domingo, 4 de abril de 2010

1930...2010


Si tuviéramos hoy día un pensador de la categoría de Ortega, quizás leeríamos de su puño y pluma el párrafo que voy a dejar a continuación. Por mas que miro a mi alrededor, no encuentro mucho de esa grandeza y esa calidad humana en ningún medio, así que reflejo en esta entrada lo que D. José dejó escrito en 1930, en La rebelión de las Masas. A ver si no encaja como anillo al dedo con el momento político-social que vivimos en la actualidad.

"El poder público se halla en manos de un representante de masas. Éstas son tan poderosas que han aniquilado toda posible oposición. Son dueñas del poder público en forma tan incontrastable y superlativa, que sería difícil encontrar en la historia situaciones de gobierno tan preponderante como ésta. Y, sin embargo, el poder público, el gobierno, vive al día; no se presenta como un porvenir franco, ni significa un anuncio claro de futuro, no aparece como comienzo de algo cuyo desarrollo o evolución resulta imaginable. En suma, vive sin programa de vida, sin proyecto. No sabe a dónde va, porque, en rigor, no va, no tiene camino prefijado, trayectoria anticipada. Cuando ese poder público intenta justificarse, no alude para nada al futuro, sino, al contrario, se recluye en el presente y dice con perfecta sinceridad: " Soy un modo anormal de gobierno que es impuesto por las circunstancias". Es decir, por la urgencia del presente, no por cálculos de futuro. De aquí que su actuación se reduzca a esquivar el conflicto de cada hora; no a resolverlo, sino a escapar de él por de pronto, empleando los medios que sean, aún a costa de acumular, con su empleo, mayores conflictos sobre la hora próxima.

Así ha sido siempre el poder público cuando lo ejercieron directamente las masas: omnipotente y efímero. El hombre-masa es el hombre cuya vida carece de proyecto y va a la deriva. Por eso no construye nada, aunque sus posibilidades, su poderes, sean enormes."

Ahí es nada.

domingo, 28 de marzo de 2010

Una fecha entre las fechas


Este año la Semana Santa nos ha venido muy temprano. El Domingo de Ramos - que tanto me gusta - luce sin haber finalizado marzo. La tradición dice que hay que estrenar algo pero yo no recuerdo haber cumplido esa premisa desde que tengo uso de razón, al menos conscientemente. Quién sabe si de niña mi madre me adornaba la cabeza con un sombrerito nuevo, algún lazo en el pelo, o unos simples calcetines de ganchillo blanco.

Digo que esta Semana Santa viene acelerada en fechas y, por ello, mi madre cumple sus muchos años el miércoles santo. Aunque su prole ande desperdigada en vacaciones ¿cómo dejar de volver a Madrid para comer con ella unas torrijas de vino blanco, que haremos en honor a su receta heredada de dos generaciones?

El miércoles no habrá régimen ni pereza ni cuentos de merecido descanso. Volvemos a tí, mamá, con el corazón henchido de orgullo y amor y agradecimiento, porque sigues entre nosotros, los mortales, generosa en ternura. Como siempre.


martes, 23 de marzo de 2010

Con Haydn llegó la primavera


Dos días después del inicio de la primavera, acudo al Auditorio a beberme Las Estaciones, de Haydn. Madrid huele a brotes nuevos, a almendros en eclosión, a brisa cálida y, a las siete y media de la tarde, suenan los primeros acordes del recitativo de La Primavera.
Hanne, con voz de soprano, exclama:
¡Mirad! ¡ Por los vientos templados llega, desde el Sur, el mensajero de la Primavera!
Un segundo después el coro de la Comunidad de Madrid canta glorioso, en alemán:
¡Ven, dulce primavera!
¡Don del Cielo, ven!
¡ Despierta a la Naturaleza de su letargo!
La dulce primavera se aproxima,
ya sentimos su suave hálito.
Todo cobra nueva vida.
¡ Sénos propicio ahora, oh, Cielo!
¡ Abrete y vierte sobre nuestro campo tu bendición!
Que así sea.

lunes, 15 de marzo de 2010

Una agenda muy ilustrada


Tengo una agenda lúcida y luminosa como un tesoro de sabiduría; nada mas abrir sus tapas, encabezando cada pagina en blanco, me esperan sus sentencias a modo de perlas, esmeraldas, rubíes, monedas de oro y plata.
He aquí unas cuantas:
- Cada uno es como Dios le hizo, y aún peor muchas veces. Miguel de Cervantes.
- Aquél que prevé, es dueño de sus días. Goethe
- Vive con los hombres como si Dios te mirase; habla con Dios como si los hombres te oyesen. Séneca
- Un hombre, cualquier hombre, vale más que una bandera, cualquier bandera. Eduardo Chillida
- Libertad no conozco sino la libertad de estar preso con alguien cuyo nombre no puedo oir sin escalofrío. Luis Cernuda.
Otro día, mas. Felíz día.

sábado, 13 de marzo de 2010

Las flores de Flandes


Hace pocos días que he regresado de un viajecito a Holanda (compromiso familiar y viaje de placer, además).

He vuelto con un par de ramos de rosas frondosísimos , pequeñas y multicolores, como anticipo de una primavera que está al caer, pero que se resiste a darnos una pista en este país nuestro.

En tierras de Flandes se cuida mucho la estética cotidiana; los puestos de flores brotan en cada esquina con ejemplares que nunca había visto por aquí. Las casas decoran el alféizar de sus ventanas con ramos que varían cada semana, junto con velones acristalados y es el único lugar donde no me asusta en absoluto ver un par de velas negras junto a una lámpara, igual de oscura. Son capaces de acompañar algo que aquí nos parecería siniestro con un angelito sentado junto a un juego de té en plata y, para endulzarlo, pastas de chocolate de diferentes colores.
Esa cultura de la belleza me parece admirable en una sociedad, bien es cierto que una sociedad que adora la decoración y el buen gusto es porque ya ha superado hace tiempo la etapa de la simple supervivencia. Es una sociedad del bienestar.
Ahora que estamos inmersos en un momento complicado, que cada cual sufrimos en nuestras propias carnes o en carnes cercanas los sinsabores de una malograda economía, se me antoja mas que lícito volcar la mirada en estos pequeños detalles que nos hacen la vida un poco mas dulce. A modo de antifaz, si se quiere, para que la venda en los ojos no sea tan tupida que desvirtúe la realidad. Hay un dicho por ahí que engatusa: "si baja la Bolsa, cómprate un bolso".
Pues bien, en mi caso, compré flores en Flandes. Y tan ricamente.

martes, 9 de marzo de 2010

Los entes


Hace pocos días fuí a hacerme unos análisis de sangre cerca de casa, a una clínica especializada en fecundación asistida, partos y todo lo relacionado con el embarazo. Yo no estoy embarazada y tampoco había caído en la cuenta de dónde me había metido.

Llegué a la sala de espera a las 8,30 h y ya había delante de mí unas diez mujeres, algunas acompañadas de sus parejas. Primero me llamó la atención un común denominador: sus caras ligeramente hinchadas, de labios abultados. Bajando la mirada, lo que estaba hinchado eran sus pechos, y, unos centímetros mas abajo, sus vientres, en distinto grado según el mes de gestación. Todas ellas sentadas, con las piernas ligeramente abiertas, dejando reposar el peso en un ángulo inconsciente, pero en apariencia cómodo.

Parecían sacadas de una película fantástica y algo en su aspecto me hacía sentirme incómoda, quizás al percibir su propia torpeza y cansancio en los gestos; no sé muy bien qué ocurrió, el caso es que me dió por imaginar que, como en esas historias de alienígenas, de un momento a otro todas ellas comenzarían a escupir por sus bocas unos entes extraños y monstruosos, frutos de una invasión silenciosa de E.Ts.
Luego me fuí a "mi caaaaasa", con x cl menos de sangre y un no sé qué revuelto en todo mi cuerpo.

domingo, 28 de febrero de 2010

Lo que ZP le debe a mi madre


Mi madre, en toda su sencillez, encierra una sabiduría y un sentido común que no deja de sorprenderme por mas que la conozca de cabo a rabo.
Hace unos días ha soltado una máxima excelsa.
Como es ya muy mayor y está llena de achaques, a veces nos dice que ya no pinta nada en este mundo. Tiene dos mujeres que la cuidan alternamente y nos facilitan la vida a las hijas, dos joyas que Dios ha puesto en nuestro camino.
Pues bien, una mañana, mientras la lavaban, volvió a lamentarse de su inutilidad y de cuánto sentía la guerra que daba a cuantos la rodean. Y, de pronto, reflexionó muy lúcida: "ah, pero sirvo aún para algo, porque si yo me muero, ustedes se quedan sin trabajo y el de la farmacia perdería mucho dinero también".
Señor Zapatero: conste en acta que mi madre sigue vivita y coleando para que su interminable lista de paro no aumente con dos cifras y para que una farmacia de barrio no eche el cierre de la noche a la mañana.
Señor Zapatero: monte usted una comisión especial si lo considera oportuno, pero con los tiempos que corren debería, al menos, mandarle una carta de agradecimiento a mi madre ¿no le parece?

jueves, 25 de febrero de 2010

Sir Simon Rattle en Madrid


Una vez que cojo carrerilla estoy imparable.
Conseguí buenas entradas para asistir al concierto de la Filarmónica de Berlín, con Sir Simon Rattle a la batuta y un programa de Wagner, Schönberg y la 2ª Sinfonía de Brahms.

Wagner nos llegó con la obertura de Los Maestros Cantores de Nuremberg. Al terminar, una ovación de poner el vello de punta.

Schönberg, para mi gusto, absolutamente prescindible. Mis oídos no están hechos para estas melodías a-melódicas y me pregunto si nos colarán estas piezas entre medias para que apreciemos mejor aún los tesoros que las preceden y que las suceden. O quizás los mismos músicos necesiten desperezar el síndrome de Sthendal con unas cuantas notas discordantes. Ya me creo todo.
Brahms, como siempre, arrebatador. La Filarmónica y Rattle no osaban dejar el escenario con el público levantado y desgañitado en aplausos y bravos.
Una pena que no nos bendijeran con un bis.
En la calle, los cielos descargaban mares de lluvia sobre los mortales, pero dentro del Auditorio corrían otros muy distintos arroyos en clave de sol.


martes, 23 de febrero de 2010

El cafarnaún de Pla


Con frecuencia me sucede que, leyendo, siento el deseo de haber sido capaz de escribir el mismo párrafo, la misma idea, tal poema. Comprendo mi incapacidad y desearía poseer ese arte.


Cuando emprendí la lectura de El Cuaderno Gris, de Josep Pla, ya auguré que sería una fuente inagotable de maravillas y fuí marcando páginas para una revisión posterior, para placer mío y de este blog, si se terciara.
Dejo aquí una muestra de la página 203:
"El piso era pequeño, por no decir mínimo y, así y todo, la cantidad de objetos de todo orden que se cobijaban era absolutamente prodigiosa. Había tantos que el piso quedaba opresivo; no os atrevíais a moveros por miedo a hacer algún disparate. Sin embargo, a pesar de la enorme abundancia de objetos reunidos dentro de aquellas paredes, admirablemente ordenados, el piso era tan poco acogedor, tan frío, con una tal falta de cordialidad, las cosas tenían una hospitalidad tan árida, que mas que una habitación para seres humanos, parecía un cafarnaún de pequeñas tonterías impertinentes y cargantes. En aquella casa, la realización de cualquier veleidad humana - la realización, por ejemplo, de un modesto y correcto bostezo - parecía sometido a un orden de movimientos prederterminados. Era absolutamente sensacional. Encima del aparador había un jarrón con flores artificiales".

Yo conocí una vez una casa así, sin calor de hogar, y resulta que Pla ya había conjugado las palabras exactas.

miércoles, 10 de febrero de 2010

(Mas quisiera yo) una cita con Mahler


Qué extraña me parece la 3ª Sinfonía de Mahler. Después de varios meses sin pisar el Auditorio, he retomado mis citas con la Música esta tarde, tras un laberíntico recorrido hacia el acceso, casi imposible, de un par de entradas.

A las 19, 30 h comenzaba la Royal Concertgebouw Orchestra, la contralto Bernarda Fink, el Orfeón Donostiarra-sólo sus 53 vestales vestidas de blanco- y la Escolanía del Sagrado Corazón de Jesús, dirigidos por Mariss Jansons.

Digo que me resulta una obra extraña porque su larguísimo primer movimiento me desconcierta y no acaba de interesarme, pero, como un arroyo, me arrastra por el cauce que Mahler debió concebir durante su composición y acaba por conmoverme. Como casi todas sus obras, la compuso durante sus vacaciones estivales cerca de Salzsburgo. Mahler decía de ella que "apenas es música, sino los sonidos de la naturaleza. Es algo misterioso, la forma en que la vida va abriéndose camino gradualmente saliendo de lo no animado, tomando formas cada vez mas desarrolladas: flores, bestias, hombres, hasta la esfera de los espíritus, de los ángeles".

Como Mahler adoraba la Filosofía, escogió como textos para su 4º y 5º movimiento, párrafos de Nietzsche, con quien compartía una peculiar personalidad, como su alter ego musical, lleno de contradicciones internas.
No puedo dejar de recordar, al filo de su carácter, la única y curiosa sesión de psicoanálisis que Freud le concedió en la ciudad holandesa de Leiden, paseando al aire libre durante toda una tarde. Mahler vivía atormentado por sí mismo y por los devaneos amorosos de su mujer, Alma. Freud dijo que hablar con él fué "como sacar una sola viga de un edificio misterioso".

Para remate, Leiden, en alemán, significa "sufrimiento". Miel sobre hojuelas para los asuntos del subconsciente de Freud...pero eso es otra historia.

En resumen: que he vuelto al Auditorio, y que el día 23 tengo allí otra cita.

lunes, 8 de febrero de 2010

Lo dijo Molière


La gran ambición de las mujeres es inspirar amor.

¿Aforismo o axioma? Buena frase en herencia nos dejó Molière para iniciar una animada conversación cuando nos encontremos en una reunión languideciente. Puede ser frívola y chispeante, también sesuda y antropológica, todo depende de lo que queramos y de con quién compartamos unas copas y nuestro tiempo.

Las mujeres somos coquetas, así nos han parido nuestras madres, que nos parieron precisamente por coquetear hasta el extremo nueve meses antes.

Un altísimo porcentaje de lo que rodea al mundo femenino va encaminado a esos menesteres de atracción, y si no, basta asomarse al directorio de El Corte Inglés: salvo la 2ª planta -Caballeros - el resto incita al consumo de las mujeres. Hasta la cafetería está llena de ellas, de nosotras, y si alguien que lea esta página se pregunta qué tendrá que ver eso con la seducción, yo le respondo que somos golosas y tragonas para encontrarnos estupendas después , cuando volamos a lo brazos del amado. Las endorfinas tienen mucho que ver en ello , aunque estemos a eterno régimen y sólo nos hayamos tomado un té a palo seco. Suficiente para ponernos de buen humor.

Ahora bien, que las mujeres anhelemos inspirar amor puede confundirse con inspirar deseo. Es posible, pero no a cualquier precio.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Gente como Tatiana


Tatiana trabaja a todas horas. Creo que es búlgara.

Por las mañanas y por las tardes, en una pastelería y, entre medias, sirve comidas y cenas en el restaurante de enfrente. Con estos horarios no hay resquicio por el que pasar un momento por su casa, según he calculado.
Primero la conocí desayunando en la pastelería-cafetería, donde ella despachaba a los clientes con una sonrisa permanente y sus ojos azules ajenos al cansancio. En días sucesivos, ya fuera a última hora de la tarde, sus facciones permanecían intactas y animosas, siempre presta a una charla sobre el tiempo o sobre las calorías de sus milhojas.

Y el domingo pasado, a mediodía, Tatiana me servía una comida pantagruélica en el restaurante mas concurrido de la zona. Como la miré sorprendida, ella me dijo: "si, ya ves que también trabajo aquí". Yo le respondí como un espejo, nuestras dos caras sonrientes: "claro, hay que aprovechar los días de mas trabajo" (por darle ánimos, pues en realidad sentí una infinita pena por su falta de descanso). Ella continuó repartiendo alegrías por todo el comedor, parándose a hablar con nosotros cuando podía, felíz porque los fines de semana el restaurante se llena hasta los topes y ella no para de subir y bajar escaleras, de la cocina a la mesa 10, de la mesa 6 a cobrar a la caja...
Todo el peso del mundo me cayó encima de los hombros mientras la observaba, suponiendo un agotamiento que ella parecía no sentir.
Cuando llegó la hora del postre, ofreció a los comensales un strudel de manzana y canela, receta de su tierra, que ella misma prepara en la cocina de la pastelería "cuando no entran clientes".

Al pagar la cuenta, se acercó el dueño a preguntarnos si habíamos quedado satisfechos y yo le felicité sin dudarlo por la joya de Tatiana.
También felicité a Dios porque haya gente como ella, que, en domingo, nos muestra sus dientes balcánicos a todos cuantos nos quejamos de que estamos pal arrastre de lunes a viernes.



jueves, 28 de enero de 2010

Nada tan melancólico, dixit


Nada, excepto una batalla perdida, puede resultar tan melancólico como una batalla ganada. Duque de Wellington dixit.
Esa tristeza agridulce que resulta ser la melancolía creo que sólo puede ser propia de los humanos, aunque siempre me cabrá la duda sobre el resto del reino animal. Pero no voy a ello ahora, sino a la verdad que encierra la frase de Wellington.
Por las noches, cuando desvelada medito mi vida y mis actos, los logros y los fracasos de mis pequeñeces cotidianas, las tribulaciones de lo que me espera mañana o todo el mes por venir, suelo nadar entre dos orillas muy distantes, sin lograr discernir por qué ahora elijo ésta y no la contraria. Y lo peregrino de mis pensamientos es la manera en cómo caigo melancólica a masticar una batalla ganada. El orgullo inicial y mi autocomplacencia por haber batido al enemigo (entiéndase cualquier avatar laboral) se trastoca facilmente en una tristeza serena, pero tan clara, que me recuerda que nuestra existencia está hecha de escaramuzas personales. Que yo no deseo escaramuzas ni guerrillas tribales, y que batirme con otro de mi especie tan sólo me convence de que estamos llenos de miserias.
No señor, no. No me compensan vanidades cuando después me duelen estas melancolías de las batallas de Wellington. Verbigracia.

martes, 19 de enero de 2010

Hemiplejia moral


Cuando Ortega y Gasset publicó "La rebelión de las masas", allá por el año 30 del pasado siglo, surgieron todo tipo de interpretaciones y malinterpretaciones. La mayoría de sus contemporáneos querían ver en su obra un fuerte trasfondo político y le atizaban con sus lenguas viperinas y con las banderas de todos los colores.

Ortega ya estaba habituado a esas mentes irracionales e injustas que tienden a politizar y demonizar todo pensamiento que se sale del común denominador. Con infinita paciencia, propia del sabio que era, alegaba que su obra era un estudio de la sociedad, del ser humano dentro de la sociedad y el tiempo en que le toca vivir, del momento económico, de las tendencias del grupo humano dentro de su país, de la significación del Arte...

Esfuerzo inútil en muchos casos. Un día, irritado ante la ofuscación política que le atosigaba, dicen que sentenció: "ser de las izquierdas o de las derechas es uno de los infintos caminos que puede elegir un hombre para ser imbécil. Es, a todas luces, una hemiplejia moral".

¡ Hemiplejia moral !
¡Qué dos palabras para la eternidad!


jueves, 7 de enero de 2010

La Felicidad Interior Bruta


En poco tiempo han llegado a mis manos varios artículos y referencias sobre algo desconocido para mí hasta ahora: el concepto de FIB ( Felicidad Interior Bruta). Hace treinta años que el rey de un pequeño estado llamado Bhután, en el Himalaya, decidió contemplar el bienestar de sus ciudadanos conforme a la espiritualidad de los mismos. Siendo una región donde se respira el budismo por los cuatro costados, no es de extrañar, por otro lado.
En esta última década de gloria material en occidente, si salvamos esta crisis que arrancó en el 2007, parece que algunas cabezas pensantes y meditadoras han querido recuperar la idea feliz del rey himalayo.

Este nuevo índice medidor del bienestar de la sociedad tiene de sorprendente que no se basa en la economía individual o colectiva; no toma en cuenta los ahorros bancarios, las inversiones, los automóviles que poseen los miembros de una familia, los viajes ni el dinero que un ejecutivo de grado medio emplea en sus ratos de ocio. La FIB tiene nada que ver con todo ello y mucho que ver con el tiempo que dedicamos a nuestra familia, el cuidado y relación con el medio ambiente, la Cultura con mayúsculas, la salud psicológica del individuo, igual de importante que la física. Resulta que la FIB de un Estado no se ajunta con el PIB, gracias a Dios.

Son muchas las variantes que intervienen en esta felicidad, a todas luces subjetiva y particular, pues cada persona tiene sus propias preferencias, sus miedos, sus ilusiones. Sin embargo hay unos denominadores comunes innegables: todos buscamos la tranquilidad de conciencia que mas nos aproxima a la felicidad, y ello no nos llega con siete relojes, cuatro coches o varios collares de perlas australianas. Mis muñecas repletas de brazaletes de oro jamás temblarían con la misma emoción de una caricia a mi anciana madre, y mis orejas son infinitamente mas dichosas escuchando a Debussy que con unos pendientes de brillantes colgando de ellas.

He observado que muchos adultos, cuando nos preguntan por un momento felíz, respondemos sin dudar con recuerdos de la infancia: el olor de las galletas del desayuno, el olivo del jardín de la casa familiar, la musiquilla de la radio en la cocina, mientras alquien cocinaba para nosotros, y a nosotros no nos importaba el qué, sino quién. Cualquier nimio detalle que haga saltar el resorte de nuestra infancia nos transporta casi al éxtasis.

Llegados a este punto me siento tentada de hacer una lista con mis índices de FIB y resaltarlos en negrita y subrayado, repasarlos cuando me sienta decaída, aumentarlos quizás con nuevos descubrimientos. Quién sabe, si a todos nos diera por hacerlo al unísono, en este nuevo año que empieza..., quizás lográramos crear una sociedad mas felíz.



miércoles, 23 de diciembre de 2009

Pillado in fraganti


He pillado a Papá Noel en un renuncio y no me ha puesto mala cara, ni se ha hecho el despistado, ni ha escurrido el bulto.
Es mas, cuando vió que sacaba la cámara de fotos para inmortalizarlo en mi blog, dióse media vuelta y ofrecióme sus ojos azules sin edad. No quiso dejar, yo creo, constancia de su trasero curvado por el peso de los regalos.
A partir de ahora voy por la calle como una reportera de tv , a ver si pillo también a los Reyes Magos, porque yo, fiel a mi generación, soy mas de estos señores de Oriente.

lunes, 9 de noviembre de 2009

El Café Colgado


Hay en Praga un pequeño y céntrico local llamado "El Café Colgado" o "U zavesenyho Kafe". Me entero por J.J Armas Marcelo de que está en plena calle de Jan Neruda, la misma que subí y bajé incansable hace unos pocos veranos sin saber que allí se encontraba este curioso establecimiento. Puede incluso que entrara en él y que, desconociendo el idioma, me fuera imposible apreciar el intercambio de caridades que guardaban sus paredes.
Parece ser que lo frecuente es tomar un café y pagar dos, es decir, dejar "uno colgado" para que lo disfrute quien no disponga de dinero y desee entrar en calor durante esos largos inviernos de Praga. El hecho me ha dejado pensativa en muchos aspectos. Qué bonito y barato gesto de caridad: una taza de café calentando la garganta de, quizás, un poeta, una mujer solitaria, un jóven sin un primer trabajo.
Si yo viviera en Praga, si me fuera concedido un mes sabático de enero, a veinte grados bajo cero, iría de mañana a tomar un té y dejaría pagado otro. Esperaría el tiempo que fuera preciso para ver el aspecto del parroquiano junto a la barra: ¿hay algún café colgado?
Mirándolo intentaría averiguar si es, como imagino, un poeta sin editor, o una mujer desparejada, un jóven sin oficio o un simple caradura, que también los habrá.
Hay que ver lo díscola que se vuelve la imaginación cuando una lee tres cosillas en el periódico.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Otoños


La Naturaleza siempre es bella, sea cual sea la estación del año en que nos encontremos.
Así venga cargada de veneno, como esta cesta de amanitas muscarias, la Naturaleza es generosa en beldades cuando llega el otoño.
Lo que no entiendo es por qué no se comporta igual con el ser humano, que al llegar al otoño de su vida comienza a perder lozanía, guapura y frescura.
En este punto no hubo acuerdo durante el Génesis, imagino.