reconstruir la propia vida puede ser necesario para acabar de poseerla, acaso, en cierto momento, para poder seguir viviéndola".
/.../

Feliz fin de semana a todos.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Memorias, confesiones, autobiografía, diarios ( I )


Se dice que la Literatura, o mas bien el acto de leer, es un estado de ánimo y que por ese motivo estamos predispuestos a enfrascarnos en la poesía, el ensayo, la novela en sus diferentes modalidades, la biografía...en fin, según sea nuestro íntimo y particular momento anímico.

Doy tal afirmación por cierta en mi caso tras haber constatado cuánto tiempo llevo sin prestarle atención a ningún poeta, mientras que hace meses todo era un trajín de husmear entre Claudio Rodríguez y Pablo García Baena, por mostrar un ejemplo. En la actualidad, es decir, de año y medio a esta parte, mi querencia natural se decanta por los diarios, confesiones, memorias o como quieran llamarle cada uno a su propia vida, y así voy de Pessoa a Julián Marías, pasando por Goethe, Vila-Matas, Benjamin Constant y alguno mas que lamento dejar en el olvido en este lapsus mental matutino.
Andrés Trapiello en su última entrega de "El salón de los pasos perdidos"dedica un par de páginas a desentreñar los vericuetos psicológicos que diferencian a las memorias de la autobiografía. Según él, el que escribe sus memorias piensa que su vida es memorable, lo que conlleva un concepto de sí mismo pomposo y egocéntrico. Todo en ellas gira en torno a él: el mundo que le rodea, las personas que aparecen y, de alguna manera, es un libro que ya esá escrito de antemano, puesto que el autor sólo escribirá aquéllo digno de mención según su criterio. Lo que no considere de su agrado es muy probable que no deje rastro entre esas páginas. El memorando entreteje con sus palabras una serie de justificaciones de por qué hizo esto o dejó de hacer lo otro y así va dirigiendo el criterio del lector. Trapiello concluye que las memorias suelen ser un invencible tostón plagado de empachos autocomplacientes en la mayoría de los casos.
En la autobiografía no hay, en cambio, un protagonista único y estelar. La obra se va desarrollando a tenor de unos hechos y de otras personas que participan en la vida de uno, de modo que esa exposición conforma una obra coral que va desarrollándose por sí misma, y casi nunca pretende justificarse ni imponer su criterio: tales hechos han ocurrido, tales personas han participado en ellos, esta es, a fin de cuentas, mi vida hasta hoy.
El lector adopta una función muy dispar ante ambas y lo hace inconsciente de ello: en las memorias puede creer o no lo que ha leído, pues su carácter intimista le hace sospechar que haya tergiversaciones, omisiones, autocomplacencias. ¿Cuánto hay de verdad en lo que estamos leyendo y cuánto de autoengaño ? No le queda otra que juzgar, por esta causa, al autor de las mismas.
En las autobiografías los datos se avienen a los hechos y dejan poca cabida a la duda, por cuanto la intervención de otros hace mas improbable la manipulación continuada. Lo que aquí se presenta es la vida desde sus múltiples visiones, como las caras de un poliedro. El lector no encuentra motivos para juzgar al autor, sino a la vida.
No obstante ¿quién es capaz de juzgar una vida? preguntaría yo, Mery, a cada lector de memorias, biografías o confesiones.
En sucesivas entradas comentaré opiniones de otros escritores.



lunes, 15 de septiembre de 2008

Trampantojo


En Arte, trampantojo es una técnica originalmente pictórica , mediante la cual se intenta engañar al espectador utilizando perspectivas falsas y otros métodos de luz y sombra, color, etc. Su fin es artístico en un principio aunque en Arquitectura se aprovecha para jugar con el espacio, ampliándolo o reduciéndolo, dándole un matiz diferenciador que haga destacar el edificio o la estancia, o bien para desviar la atención por motivos bien estudiados.

G.L.Bernini y Luca Giordano (entre otros) y posteriormente los hiperrealistas de finales del s.XIX, son algunos de los mejores exponentes de esta técnica, para la que se requiere, por encima de todo, una imaginación y una habilidad artística fuera de lo común.

En la vida cotidiana resulta que, sin darnos cuenta, nos encontramos con otra clase de virtuosos del trampantojo, no ya artístico, que mas quisieran ellos, pero virtuosos al fin y al cabo. Malabaristas de palabras y actos que modifican la realidad de mil maneras, cada cual empleando sus mejores dotes y compitiendo entre sí por alcanzar la cima del hiperrealismo de cada jornada.
Visto en frio me resulta hasta cómico, a qué negarlo, y cuando escribo sobre ello se me vienen a la cabeza algunos personajes de cuyo nombre no quiero acordarme y ni siquiera estoy segura de que lleguen a tales dominios de la perspectiva. Pero hoy estoy alegre, optimista, y ningún trampantojista del tres al cuarto podría llevarme por el camino que no quiero.
De hecho me pregunto ¿no seré, a veces, una de ellos y también -y tristemente- de tres al cuarto?
Pues eso.
* En la foto "Escapando de la crítica" de Pere Borrel del Caso

viernes, 5 de septiembre de 2008

Es ya tarde



Muchas veces, cuando yo volvía tarde - media hora, una hora después de haber cenado todos - se me amonestaba porque volvía tarde. Ya creo haber dicho en otra parte que en los pueblos sobran las horas, que hay en ellos ratos interminables en que no se sabe qué hacer, y que, sin embargo, siempre es tarde.

¿Por qué es tarde? ¿Para qué es tarde? ¿Qué empresa vamos a realizar que exige de nosotros esta rigurosa contabilidad de los minutos? ¿Qué destino secreto pesa sobre nosotros que nos hace desgranar uno a uno los instantes en estos pueblos estáticos y grises? Yo no lo sé; pero yo os digo que esta idea de que siempre es tarde es la idea fundamental de mi vida; no sonriáis. Y que si miro hacia atrás, veo que a ella le debo esta ansia inexplicable, este apresuramiento por algo que no conozco, esta febrilidad, este desasosiego, esta preocupación tremenda y abrumadora por el interminable sucederse de las cosas a través de los tiempos.

/...../

Azorín. Las confesiones de un pequeño filósofo.

domingo, 24 de agosto de 2008

Ermitaña en el campo




Después del mar y las huellas que dejó en mí- las que yo dejé en él duraron lo que el beso de una ola- de nuevo vuelvo al campo.
Soy una ermitaña dispersa entre paseos a la caída del sol, cocina, mercadillos, lecturas a medias, Azorín, Plá, un bodrio comprado en un rapto de imbecilidad veraniega, artículos sabatinos de escritores que claman por y contra otros escritores, el Hola y el Telva que mi hermana deja sobre la mesa, reseñas de accesorios para mi PC que no entiendo, mi sobrino que canta sin pudor canciones en inglés con su guitarra de juguete, un perrito accidentado, su entierro bajo los pinos y nuestras lágrimas (las mujeres de la casa sacamos la pala y el azadón y cavamos su tumba con el coraje de las chicas Almodóvar). ¿Si nos viera Pedro nos contrataría? Bella estampa de dolor y agallas.
Coincidencias de fechas, qué coincidencias. La madre sigue bien y es lo que importa. Su presencia y una ausencia.
Cartas diarias, amigos que se dejan ver después de algunos meses, palabras en otro idioma. Una amiga enamorada.
Entre medias voy y vuelvo a Madrid un par de veces.
El otoño se anuncia con timidez, aún no se atreve a mostrarse victorioso, aunque ayer lloró cuanto quiso sobre nosotros, toda la tarde. Baudelaire me ha llegado en francés con un poema sobre la tristeza de la luna. Si, todo se anuncia.
Mientras tanto, soy feliz y no soy feliz.

domingo, 20 de julio de 2008

Saint-Saëns, lavanda y reencuentros



Con diferencia, hacía tiempo que no había tenido en mi vida una semana tan intensa; intensa en sensaciones y sentimientos, nadie piense que anduve con mis huesos zascandileando.
Estos huesos míos no se han desplazado mas allá de un radio de 30 kms en torno al pueblo de mi madre y en tales circunstancias han querido darse ciertos reencuentros, encuentros y descubrimientos.
Mi amigo parisino R.D. (el del sueño francés ) ha pasado allí un par de semanas en compañía de un grupillo de amigos de su tierra, alguno de los cuales conocí tiempo atrás y a los que ahora he abrazado con verdadero placer. Nuestras reuniones han estado salpimentadas con un nuevo idioma, el español-francoinglés-italiano, risas y manoteos al aire cuando alguno, rendido, suplicaba : Raúl, cómo se dice en francés...
A R. D. dejé de frecuentarlo hace casi once años, con levísimos intervalos de comunicación telefónica o por medio de su hermana, a la que veo cada verano. El distanciamiento lo produjo un "yo te amo-yo a ti no" y una penosa cadena de malas artes de personas ajenas a nuestra relación, que bien se encargaron de hurgar en la herida con cuantos hierros candentes tuvieron a mano. Pero ese alejamiento físico estaba destinado a no perdurar en el tiempo, ya que, mucho antes que el amor, había enraizado entre nosotros una amistad a prueba de bombas nucleares y crisis externas.
Esta semana pasada nos hemos reencontrado, finalmente. Primeros pasos tímidos de tanteo, alguna máscara impuesta como prevención y, dos dias después, los lazos profundos del cariño de antaño volvieron a unirnos. Misma complicidad, mismas afinidades. Sin amor, sin esa otra clase de amor, quiero decir.
R.D. es un experto en música clásica, toca la trompeta y abandonó en un momento de su vida los estudios de dirección de orquesta. Estuvimos hablando sobre mi reciente descubrimiento del compositor francés Camille Saint-Saëns, en concreto de su obra "El carnaval de los animales". Es magnífica, le dije, con los ojos de una niña que luce zapatos nuevos; entonces él me comentó entusiasmado mil y un detalles: que consta de 14 piezas, todas dedicadas a diversos animales, menos la número 11, dedicada a los pianistas, nueva broma del compositor dentro del jolgorio general de la obra. Saint-Saëns escribió en 1886 esta partitura jocosa muy en contraste con toda su obra, tan académica de por sí, y por ello, se opuso a que se estrenara mientras él viviera (sólo permitió que se editara la pieza del Cisne). Me habló del resto de sus composiciones, menos alabadas por el gran público. Yo completé su reseña con algunos rasgos rosas del autor que él, como buen hombre, desconocía: que era homosexual reconocido , que tuvo escarceos amatorios con el mismísimo Tchaikovsky, que se casó y tuvo un par de hijos pese a todo, que abandonó a su mujer al morir éstos y jamás volvió a verla.
Como R.D. siempre lleva consigo cuando viaja multitud de música, como la casa que arrastra encima el caracol, me grabó El Carnaval en mp3 , para rematar la faena.
Bueno, no, la faena ha quedado rematada con varios ramilletes de lavanda de su jardín, porque aquí el amigo tiene una de las casas mas originales de los alrededodes, de estilo francés, lo que en medio de Castilla resulta chocante. El jardín es un vergel de romero, lavanda, tomillo, rosales, higueras y varias plantas mas sin nombre declarado.
Ahora mi casa huele a lavanda en cuanto abres la puerta porque tengo repartidos los ramos, en agua unos, boca abajo otros a secar, para que sus flores huelan aún mas dulces cuando pasen unos meses y me recuerden, entonces, que un dia hubo una Amistad con la que nadie pudo.

jueves, 10 de julio de 2008

J.J.Rousseau. Confesiones


Me atrevo a afirmar que el que sólo ha sentido el amor no ha sentido lo mas dulce que puede experimentarse. Conozco otro sentimiento*, tal vez menos violento, pero mil veces mas delicioso, que puede hallarse junto con el amor, pero que se presenta con frecuencia separado de él.
Este sentimiento no es tampoco solamente amistad; es mas voluptuoso y tierno, y no creo que pueda existir entre personas de un mismo sexo. A lo menos yo he rendido culto a la amistad como el que más, y, sin embargo, no he experimentado nunca este sentimiento por ninguno de mis amigos.
Esto no es muy inteligible, pero ya se aclarará con lo que sigue: los sentimientos no se describen bien sino por sus efectos/.../
No conocía toda la fuerza de mi cariño hacia ella sino cuando no la veía... mi inquietud en su ausencia llegaba al punto de ser insoportable./.../A su lado no me acometían deseos ni arrebatos. Me hallaba en estado de calma sorprendente, gozando, pero sin saber de qué. Así habría pasado toda la vida, y aún la eternidad, sin fastidiarme ni un instante. /.../Nuestras conversaciones eran una charla interminable, que para acabar tenía que ser interrumpida. Durante esa especie de éxtasis, yo me callaba, la contemplaba, y era el mas dichoso de los hombres.
* Inclinación sentimental que Rousseau sintió a lo largo de toda su vida hacia la señora de Warens, una mujer en plena edad madura cuando la conoció y , por tanto, unos años mayor que él. La señora de Warens alojó en su casa al joven filósofo mientras éste permaneció en la ciudad de Annecy.

lunes, 7 de julio de 2008

Las tres Conchas


Ahora que ya ha llegado el verano y hemos traído a mi madre a su pueblo para pasar, si Dios quiere, sus buenos tres o cuatro meses, compruebo que la vida es una sucesión de hechos que se repiten, y también de otros que se instauran nuevos, lustrosos casi, buscando sitio entre las raíces de la costumbre.

Dentro de pocos dias va a hacer un año que murió mi padre. Cuando llegamos al pueblo entonces, con los corazones rotos, un mes mas tarde de lo habitual, y coja la familia por la ausencia repentina, desfiló por esta casa practicamente toda la población, haciéndonos llegar el pésame y su compañía. Día a día, al caer la tarde, un corrillo de viudas fueron enseñoreando su presencia en torno a la nueva miembro (que no miembra) de su club, mi madre. Primero se contaron sus experiencias, algunas bastante lejanas ya, y por tanto, sin lágrimas en los ojos. Después, una vez que había quedado claro que todas echaban mucho de menos a sus maridos, dejaron de hablar de ellos -cada una tendría sus motivos- y pasaron a recordar otros momentos felices de sus vidas, su juventud, la escuela, tal baile, la guerra y la posguerra, la prima monja de fulanita que dejó el convento para casarse.

Nosotras, las hijas, asistíamos a ratos a estas conversaciones y nos alegraba ver que, de alguna manera, la vida era capaz de abrir aún rutas floridas por entre el páramo de nuestra herida.

Como en una especie de selección natural, quedaron de visitantes fijas dos mujeres octogenarias, como la dueña de esta casa. Las dos se llaman Concha y por suerte, aquí siguen este verano. Dá gusto verlas a ambas, muy bien arregladas con collares a juego con la ropa, sus zapatitos blandos multicolores y medias de descanso para las varices. El pelo teñido de blanco azulado una, de blanco roto la otra. Y ambas, sin distinción, parlanchinas.

La mayor, a la que llamamos Conchita para distinguirlas, goza de buena salud pese a rozar los 90 años. Tiene una memoria que mas la quisiera yo : "en el año 52 me cambiaron la chimenea y me costó 16.000 ptas". A veces llama para decir que no viene porque está malísima y nosotras sabemos que se ha dado un pequeño homenaje entre tanta pastilla, que ha comido pasteles a destajo, y que tiene un cólico. Mañana ya estará estupenda de nuevo, aunque ella se quejará de que con estos cambios de tiempo los cuerpos están fatal.

La segunda Concha es mas joven que mi madre y Conchita, pero también pasa de los 80. Fué maestra de escuela en varios pueblos, en uno de los cuales conoció a su marido, y remató su vida laboral en Madrid, donde sigue viviendo. Se ha pasado todo el invierno llamando por teléfono a mi madre dos veces al dia, porque a veces no recuerda que viven en la misma ciudad y que podrían visitarse; sufre un comienzo de demencia senil y olvida las palabras con tanta frecuencia que oirle hablar es un constante reprimir la risa. Yo, que soy de risa fácil, confieso que no siempre lo consigo, y tengo que buscar excusas para justificar el motivo, o pedir perdón, sin mas. Una tarde en que la conversación giraba en torno a una receta de mero, sus circunloquios para dar con el concepto adecuado me llevaban de una carcajada a otra, y tuve que salirme del salón, muerta de vergüenza y de dolor de estómago. Ojalá hubiera tenido una cámara a mano para grabar , no ya sólo su conversación, sino las caritas de las otras dos en su intento por hilvanar la receta al completo. Enternecedoras.

La tercera Concha es socia del club en la lejanía; enviudó hace tres años y vive entre Madrid y Burgos, así que echa mano del teléfono para estar en contacto con el grupillo (digamos mas bien que a ella sólo le interesa mi madre, por ligazones de sangre). Es la mas despabilada de las tres Conchas, porque es mas joven, entre otras cosas. También es mas seria y callada.

Con este elenco femenino, variado y, sin embargo tan compacto, he descubierto cómo hacer feliz a mi madre cuando la noto mustia o aburrida de oirnos hablar de nuestras cosas de hijas, que ya le son bastante ajenas. No tengo mas que preguntarle : "mamá ¿qué sabes hoy de tus Conchas? " Y con ello tenemos monólogo para rato.



miércoles, 2 de julio de 2008

Shalom


Ya he vuelto de Israel.

Mejor será que no consulte mi moleskine de viaje porque sus páginas aún me devuelven el atolondramiento de cien lugares visitados a carrera diaria: Nazareth, Belén y su impresionante muro palestino, el Mar Muerto, el lago Tiberíades, el Santo Sepulcro, el desierto de Judea, la fortaleza de Massada, etc, etc.

Me preguntaban hoy si había sentido en algún momento ese escalofrío que recorre la espina dorsal de casi todo católico cuando visita la tumba de Cristo. No. Y el establo donde nació. No. Y la casa de la Virgen María. No.
Y es que ¿cómo meterse en escena cuando encima de cada lugar histórico-sagrado han edificado sucesivas iglesias, dejando sepultados los pocos vestigios que quedaron de una vida, XXI siglos atrás? La imaginación ha de estrujarse en un alarde de virtuosismo para visualizar una crucifixión en el Gólgota, ahora que el monte está allanado y camuflado bajo una impresionante basílica que aúna, en pocos metros, cruz y sepulcro.

Me resultó mas fácil, en cambio, en el rio Jordán, porque sus aguas verdes y sus riberas afortunadas conservan aún la naturaleza que bien pudiera tener en aquellos dias. El guía tuvo la deferencia de dejarnos unos minutos libres para tocar esas aguas bautismales y recrearnos en el paisaje, aunque, como bien sabíamos todos los allí presentes, nosotros no estábamos en calidad de peregrinos, como otros grupos parroquiales con los que nos cruzábamos por doquier, con la cruz a cuestas y sus rezos.

El hecho de entrar en Belén es, cuanto menos, impactante. Es territorio palestino y como tal, se halla rodeado de un colosal muro de hormigón y alambrada espinosa, como la corona de Cristo, quién se lo íba adecir a Él : 2008 años después su cuna inocente lleva también el estigma que coronó su frente al morir.
Los judíos tienen prohibido poner el pié en Belén, así que cambiamos momentaneamente nuestro guía por otro musulmán, justo antes de cruzar la frontera. Sólo visitamos la iglesia ortodoxa que ahora rige el pequeño "portal" subterráneo donde se supone que nació Jesús. Y vuelta a cruzar la frontera de regreso. Esta vez subieron a inspeccionar el autobús, primero un soldado palestino con gafas de espejo macarriles y metralleta en mano, y luego un par de soldados israelíes, sin gafas, pero también armados hasta los dientes.

Sobre el cielo de Nazaret, de nuevo el ejército nos recordó que estábamos en tierras conflictivas: nos sobrevolaron tres aviones caza a baja altura, de maniobras, y unos segundos después se escuchó una especie de bombazo que dejó en la llanura, junto a la ciudad, un humo negro, delator del tiro. Todo normal allí, nadie entre los autóctonos se inmutó ante este hecho, y los foráneos optamos por mimetizarnos con ellos y tomar como cotidiano lo que en nuestro país sería alarmante. Y es que en Israel es así, se convive con la prevención mas absoluta sin reflejar miedo, y los extranjeros, por tanto, no sienten miedo. La convivencia entre judíos, musulmanes y cristianos es perfecta; podría contar varias escenas vividas entre las callejuelas de la ciudad vieja, los saludos mas o menos cordiales entre los comerciantes árabes y los fieles judíos en su paso hacia el Muro de las Lamentaciones. O las charlas de los retenes israelíes en sus interminables guardias con los camareros musulmanes, que abrían sus bares en el sábado sagrado de los hebreos.

No quiero extenderme en detalles cansinos de estos dias pasados en Tierra Santa, pero sí contar algo singular entre las singularidades que ofrece ese país. En el Muro de las Lamentaciones hay situadas tres cámaras que transmiten en directo, 24 horas al dia, imágenes de la plaza en una página de internet:
La noche del sábado me hallaba allí, sentada al fresco de una noche que nos bendecía por haber soportado casi a diario 44 ºC. Lo que ocurría ante mis ojos parecía envuelto en un halo sereno, beatífico; oleadas de orantes entraban y salían del recinto, algunos cantando bonitos cánticos en hebreo, otros en silencio, con sus hijos de la mano. Llamé a una de mis hermanas que vive fuera de España y le propuse conectarse a la página, para que contemplase esa escena única. Y así, en tiempo real, me localizó en la pantalla y compartimos mirada y emociones durante unos veinte minutos. Es difícil encontrar palabras que describan , medianamente, lo que todo ello significó.
Nota 1: encabezando el texto, a mano izquierda, una foto del sol iluminando el Lago Tiberíades (o Mar de Galilea). Sobre sus aguas, cuenta el Nuevo Testamento, caminó Jesús sin hundirse. A mano derecha, un grupo de niños judíos ortodoxos hacen un descanso en la escuela matutina a la que acuden cada Shabat. Pude tomarles la foto porque estaban muy ocupados entre sí como para prestarme atención. No les gusta que se les fotografíe.
Nota 2: acabo de enterarme, por televisión, de un atentado en Jerusalén. Un bulldozer ha arrollado todo lo que encontraba a su paso, provocando 4 muertos y mas de 30 heridos. Al mirar bien las imágenes he comprobado que ha ocurrido en la parte trasera de mi hotel, el Moriah, donde daba mi habitación. Allí había obras de remodelación de una gran avenida que separaba la acera de un barrio judío. Me he quedado muda.
Shalom, Israel.