miércoles, 29 de diciembre de 2010

Para ir acabando el año


No se trata de hacer propósitos de Año Nuevo, que no, que nunca me he visto inclinada a tales pretensiones. Son frases que me hubiera gustado escribir a mí y que otros, mas inteligentes que una servidora, lanzaron al vuelo de la posteridad. Verbigracia:
Periandro: "Evita, por encima de cualquier circunstancia, la tristeza: que tu alegría no sea fruto de las circunstancias favorables, sino fruto de ti mismo".
G.Ungaretti: "La meta es partir"
Pascal: " Esforzarse en pensar bien: he aquí el principio de la moral"
Balzac: "El pudor es una virtud relativa, según se tengan veinte, treinta o cuarenta y cinco años".
Orson Wells: "Muchas personas están demasiado educadas para hablar con la boca llena, pero no les preocupa hacerlo con la cabeza hueca" (Éste me encanta).
D.W. Jerrold: "La religión está en el corazón, no en las rodillas".
Publilio Sirio: "No acuses al mar de tu segundo naufragio".
Proverbio inglés: "Demasiado al Este es Oeste"
Por hoy ya basta, me dirán ustedes. Y yo, obediente, pongo punto en boca y me voy a la cama.

martes, 21 de diciembre de 2010

Raphael


Se equivoca quien piense que no está para muchos trotes o que es un descarado atreviéndose con todo.
Se equivoca quien tilda de afeminado su ir y venir ligero por el escenario.
Se equivoca quien lo cree pasto de sesentonas ávidas de aquella juventud perdida.

Sus recientes conciertos en el Teatro Compac de Madrid, a razón de dos horas y media/dieciocho días seguidos sin descanso son quizás la punta del iceberg de una naturaleza a prueba de bomba. Y, mas que eso, por encima de todo, son la consigna de lo que un ARTISTA debe ser. Porque en las cosas del Arte, no deberiámos conformarnos con medianías ni bagatelas.

El domingo abandoné mi encierro domiciliario y cambié estos virus míos por las canciones de Raphael.
Comenzó con una aviso a capella de que "puedo decirlo mas alto pero no mas claro" hasta que la orquesta se le unió en un crescendo maravilloso. Continuó con varios éxitos pasados, lo que él -y todos- consideramos "las joyas de la corona" como "Mi gran noche". Tangos-boleros-rancheras-de su nuevo disco intercalados con unas cuantas perlitas mas, que con frecuencia y con mucha gracia nos recordaba: "yo vuelvo a lo mío" y se arrancaba, con ese chorro de voz, cantando "En carne viva".

Y vuelta al derroche de orquesta y potencia: Hablemos del Amor y Digan lo que Digan y, como estamos en Navidad, el remate de un villancico a pleno pulmón.

El público estallaba jubiloso entre canción y canción, nadie quedaba templado y, si bien las maduritas le gritaban GUAPOOOOO con mucho de añoranza del pasado, había allí no pocos jóvenes varones tan pletóricos y exaltados como las jovencitas que marcaban con palmas las indicaciones del artista. Porque hay que ver el encanto con que él nos agradecía cada aplauso, cada estribillo robado a su voz. Raphael te lanza una sonrisa y ya es dueño del escenario y lo recorre a pasitos, callado, dejando sonar el violín y la trompeta. O suelta unas estrofas a ritmo de rap como si hubiera nacido para ello.

Luego abre los brazos y sabes que tu lo eres todo para él igual que tu estás entregado en cuerpo y alma a su quehacer. Raphael hace lo que quiere sobre las tablas porque las pisa firme y seguro y al final resulta que todo está bien hecho.
Yo era muy pequeña cuando mi madre ponía la radio y en la casa entera la voz de Raphael reinaba por derecho.
Por derecho y por revés, el de Linares es un Artista.
A mi me encanta - se me nota ¿no?-.



miércoles, 15 de diciembre de 2010

La fiebre y un poema


Como hoy tengo fiebre, paso la mañana de la cama al sofá, del ordenador a la tele, del teléfono a una revista.
No tengo ganas de leer algo serio (¿y qué es serio, me pregunto, puesto que lo he escrito con tanta seguridad?) No tengo intención de adivinarlo por ahora.
Ha muerto Enrique Morente y su familia va a denunciar al hospital por negligencia; Genoveva Casanova cuenta sus impresiones de Estocolmo tras asistir a la entrega del Premio Nobel de su casi suegro, Vargas Llosa; en Telecinco el programa Hombres y Mujeres sigue tan burdo como lo recordaba hace un año-o dos-; Cayetana de Alba pisa con amor y con su amor esas tierras que para mí fueron un maná: Jordania y Siria. Sólo falta Israel.

Por suerte entro a dejar mi tarjeta de visita en unos cuantos blogs que sí son serios y alegres e instructivos. En uno de ellos leo un poema de Carlos Edmundo de Ory.
Tiene algo que ver con mi entrada La Excelencia.
Gracias, Antonio González, por dejarlo escrito en tu página Certe Patet.

NUNCA

Nunca me creo culpable
Nunca siento vergüenza
Nunca busco protección
Nunca llevo corbata
Nunca bajo los ojos
Nunca cierro la puerta
Nunca tengo reloj
Nunca negocio vida
Nunca trabajo mucho
Nunca amo torcido
Nunca sueño barato.

C.E. de Ory



sábado, 11 de diciembre de 2010

De música y palabras


Ayer, por tercera vez en este año, volé en busca de la Novena de Beethoven en el Auditorio Nacional de Madrid.

De las tres representaciones he sacado distinta percepción lo que me resulta sorprendente en una persona poco instruída musicalmente como soy yo. La Orquesta de la Universidad Autónoma de Madrid sonó ayer inconexa en ciertos puntos del primer y segundo movimiento; para el adagio molto e cantabile ya había decidido no ser tiquismiquis y pasar por alto sus despistes de entrada. Y en el finale presto, todo mi oído y atención se centró en los cinco coros reunidos para el Himno de la Alegría. Es tan conmovedora la Novena que siempre arranca ovación y aplausos, lleve quien lleve la batuta.

Me quedo sin dudarlo con la Novena bajo la dirección absoluta de Ramón Torrelledó, de la que ya hablé en mi entrada del 5 de junio pasado.

Como no sólo de música vive el hombre (aunque Nietzsche pensara casi lo contrario), leo en estos días "La impaciencia del corazón" de Stefan Zweig y mezclo mis momentos de melancolía con su introducción:

"Hay dos clases de piedad. Una, débil y sentimental, que en realidad sólo es impaciencia del corazón para liberarse lo antes posible de la penosa emoción ante una desgracia ajena, es una compasión que no es exactamente compasión, sino una defensa instintiva del alma frente al dolor ajeno. Y la otra, la única que cuenta, es la compasión desprovista de lo sentimental, pero creativa, que sabe lo que quiere y está dispuesta a aguantar con paciencia y resignación hasta sus últimas fuerzas e incluso mas allá".

Y, de Schiller, un párrafo de su Oda a la Alegría, gloriosamente musicada por Beethoven:

"¡ Volad alegres como los astros
a través del inmenso espacio celestial !
¡ Seguid, hermanos, vuestra órbita,
alegres como un héroe en pos de la victoria!"

jueves, 2 de diciembre de 2010

La excelencia


Hoy quiero escribir sobre algo que me ronda la cabeza muy a menudo; algo que intento recordar siempre que la pereza, no otra cosa, me lleva por mal camino. Y desearía que se me entendiera como un deseo de conducta de vida al márgen de lo que nos rodea, de los demás, incluso de esta crisis espantosa que ha vuelto nuestras vidas patas arriba.
Hablo de la excelencia en nuestras acciones, tanto cuando atañen al terreno laboral, como familiar, sentimental...aquéllo que es humano al fin y al cabo.
Todo se revuelve en mí cada vez que escucho a alguien lamentarse: para lo que me pagan, no pienso esforzarme lo mas mínimo. Para lo que me reconocen en casa mi dedicación, conmigo que no cuenten...Etc, etc.

Y todo se revuelve en mí y contra mí cuando caigo en la falta que reprocho a otros. Mea culpa eterna.
Si, me rebelo contra esa desidia de ánimo y de corazón, esa protesta infructuosa, esa insatisfacción muy común entre gente de poca iniciativa y empuje. Si no estás conforme, vete de allí, protesta, reclama derechos, pero mientras tanto, cumple con tu deber; cumple con tu gente, actúa con excelencia dando lo mejor de tí.
¿A qué esas medias tintas y tanta queja?

Hay que hacer lo que se deba y hacerlo lo mejor posible.
Otros ya lo han dicho con sabias palabras:

"Si un hombre está llamado a barrer las calles, debería barrerlas igual que pintaba Miguel Angel, componía Beethoven o escribía Shakespeare. Debería limpiar las calles tan perfectamente que los moradores del cielo y de la tierra se detuvieran para decir: aquí vivió un barrendero que hizo bien su trabajo."
M.Luther King

domingo, 28 de noviembre de 2010

Abu Nuwás


"El agua, los jardines, y el vino y un rostro bello".

A estos versos del poeta árabe Abu Nuwás (745-815) yo le añadiría, -permítaseme la licencia-:

El agua, los jardines
y el vino y un rostro bello.
Los ojos que dan luz al día,
y la palabra certera.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

La mano


Esta mano cargada de años y experiencia es la mano que adoro, la que he amado siempre sin saberlo.
Ella acariciaba mi cabeza bajo su vientre cuando aún no conocía mi sexo ni mis facciones y yo crecía, reclamando mas espacio a codazos en la noche.
Esta mano repasaba mi mejilla mientras bebía de su pecho rebosante; probablemente yo la mirara y ella me mirara, y bastaran cuatro ojos femeninos y un ombligo que seguiría uniéndonos sin fecha.
Ella marcó el terreno en mis primeros pasos, ella amansó las caídas que hirieron mi primer orgullo.
Es la mano que todo lo dirige, la que gobierna el mundo sin violencia; la que da calor, consuelo, fuerza y empujones, la omnipotente y humilde maestra.
Una mano en la que nadie piensa cuando parece ausente.
Una mano invisible y presente, calmada, firme y confidente, tumba de secretos y flaquezas. Mano que aplaude en cada fiesta, que ahorra dramas, y se esconde cuando intuye que molesta.
Esta mano encierra mi vida en cada década, a ella me aferro mientras la tengo.
Mas aún cuando no la tenga.

viernes, 19 de noviembre de 2010

De copas con un Maestro


Ayer los dioses fueron generosos conmigo y me regalaron una de las mejores tardes que podía imaginar.
En el Auditorio de Madrid, un concierto francés cien por cien, con obras de G. Fauré, Saint-Saëns y Bizet.
Para mí una revelación el Pelleas y Melisande de Fauré, a la que sitúo desde ahora entre mis bien amadas composiciones.
De Saint-Saëns, el Concierto para violoncello y orquesta, con arreglos para viola, exquisito, de la mano del ucraniano Maxim Rysanov. Este hombre toca la viola con una pasión serena, si es que ello es posible, que deja enfebrecida al alma mas cauta.
La segunda parte estuvo toda dedicada a Bizet, del que destaco sus suites de L´Arlesienne.
Carmen, de siempre, me ha gustado un poco menos.
Al acabar el concierto pasamos a saludar al director (en la fotografía) pues una de mis amigas lo conocía personalmente, además de un par de violinistas.
Después, hicimos volar la noche con ellos por el centro de Madrid, tomando vino blanco y ostras en el Mercado de San Miguel. Hoy volvían a París, mon amour...
Viva la música y viva la vida.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Frivolidades femeninas


Hoy, mientras los cielos de Madrid nos regalaban un bonito chaparrón y viento fresco, acudía yo a la llamada de la coquetería femenina, es decir, a hacerme una limpieza de cutis a un centro de estética.
Durante el proceso en sí todo íba bien, la conversación amena y frívola, propia de los asuntos de belleza y las novedades del mercado cosmético: depilaciones, productos estrella, mesoterapia, cavitación y un sinfín de sacacuartos, con los que tanto pecamos las mujeres en nuestra vanidad.

Al terminar he acudido con mi cara radiante a la sección de pagos y ¡ay, amiga! ahí ha comenzado un imprevisto ataque a mi fachada en pleno. Para mi que me han visto cara de gili o, como era mi primera visita al centro, han querido asegurarse una clienta integral; sin misericordia he sido informada de que mis cejas no son las correctas y están pasadas de moda por llevarlas al natural, con lo cual mi mirada pierde encanto y se me echan los años encima mas rápido de lo deseable. También mi cutis necesita un tratamiento urgente con ácido glicólico y no sé qué mas, porque está apagado y tristón; me han dicho que tampoco me vendría mal un pequeño retoque de perfilador labial permanente que defina esta boca que va perdiendo nitidez...

Yo a todo respondía con evasivas o con un claro "eso no me gusta", mientras interiormente me íba acordando de toda su parentela viva y difunta, aunque sin duda serían unos santos.

Así he salido de nuevo a la lluvia de Madrid y el viento ha refrescado un poco mi mala leche; pese a ello he llegado a casa con el ánimo contrariado: ¡resulta que estoy hecha un asco!

Según me quitaba las botas salpicadas de barro, me ha llamado L por teléfono, y me dado una sesión-repaso de sus múltiples dolencias, quejas, angustias y similares perlitas durante - no exagero - 15 minutos largos, durante los cuales yo no he abierto la boca (la que necesita un retoque pero YA, recuerden).
Por eso al colgar he procedido a tomarme una aspirina, como diría mi sobrinito "por ver si me se pasa".

lunes, 15 de noviembre de 2010

O si


Me pregunto a dónde van a parar las horas que desperdicio en esta apatía indolente, cuando me siento a tontear con el ordenador y camino, infiel, entre una página y otra. Me pregunto por qué no abro esas otras páginas de papel, que aguardan tan pacientes mis manos.
Desde que acabé la trilogía vago de una portada a un índice, de un prólogo a una contraportada, pero nada me llama, o será que yo no tengo ganas de escuchar. Parece que estoy sorda y ciega, como un caracol replegado en su casa los días de lluvia y silencio.
¿Nadie me pedirá cuentas de ésto?
Tendré que consultarlo. No quiero sorpresas. O si.

El sábado estuve hasta las tantas en una reunión de amigos y es curioso que tuvieran que sonar las 12 para que los corazones se abrieran en un gran abanico de sinceridad. Alguien habló de un amor que no es amor, barajamos nombres y circunstancias como cómplices en la noche. Lástima que no tocáramos la poesía, aunque sí la música. Me gusta cuando desaparecen simulacros e imposturas. Podrían haber sonado The Platters en la radio... Yes, I´m the great pretender.

Sólo me falta lanzar lejos los posos de un no sé qué de desconcierto y aceptar la perplejidad que me causo, siempre, ahora. Ojalá nunca. Aceptar que de cuando en cuando es otra la que me habita y quien me habita soy yo.

Tendré que consultarlo. Ya sé que no me agradan ciertas sorpresas. O si.


viernes, 12 de noviembre de 2010

Un exorcista para una boda


Lo que para unos supone un drama, para otros es comedia. No hay mas vueltas que darle y así lo viví hace pocas noches durante un programa radiofónico.
Un muchacho llamó a altas horas de la madrugada a uno de estos programas de consulta, donde a su vez, otros radioyentes le aconsejan o exponen casos parecidos. Con voz de congoja contaba que se casaba el domingo siguiente (era miércoles, si mal no recuerdo) y resulta que cada vez que pasaba delante de la iglesia, le entraban "unos vómitos terribles" (palabras textuales).
-Pero ¿tu quieres a tu novia?
- Si, si llevo con ella un porrón de años. Es la iglesia lo que no puedo soportar. Es que me pongo malito, unos sudores, un malestar...
- ¿Se lo has contado a ella?
- Si, y me dice que por qué no se lo he dicho antes, con lo que nos han costado todos los preparativos.
- Y ¿tienes que pasar con frecuencia delante de esa iglesia?
- ¡Claro, porque es la de mi barrio! ¿Qué va a ser de mí el domingo cuando entre por esa puerta? Ay, Dios mío.
A estas alturas de la conversación yo no aguantaba las carcajadas, imaginando a ese pobre chico llegando al altar del sacrificio, echando espumarajos verdes por la boca y la cabeza retorcida y desgarrada por una voz espeluznante: Ajjjjjjjjjjjjjj...que no me caso...ajjjjjjjj.
Han pasado los días y yo me pregunto qué habrá sido de aquella boda, donde se presagiaba la aparición inexcusable de un exorcista o, probablemente, la versión masculina de la película Novia a la fuga.

lunes, 8 de noviembre de 2010

A propósito de la era de la información


Si por un lado debemos felicitarnos por vivir estos tiempos de avances científicos y tecnológicos, donde la información entra en nuestras casas con sólo darle a un botón, también debemos lamentarnos por lo que todo ello arrastra consigo. Pocas veces somos conscientes de que esta metralla contínua nos deja a la deriva de nuestras propias convicciones, hasta tal punto de que uno ya no sabe si piensa en un sentido o en otro. O, simplemente, si no piensa en ello en absoluto.

Leamos El Mundo, ABC, El País, La Razón...cambiemos de La Sexta a Intereconomía, Telemadrid, La 1...En nuestras manos tenemos un crisol de noticias - gracias a Dios yo me alegro de esa posibilidad que el siglo XXI me permite -. Ahora bien, lo que desearía es poseer la información, no la opinión de todo bicho viviente con derecho a plasmar su pensamiento por tener en su mano el título de periodista ( a veces, ni eso). Porque resulta que, quiera o no, por mis ojos y mis oídos penetran opiniones ajenas incluso antes de haber dispuesto de un tiempo mínimo de reflexión, y así me encuentro con una contaminación infiltrada gota a gota imposible de blanquear a posteriori.

Podría mostrar cualquier ejemplo de los miles que se me ocurren, pero voy a poner uno que me ha sorprendido esta mañana, a raíz de la visita del Papa. Parece ser que, durante la misa de consagración de la Sagrada Familia, un grupo de monjas salió, trapo en mano, a limpiar el aceite derramado sobre el altar del ritual. Se dice que es el único momento en que se observa presencia femenina durante toda la celebración y, aquí viene el rasgarse las vestiduras, ya es delito que asomen con el fin de limpiar la casita, lará lará larita.

Oigo protestas, contraprotestas, pasar de puntillas sobre el asunto o clamar a la Secretaría de Estado para la Igualdad. Y yo me pregunto : ¿Qué opino? ¿Me indigno o no me indigno? ¿Es grave o es una nimiedad?

Luego, mas tranquilita y en quieto diálogo conmigo misma, caigo en la cuenta de que, en realidad...¿tengo que opinar forzosamente?

Por favor, quiero un poco de tranquilidad.
Quiero que me informen, pero que no me contaminen.
Si es posible.


miércoles, 3 de noviembre de 2010

Dejad que los niños...



No hay ocasión en que los niños no nos den ejemplo de certeza y apego a la realidad. Sus cabecitas, prestas al contínuo e ingenuo ensueño, tienen mas percepción de la vida tal como es que las nuestras, maduras en estudios y experiencias.
Este verano supe que toda la Historia de las Religiones se podría resumir en un sencillo diálogo entre mis sobrinos. Intentaré transcribir lo mas fielmente posible sus palabras.
En escena un niño de 11 años, su hermana de 8 y el pequeño, de 6.


- Clara, vístete ya que es domingo y tenemos que ir a misa.
- Yo no quiero ir, no me creo nada de lo que dicen allí. Es todo un cuento, es mentira ¿no os dáis cuenta? YO NO CREO NADA.
- No digas eso, estás tonta de remate.
- Y tu ¿por qué te lo crees todo? ES UNA MENTIRA MUY GORDA.
- Pues yo lo creo porque mamá lo cree y con eso me basta.
El pequeño, mientras tanto, los miraba asombrado sin saber a qué carta quedarse. El amor a su madre y a sus hermanos se debatía en su corazón, incapaz de dar la razón a uno u otra.
Es decir, el tercero se acogía al "no sabe/no contesta".
Y yo, desayunando junto a ellos, guardaba silencio ante el pequeño mundo que se abría a mis ojos como reflejo del mundo que nos esperaba fuera.


lunes, 1 de noviembre de 2010

En cadena dos


Cuando las cosas vienen naturalmente encadenadas no debemos ponerles freno, algo querrán decirnos.
Lástima que mi última entrada y esta de hoy no la lean precisamente quienes deberían leerlas.
En mi agenda han aparecido dos citas seguidas hablando de las mismas aguas turbulentas; aquí las dejo.
"¡Qué felices son los pesimistas! ¡ Qué felicidad la suya cuando demuestran que no existe la felicidad!
Marie von Ebner-Eschenbach
"No hay ningún viento favorable para el que no sabe a qué puerto se dirige"
Arthur Schopenhauer

jueves, 28 de octubre de 2010

Es eso, pero ¿sólo eso?



Esta tarde he estado en la presentación del libro "Vivir sin miedos", de Sergio Fernández.
Oí hablar al autor en la radio, hace apenas una semana, y me gustó su alegría y entusiasmo, así como la premisa de la que parte su obra: parece ser que las águilas, que pueden vivir 70-80 años, cuando llegan al ecuador de sus vidas, se retiran a un alto y comienzan a mudar el pico; con el pico nuevo se deshacen de las garras viejas y de las plumas pesadas que le estorban.
De esta manera emprenden una nueva existencia, renovadas y liberadas.
Así el autor se aplicó el cuento y encontró que se sentía mas vivo, mas dueño de sí mismo, si echaba a un pozo todos los miedos cotidianos, las lecciones aprendidas y heredadas del pasado y que nada tenían que ver con su verdadero proyecto de vida.
Al terminar la presentación he comprado un ejemplar y me he acercado al autor para que lo firmara, momento que he aprovechado para decirle que su planteamiento me parecía muy orteguiano, en el sentido de que aboga por la verdadera vocación personal del individuo. Me ha agradecido el apunte y me ha estampado la siguiente frase: "Querida M, por una vida con vocación y sin miedos".
Ya de vuelta he venido analizando con R el porqué de tantas editoriales dedicadas en cuerpo y alma a los mil temas de superación, crecimiento personal, no digamos liderazgos y demás - a mi modo de ver, patrañas -. El que vivamos nuestra vida sin miedos me parece esencial para caminar con paso firme, honestamente, y es posible que una vez leído el libro lo haga circular entre ciertas gentes que transitan por su existencia agobiados de angustias y dramas.
Ahora bien ¿a qué se debe que esta sociedad necesite devorar pseudo-filosofías y guías de vida?
La primera respuesta que me viene a la cabeza es "por insatisfacción".
Si, es eso, pero ¿sólo eso?

lunes, 25 de octubre de 2010

Parafraseando sin reparo


Hay almas que uno tiene ganas de asomarse a ellas, como a una ventana llena de sol. F. García Lorca
Demos gracias a Dios y a la Vida porque de vez en cuando se nos permite conocer personas poseedoras de tal don. Sin ellas el camino sería siempre llano, demasiado previsible, incluso angosto por su simpleza.
Qué hermoso es descubrir un alma luminosa y sabia, cálida, generosa, presta a compartir cuanto posee y dichosa por abrir sus puertas al conocimiento. Porque cuando uno se asoma a ese alma, también ella se asoma a tí y es un toma y daca infinito.
En ésto, estoy segura, quien lo probó, lo sabe.
Felíz noche a todos.

viernes, 22 de octubre de 2010

Finale spirituoso o Terpsícore descarriada


Ayer fuí de nuevo a la sala sinfónica del Auditorio de Madrid y de camino íba yo mas contenta que unas pascuas, o que unas castañuelas, por utilizar un símil musical ad hoc.

De primer plato, la Sinfonía 104 "Londres" de Haydn y, de segundo, una poderosa Novena Sinfonía de Beethoven, a cargo de la Orquesta Clásica Santa Cecilia. El director, Kynan Johns (todo un descubrimiento para mí).
Es la segunda vez en cuatro meses que busco la Novena de Beethoven, atraída por ella como un imán.
En esta segunda, para el coro - inmenso en número -, hubo una audición especial de sopranos, mezzos, bajos, tenores, de la que salieron seleccionados unos cien integrantes, y no exagero una pizca. Codo con codo cantaban casi apretados en sus asientos aunque no parecían incómodos con su situación. Quizás el orgullo de la prueba superada entre cientos de aspirantes les hacía sonreir y brincar en cada nota. Kynan Johns les dirigía cantando él también en alemán Freude trinken alle Wesen an den Brüsten der Natur...
La Oda a la Alegría parecía un estallido de fuegos artificiales sin mesura.

Pero no sé, ayer no me emocioné como recuerdo haberlo hecho en el concierto de junio, cuando la Novena era interpretada por la Orquesta Europeae y el Coro de la Maestranza de Sevilla. Ni tampoco la orquesta arrancó en mí la chispa mientras interpretaban a Haydn en la primera parte. A mi entender no falló el director, ni mi ánimo predispuesto a la gloria del concierto.
Quizás a la orquesta les faltó anoche pasión y confianza o la musa Terpsícore andaba despendolada de copas por las muchas tabernas de los alrededores.

lunes, 18 de octubre de 2010

Penélope cada noche


Anoche crucé comentarios con J.M Ridao sobre este oficio de escribir y leer blogs, oficio nuevo donde los haya, que no aporta beneficios pecuniarios y sí satisfacciones y también ojeras; porque somos unos cuantos los que nos dedicamos a ello por la noche, cuando todo lo demás duerme y nosotros nos sentimos dueños de nuestra vida, reyes magnánimos porque nos hemos apropiado del teclado; qué curioso reino éste tan diminuto, un portátil de 13,3 pulgadas.

Cada noche estiro las piernas sobre el sofá y nado entre palabras propias y ajenas, tejiéndolas y destejiéndolas cual Penélope del siglo XXI. Sé que hay miles de penélopes como yo, cada una en su propia patria, de día o de noche; también sé que miles de Ulises surcan océanos y tierras hostiles y que a veces ambos se encuentran finalmente bajo las estrellas.
No sé quién llega a los brazos de quién y poco me importa. A estas alturas se aceptan intercambios de papeles: si quiere tejer Ulises, que teja y que su amada corretee por esos mundos si la casa le produce asfixia. Que se transforme en Circe, Calipso o Nausicaa y que el canto de todas las sirenas sea su canto a los cuatro vientos.

Cada búsqueda se transforma también en ilíadas, con los pies alados de Aquiles o torpes como un cíclope enorme. Todos son Héctor, Príamo, Paris y Agamenón.
Yo me conformaría con abarcar en cada atacada un poco de ese parnaso femenino que tanto nos subyuga a las mujeres y según sea mi estado de ánimo volcar sobre el papel las benevolencias o travesuras que se me antojen. Omnipotente y omnipresente Penélope cada noche.