miércoles, 28 de marzo de 2012

Unas notas musicales

Por fin mi hermana me ha sacado las notas musicales de una cancioncilla que de pequeña me hacía llorar; sonaba en una tabaquera de madera negra, de principios de siglo, que mi madre había heredado de los abuelos. Un pirindolo en la parte alta hacía girar seis puertecillas, que se abrían mostrando innumerables agarraderas doradas para puros y cigarrillos. Preciosa la caja y dulcísima la melodía:
Mi fa sol. Do mi re do. Do re do. Si si si. Si do re. La do si. Sol si la. Sol do re la sol .
La he grabado para que suene en mi móvil y si lloro, pues lloro.

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Las cigüeñas de la grúa avanzan piano-piano en la construcción de su casa. A simple vista parece que van por el sótano y el domingo las pillé enfrascadas en una buena trifulca con otra, que las rondaba sobrevolando su conato de nido en grandes círculos, quizás queriendo aprovecharse de su trabajo. Tactacatacatá...¡aquéllo sonaba a palabrotas de peón caminero!

miércoles, 21 de marzo de 2012

Las cigüeñas


Desde la ventana de mi casa, interponiéndose al suave azul del embalse, se ve una grúa de obra abandonada hace mas de un año. Es muy alta y poderosa. Ahora se han instalado sobre ella un par de cigüeñas parlanchinas, me atrevería a decir que recién enamoradas, por el afán que muestran construyendo su primera casa. Porque han decidido morar allí, sobre la carga giratoria de un esqueleto de hierro, a treinta metros del suelo. Me pregunto qué sienten cuando un día despiertan mirando al pantano y otro mirando al pueblo, pues el viento las trae y las lleva a capricho como una noria de feria.
Estos días de fiesta me ha despertado el crotorar de sus picos laboriosos con el que iniciaban la jornada de albañilería. Se lo he perdonado de mil amores; ahora, de nuevo en Madrid, las echo de menos y estoy ansiosa por comprobar sus avances hogareños. ¡Quién sabe de lo que son capaces en cuatro días de ausencia!

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Toda la noche lloviendo en Madrid, incluso un ligero manto de nieve nos ha dado la bienvenida de mañana.

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Dijo J.P. Richter que el recuerdo es el único paraíso del cual no podemos ser expulsados.

jueves, 15 de marzo de 2012

De qué hablo cuando hablo de Música (2)

Unos días atrás, con el mismo título, hablé de Sir John Gardiner en Madrid; en esta segunda entrega hablo de compartir con quien disfruta de ella, de la Música, sea ilustrado en la materia o no. Evito usar la palabra "entendido" porque en este caso me resultaría ofensivo no aplicarlo a alguien sólo por no haber estudiado vida y milagros de los clásicos, o no entienda de octavas, impromptus o síncopas.

Hace poco llevé a mi sobrino a un concierto de Beethoven y Schumann (ojalá hubieran estado ambos en carne y hueso, ya puestos). Mi sobrino toca el piano como si hubiera sido abducido por el mismísimo Mozart, así que no perdió detalle del Concierto para piano nº 2 de Beethoven. De reojo le ví el gesto de pisar el pedal al tiempo que lo hacía el solista, Iván Martín. Y si hubiera sido menos comedido, seguro que habría tecleado sobre sus piernas el Allegro con brio. Pero el chico es recatado de por sí y no hace aspaviento alguno.
Fabulosos los tres movimientos.
Después, la Sinfonía Renana nº 3, de Schumann.
Si me extendiera hablaría de sus cinco movimientos, uno a uno, pero no es plan, así que tengo que destacar el I. Lebhaft, es decir, brioso, en forma de sonata.Todo el ajetreo rural de las orillas del Rhin parecía dispararse de la orquesta; dice Clara Schumann en su diario que un paseo campestre al son del agua cristalina inspiró a su marido el II movimiento. El III suena a la espera de la cosecha -nicht schnell-, ni un ruído. Hay acordes de valses meciendo la hierba, el oído, los pies de quien los escucha.
IV y V  son pura manifestación de la fé en un canto triunfal. Hay quien califica al V como "la bóveda" de la construcción. Por algo será.
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A mi sólo me queda respirar profunda y lentamente-aunque a veces me estalle el corazón-. Puede que, a solas, me atraque de Mozart, Shumann, Bruckner, Brahms...Puede que los oiga en el coche, en el salón de mi casa, en la Sala Sinfónica...Sea como sea me encanta compartir también mis pensamientos y mis placeres cuando hablo de Música con quien quiera oir hablar de ella.

lunes, 5 de marzo de 2012

Unos días fuera y en suspenso

Me marcho unos días fuera, a reconquistar tierras de Flandes.
Pondré una pica y el estandarte de Castilla, aunque allí suene peligroso nombrar al duque de Alba.
Fuera historias y literaturas, abandono Madrid sólo 5 días, para reunirme con los cisnes de un lago, mis sobrinos, una calle comercial arriba y abajo iluminada por esas lluvias que ahora tanto añoro...
A mi vuelta, justito al poner los pies en suelo fiel, me espera un nuevo concierto de piano y orquesta; espero que me dé para otra entrada musical como la anterior.
Dejo en suspenso "De qué hablo cuando hablo de Música 2 y 3".
Que tengáis todos una felíz semana.

jueves, 23 de febrero de 2012

De qué hablo cuando hablo de Música


Parafraseando un título de Murakami (con la consabida modificación) me siento a escribir una entrada sobre Música.
Siempre que quiero contar mi asistencia al Auditorio no sé por dónde empezar, ni cómo hacerlo, porque, entre otras cosas, mi educación musical es nula. Es una verdadera lástima que en este país  se haya relegado su estudio tan injustamente. Durante mi infancia uno tocaba un instrumento casi por casualidad y siempre con mucho esfuerzo, sacando tiempo de donde no lo había. Es como los idiomas, pero esa es otra historia para otra entrada.
A lo que voy. La semana pasada asistí al concierto dirigido por sir J.E. Gardiner (que se prodiga tan-tan poco por estas tierras). Me faltan palabras para explicar la soberbia maestría de su batuta para la 4º Sinfonía de R. Schumann, Manfred y el Réquiem . En el escenario, la Orquesta de Cámara Mahler y el Coro Monteverdi. Para Manfred salió a escena el actor alemán  Gert Voss, encargado de narrar el libreto entre acordes oportunamente dispuestos.
El Maestro Gardiner tuvo que demostrar su buen hacer como no podía ser de otra manera: poniendo en pié a violines y violas en la 4ª Sinfonía. ¿En qué postura habríase tocado con pasión el III y IV movimiento? Tanto arrebato no encaja con las cuerdas sentaditas en perfecta posición. Brazos y cabezas en oleadas sincronizadas se mecían sobre las piernas estiradas y bailarinas de x virtuosos. ¡Cuánto los admiro!

Hablo de admiracón y vehemencia, de total elevación del espíritu hacia lo que no alcanzan las manos, de sentirse renovado y otro muy distinto, quizás uno mismo mejorado a la enésima potencia.
Hablo de creerse casi un dios porque no parece humana tanta perfección.
Creo que si cada uno de nosotros dedicara un tiempo diario a la Música, si apagáramos el televisor y cerráramos la boca, el mundo iría mucho mejor. Porque no hay espacio para la maldad si te inundan las corcheas.
De todo eso hablo cuando hablo de Música.


martes, 14 de febrero de 2012

Flores, libros, música



He tenido que activar de nuevo la palabra de verificación en los comentarios, tedioso y desmoralizador paso para los que dejamos nuestro parecer en casa ajena. Sólo un par de días desactivada y los spam han inundado mi página. Algún anónimo me ofrece eyaculaciones maravillosas en inglés; los rusos me dejan largas peroratas en su extraño alfabeto (lo mismo se trata de las obras de Tolstoi por entregas y yo sin enterarme). También hay quien ofrece un intercambio de enlaces para publicitar blogs de ésto y aquéllo. Un rollo patatero.
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Hoy mi padre hubiera cumplido 92 años y las hijas le hemos llevado flores. Siempre fantaseo con la idea de que anda invitando a sus compañeros de nuevas dimensiones a bollitos de coco, que tanto le gustaban. Y que al vernos aparecer con el ramo nos dice "coño, llevar flores a un hombre, vaya ocurrencia".
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Estoy felíz y contenta con mi ebook ( o sea, con mi e-reader). Quién me lo íba a decir a mi, que aspiro las páginas y el olor de la tinta como si fuera néctar de dioses. Lo bueno del ebook es que me permite descargar y borrar unas cuantas birrias que ni loca hubiera comprado en libro de papel. Leo unos cuantos párrafos de algo desconocido y, como no me convenza, ¡zas! de un dedazo lo mando al limbo de los vertederos.
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Mañana toca Auditorio, que lo tenía yo muy abandonado: Sinfonía nº 4 y alguna pieza mas de R. Schumann.

domingo, 5 de febrero de 2012

La vida y...

Por mucho que nos gusten los hombres, a las mujeres nos encanta estar con las mujeres. Mejor dicho: hablar con las mujeres. De verdad de verdad, sólo entre nosotras nos entendemos y sabemos de qué hablamos, porque volcamos el alma entera en nuestras conversaciones aunque el tema en cuestión sea la película que vimos anoche.
Estoy pensando en mis amigas y hermanas; todas ellas tienen buenas dotes de observación y diálogo, si bien es cierto que cada una posee un tema favorito y del cual llega a ser, digamos, personal cualificado.

A saber:

Con R. suelo hablar de compras ... del amor y de la Vida.
Con F. hablo de trabajo ... del amor y de la Vida.
Con M., de los padres ... del amor y de la Vida.
A M.L. le gusta hablar de desgracias (siempre desgracias) ... del amor y de la Vida.
Con otra M.L. hablo de nuestros perros ... del amor y de la Vida.
Con A. hablo de sus hijos, de compras ... del amor y de la Vida.
M.J.  me habla, sopratutto, de bolsos carísimos de marca ... y del amor y de la Vida.
Con P. hablo de viajes .. .del amor y de la Vida.
I. me cuenta sus historias de internet ... y de amor y Vida.
Con otra A. hablo absolutamente de todo ... y del amor y de la Vida.

Dicho lo cual, perdónenme maridos, amigos, hermanos, ¡hombres todos del planeta! pero yo no podría vivir sin las mujeres de mi vida.

miércoles, 1 de febrero de 2012

La ingrata juventud

Cuando uno es jóven no piensa que puede ser desagradecido, sobre todo por omisión y dejadez. Cuando se es jóven, realmente, no se piensa casi nada.
Hace unos días he ído-por fin- a visitar mi antiguo colegio, antaño cuajado de monjas y alumnado femenino, hoy repleto de profesores seglares de ambos sexos y alumnos ídem. Me reencontré con mi querida señorita de 4º de E.G.B., gallega de nacimiento, a la que yo adoraba con mis 10 años, aunque no fuera consciente de hasta qué punto. Nos enseñaba villancicos de su tierra con pasos de muñeira y así se lo canté: "Tocad as cunchas pastores tocaaaaad"... Ella se quedó maravillada de que aún recordara esta letra. Lidia sigue juvenil y serena, parece que no han pasado los años por ella.

De todas mis profesoras de entonces el 98% están jubiladas; algunas monjas ya han muerto, pero pude visitar a la que nos cuidaba en los recreos y las horas de estudio, una granadina paciente y salerosa a la que hicimos la vida imposible, seguramente. La madre Varela tiene ahora Alzheimer y no recuerda nada, pero me recibió con su boca amplia tal y como yo la recordaba y cargadita de canas. En medio de mi abrazo y mis besos siguió sonriendo mientras yo soltaba un torrente de lágrimas que llevaban pujando por desatarse toda la mañana.
Después de recorrer aulas y galerías, los jardines y la fabulosa capilla (los colegios religiosos de otras épocas se caracterizan por la majestuosidad de sus instalaciones), volví a mi casa con paso lento y un nudo en la garganta. ¿Cómo es posible que yo haya tardado tal barbaridad de años en visitar a mi gente, esa gente entre la que crecí y que fueron mi abrigo en horas escolares? ¿Por qué no me dí cuenta de que el tiempo correría en nuestra contra, siempre, y que alguna de ellas se me quedaría en el camino?
Como yo me he dedicado un tiempo a la enseñanaza sé muy bien el cariño que se toma a los alumnos (a ciertos alumnos) y la gratitud con la que los recibes si van a verte cuando son ya profesionales de lo que sea.
Pero cuando eres jóven sólo miras adelante para comerte el mundo, dando por hecho que te esperan cien mil días para jugar con ellos en cuantas combinaciones y variaciones se te ocurran. Lo de atrás, atrás queda.
Qué dejadez mas inconsciente y mas ingrata. Lo malo es que cuando te das cuenta, ya no hay remedio.

lunes, 25 de julio de 2011

Sus ojos

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Unos ojos lloran porque otros se han cerrado para siempre

martes, 28 de junio de 2011

Madres




En todas las especies sobre la faz de la Tierra, una madre guía y proteje a su prole.

Los humanos invertimos los papeles cuando la madre está al límite de sus fuerzas y la prole la envuelve y da cobijo en sus últimos pasos por este mundo.




lunes, 30 de mayo de 2011

La causa es mi voluntad

Leer a Shakespeare me deja fascinada y eso que lo leo de pascuas a ramos - no se vaya a creer nadie que voy con el volúmen de sus obras completas a todas partes - .
Inevitablemente una cae despojada de mundanas bagatelas bajo la grandeza de sus diálogos. Su Julio César es brillante; me dice un profesor de Inglés que leído en lengua original quizás sea lo mejor que salió de su pluma. Seguramente.
Yo transcribo parte de una escena entre César y Decio, en el momento en que el primero decide no acudir a la sesión del Senado donde temía ser asesinado:
- Id y comunicad que César no irá.
- Poderosísimo César, dejadme alegar alguna causa para que no se burlen de mí cuando lo anuncie.
- La causa es mi voluntad. ¡ Que no iré
!

La voluntad de los poderosos no es tomada en cuenta de la misma manera que la voluntad de un ciudadano de a pie, por supuesto, pero yo me pregunto cuántas veces nos escudamos en nuestra aparente insignificancia para dejar de hacer lo que decimos que queremos hacer.

Ahora caigo en que acabo de escribir una entrada totalmente diferente a mi idea original. Ni voluntades ni corchos, según sale el toro al ruedo así lo toreo.
Y, de refilón, me ha salido un pareado, para regocijo de mi voluntad inconsciente.

jueves, 19 de mayo de 2011

La magia de una Fanta

Mayo está revoltoso y voluble como damisela consentida, que para eso nos deja las flores, a cambio de concederle caprichos. A una mañana esplendorosa y cálida le sigue una tarde de lluvia y frescor.
Todo le vale y se le otorga a este mes; cuando llegue junio y sus bochornos bien que lo echaremos de menos.

Ayer, conducía mi coche bajo las aguas cuando ví una lata de Fanta rodando calle abajo. No sé si alguien le había dado una patada o se deslizaba sóla por el impulso del viento, que a esa hora tardía también presentaba sus credenciales. Aquella escena se me antojó un tanto romántica: la luz gris tan tenue, el repiqueteo de las gotas sobre el pavimento, la cierta quietud de la vida mientras la Fanta bailaba a su antojo junto al bordillo. Esos segundos de una apariencia vulgar tuvieron mucho de poesía y me demostró, como tantas veces, que quien no aprecia armonía y magia en la vida es porque no quiere.
Será que las ciudades bajo la lluvia son, para mí, sencillamente encantadoras.

martes, 17 de mayo de 2011

Obras, coplas, jotas

Tengo la casita toda patas arriba. Lo que era despacho será ampliación del salón y lo que era cuarto de la plancha, será despacho. El armario que abría por un lado en pocos días se abrirá por el contrario. Ando aquí enclaustrada por si surgen dudas de enchufes, puertas, color de paredes y otros imprevistos y hay tantos ruídos a mi alrededor que tengo la cabeza loquita, que diría Lola Flores.

Pero yo me resarzo con Radiolé, que a lo lejos me deja oir sus letras memorables, como una que acaba de dejarme perpleja:
"Con un cuchillo me abría yo el pecho
pa enseñarte mi corazón,
ay, qué pena te daría
de verlo negro como el carbón."

Y con ella me acuerdo de otra:
"Me voy a hacer un rosario con tus dientes de marfil, para que pueda besarlo cuando esté lejos de aquí."

Oigan ¿por qué la copla española ha de ser siempre tan trágica, que de puro paroxismo se torna cómica?
La mujer que íba a abrir su pecho con un cuchillo ¿pa qué? Si al instante caería fulminada y no podría disfrutar del arrepentimiento de su amado, que era, a fin de cuentas, lo que pretendía ¿no?
Y el Molina, dejando desdentada a su novia con el empeño de un rosario. Ala, ahí te dejo con tos los piños fuera pa que nadie se te acerque en mi ausencia, que a ver quién es el guapo que la corteja con esa boquita toa hueca como una abuela prematura. Yo veo en ésto una clara versión del cinturón de castidad, disfrazado con capa mística -por aquéllo del rosario-.

Pues resulta que, en medio de estos arranques cuasi-escatológicos, también hay modalidad jota aragonesa:

"Anda y pínchame una venaaaa
si piensas que no te quieerooo,
y verás correr mi sangreee
negrita de pasar penaaaa"

Ay, la Virgen, yo es que me parto enterita.
Y, de pronto, han cesado los ruídos a mi alrededor.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Biografías-Gertrude Bell

Definitivamente la biografía es uno de mis géneros preferidos. Pero ha de ser pura, sin almíbares novelados.
Acabo de terminar una extensa de Gertrude Bell, apodada " la reina del desierto", artífice de las fronteras modernas de los territorios árabes y, según algunos, la materia gris indispensable y mano directora de T.H. Lawrence (de Arabia.)


La señorita Bell fue educada al modo victoriano estricto, tal como se esperaba de una dama de su rango y tradición familiar. Pero ella le añadió una sed infinita de saber, de probar sus fuerzas tanto físicas como intelectuales. Se proponía con igual ahínco escalar picos imposibles en Suíza como estudiar turco y árabe. No se le resistieron la Arqueología, el Arte y la Política Exterior que le sirvió para engrandecer su adorado Imperio Británico. Hasta el fin de su vida, cuando sus fuerzas flaqueaban, recordaba la frase de su padre "los obstáculos están para ser salvados" y con mucha diplomacia aprendida se desenvolvía como pez en el agua entre tribus rivales del desierto, tomaba té con jefes drusos y turcos, aunque entre ambos pueblos sobrevolara el enfrentamiento de alemanes y británicos propios de la etapa de entre-guerras.

Recorrió Mesopotamia de arriba abajo; trazó mapas, descubrió ruínas de las que sacó planos exactos y redactó informes exhaustivos que dirigía una y otra vez a los poderes militares y políticos. Sus crónicas se publicaban y leían en Londres con avidez y en todas partes se hablaba de esa avezada señorita que guiaba con mano firme cuanto se cocía en aquella parte del Imperio. Los árabes la llamaban Al Jatun (la Señora de la Corte). Para sus compatriotas era Secretaria para Oriente, el puesto clave del Servicio de Inteligencia.

Participó en la Conferencia de El Cairo en marzo de 1920 durante una quincena agotadora pero satisfactoria; se me pone el vello de punta imaginándola a ella sóla entre unas docenas de hombres definiendo el destino inmediato de los árabes. El conocimiento de Mesopotamia le hizo creer firmemente en un Irak gobernado por un rey árabe (Faisal) bajo el mandato británico y así lo defendió incansable junto con T.E. Lawrence, aunque en un principio no lo contemplara así y estuvieran enfrentados - en una de esas largas jornadas llegó a llamarle, airada, "pequeño diablillo".
Como era de talante obstinado y perspicaz y se la consideraba la mayor experta en asuntos de Oriente, no siempre caía en gracia en una sociedad predominantemente masculina; muchos la consideraban una intrusa impertinente y vanidosa. Huelga decir que sólo recelaban de ella esos personajes intermedios de intelecto mediocre que no podían soportar quedar en la sombra por una mujer. Es significativo que se cruzaran informes secretos entre ellos al respecto y que en alguna ocasión alguien telegrafiara lo siguiente: "conviene tener en cuenta a esta mujer: creánme, tiene el cerebro de un hombre".
En cambio su jefe superior en Bagdad durante siete años, Sir Percy Cox, hombre sagaz e inteligentísimo, hizo de ella una fiel compañera y consejera durante esos momentos delicados en extremo, hasta su retiro definitivo y ya instaurada la monarquía en Irak.

Pese a los nacionalismos radicales que ya entonces entorpecían una verdadera unión árabe en esas fronteras recién nacidas, sólo con su esfuerzo se pudo conseguir que Faisal fuera coronado en Bagdad en agosto de 1921. Su trabajo le costó, pues llevaba años escudriñando cada metro cuadrado de ese vasto territorio y trazando líneas entre países que jamás antes existieron. En 1918 escribía a Hugh Bell, su padre: "a veces me siento como el Creador a mediados de semana. Sin duda se preguntaba cómo deberían ser las cosas, igual que hago yo".

Una vez consolidada la nación, su figura como consejera política fue perdiendo fuerza y pasó a dirigir el Museo de Bagdad, que ella misma había creado. Pero sus nervios perfilados con la intensa actividad política no podían acostumbrarse a trabajar a tiempo parcial en la Arqueología, pues llevaba años compaginando ambas facetas que no le dejaban casi horas de descanso. Las tardes tediosas e inactivas la sumían en una nube depresiva. Tampoco podía imaginarse volver a Inglaterra definitivamente, pues su alma, todo su ser, pertenecía ya por entero a Irak.
Todo ello, mas una pasión no correspondida hacia su valioso colega en Bagdad, Kinahan Cornwallis, marcó su final y tres días antes de cumplir cincuenta y ocho años, una sobredosis de píldoras para dormir acabó con su vida.

Hace un siglo que ocurrieron todos estos acontecimientos y en la actualidad, "en el sótano del Museo de Irak, en un estante olvidado, un busto de bronce de la señorita Gretrude Bell espera que alguien le limpie el polvo"


viernes, 6 de mayo de 2011

Pompas de jabón



Cada noche me cuesta dormirme la intemerata.
Leo, oigo la radio o, simplemente, pienso.
En medio de estos pensamientos me vienen algunas ideas originales, incluso en mi atrevimiento nocturno me hago la ilusión de haber topado con una frase luminosa, de las que sacarían a la Humanidad de su letargo y su búsqueda afanosa de la felicidad. Felicidad con mayúsculas.
Mis neuronas desveladas funcionando con una brillantez y celeridad propias de un rayo celeste.
Pero nunca tengo claro si toda esa materia gris alborotada y regocijada era la mía o un préstamo de algún duende tan insomne como yo.

La misma contradicción que siento cuando sólo tengo motivos de autoalabanza por el trabajo bien hecho. Me pregunto si no hubiera sido mejor haberme ahorrado tantas penurias intermedias aunque me quedara sin la gloria final. Si, no, no lo sé.

Al fin y al cabo puede que todo sea como pompas de jabón.

jueves, 5 de mayo de 2011

Los árabes, los números, la música



Tengo pendiente hacerme con un ensayo recién publicado, Los Arabes, del profesor Eugen Rogan, experto en Historia Árabe en la Universidad de Oxford.
Puede que en sus ochocientas páginas encuentre la raíz de su Historia, su cultura, su saber y su sentir, ahora que una oleada de rebelión sacude sus vastos territorios, fluctuantes y conflictivos desde sus orígenes. A propósito de orígenes, algún día hablaré del libro que tengo actualmente entre manos, una biografía de Gertrude Bell, figura fundamental en Oriente Medio a principios del s.XX, aunque las pompas y el reconocimiento posterior se los llevara Lawrence de Arabia.

Pues bien, con el asesinato de Bin Laden bien caliente en el horno de la actualidad, he estado pensando en esas casualidades -o no- de la Historia, de los significados de los hechos en sí y su simbología. Así me encuentro con que el número 1 tiene una estrecha relación con acontecimientos convulsos relacionados con el mundo árabe (y si se quiere puntualizar, "islámico"). Los atentados en EE.UU. y Madrid ocurrieron un día 11, la muerte de Bin Laden, un día 1 y las revueltas que están poniendo patas arriba tantos Estados, están ocurriendo en el año 2011. Si me remonto a nuestra Reconquista , se inició en el año 11 del s. VIII.

En medio de esta confusión social, antesdeayer el Maestro Daniel Baremboin llevó a Gaza la Concordia sobre las alas de la música de Mozart. El coordinador especial de la ONU para el Proceso de Paz en Medio Oriente, Robert Serry, presentó el concierto y lo describió como “un gesto de arte, humanidad, amistad y armonía".

Conviene creer en el poder curativo de las Artes, igual que creemos en la exactitud y significado de los números. Muchos de mis momentos de mayor felicidad los encuentro entre el patio de butacas de un Auditorio, tal como refleja mi anterior entrada. Ojalá- Oh Alá- sienta así la humanidad toda. Cuántos disgustos nos ahorraríamos.