Una tarde, al salir de clase, decidí caminar un poco antes de coger el metro de vuelta a casa. Hacía buena temperatura, algunas tiendas estaban todavía abiertas y yo tenía tiempo para vagar a mi antojo.
Al pasar por la glorieta de Bilbao me paró una chiquita jóven para informarme y hacerme socia de una fundación para la leucemia. Me entró una cierta desesperación y, a la mínima de cambio, le solté una trola: "perdóname, es que voy a clase y tengo prisa".
Segundos después, ante su parloteo, segunda trola: " ya he visto vuestra labor por internet".
Crucé la calle y me salió al encuentro otro chico con la misma cantinela, y, por supuesto, volví a la bola primigenia: que íba a clase con muuucha prisa. Es decir, en menos de 50 mt y de 2 minutos pequé 3 veces, como San Pedro, lo que me hizo pensar en cuántas veces mas habría faltado a la verdad a lo largo del día.
Estoy convencida de que, si hiciéramos recuento, nos sorprenderíamos de la cifra y creo recordar que ya se han hecho estudios sobre la cuestión; que se da "por normal" estas mentirijillas a diestro y siniestro; que se miente por diferentes y casi sanos motivos y, salvo los casos patológicos, las trolas sociales se aceptan con manga ancha.
Cuando le dije a aquellos postulantes de la leucemia que íba a clase y no podía pararme a escucharles ¿por qué lo hice? No podía decirles que no me interesaba NADA el tema, hubiera quedado grosero e insolidario. En realidad no tenía palabras para quitármelos de encima sin quedar por los suelos y sin ofender, cuando mi motivo único y egoísta era el deseo de pasear por la ciudad a mi aire, a mi paso y a mis cosas, sin interferencias. Quería soledad y ensimismamiento y, de pronto, alguien me venía a recordar que uno no debe mirarse el ombligo viviendo en comunidad.
Hoy en día se piensa que el ser humano empezó a mentir para sobrevivir, allá en el orígen de los tiempos. "Mentir por necesidad". Pero las necesidades pueden ser infinitas, y también sencillas, como ese sencillo anhelo de volar sólo conmigo de acompañante.
lunes, 30 de abril de 2012
domingo, 22 de abril de 2012
"Varios"
Cuando escribo "varios", sea en la situación que sea, siempre me acuerdo de ese caradura cuya suegra invitó a unas vacaciones pagadas en un pueblo costero. Hotel para hija, yerno y nietos, incluídas las comidas. El tiparraco le pasó una cuenta detallada de los gastos con un apartado de "varios" en los que íban incluídas sus copas de coñac y whisky, seguramente de las marcas mas caras. Toma castañas.
......
Hace poco salí de compras -¿una mujer de compras? ¡qué raro!- y de repente me topé con el mundo al revés. Una tienda regentada por chinas y las dependientas TODAS españolas.
......
Se me atragantan los telediarios de cabo a rabo, no lo puedo evitar. La crisis me pone mal hígado, el tema de Siria me da vértigos, me siento desfallecer con el gobierno y la oposición. Y lo que me hace vomitar sin remedio es pensar de qué manera nos manipulan el criterio y la opinión. Por mucho que nos sintamos autosuficientes y lúcidos ¿cuántas cosas se nos ocultan y con cuántas nos machacan sin piedad? Yo ya no distingo mis propios pensamientos de los ajenos...no sé ustedes.
......
Es domingo. Lo mismo salgo a tomarme unos "varios" a ver si se me pasa.
......
Hace poco salí de compras -¿una mujer de compras? ¡qué raro!- y de repente me topé con el mundo al revés. Una tienda regentada por chinas y las dependientas TODAS españolas.
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Se me atragantan los telediarios de cabo a rabo, no lo puedo evitar. La crisis me pone mal hígado, el tema de Siria me da vértigos, me siento desfallecer con el gobierno y la oposición. Y lo que me hace vomitar sin remedio es pensar de qué manera nos manipulan el criterio y la opinión. Por mucho que nos sintamos autosuficientes y lúcidos ¿cuántas cosas se nos ocultan y con cuántas nos machacan sin piedad? Yo ya no distingo mis propios pensamientos de los ajenos...no sé ustedes.
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Es domingo. Lo mismo salgo a tomarme unos "varios" a ver si se me pasa.
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lunes, 16 de abril de 2012
Romper
Hoy han sido elefantes en Botswana, ayer osos en Rumanía.
Se le rompió la cadera ¿por qué no el corazón?
¡Hay que tener cuajo!
Anno horribilis para su familia, se dice por ahí. Anno terribilis para muchas familias y va a ser verdad lo que dice el dicho, que no se puede tener todo en esta vida. Porque su mujer no vuelve de Atenas hasta hoy y sus hijos-yernos-nuera casi ni se hablan.
A lo mejor su nieto, que ha probado lo que duele una bala en el pié, se aúpa a su cama del hospital esta tarde y le dice: abuelo, no le pegues tiros a los animalitos, que hace muuucha pupa.
Si le convence, quizás su mujer le tenga menos manía y se quede mas en palacio en vez de vivir practicamente en Londres y los domingos coman paella con toda la nietada en torno suyo. Quizá, quién sabe, la nuera ex periodista sería mas natural en general y en concreto, y les comentaría durante el café sus avances con el Inglés. Los desterrados en América saldarían sus cuentas con los españoles y se vendrían a trabajar mas cerquita de casa, pongamos París. Puede que la hija mayor se echara un nuevo amor, que ya se sabe que cuando el amor está en el aire, todos tan contentos.
Y, lo mas importante, cenarían todos juntos en Nochebuena, como hacen las familias de bien.
Por no hablar de lo que se ahorrarían las arcas del Estado si este señor dejara de recorrer el mundo descerrajando tiros al reino animal (eso sí que es un Reino). Pero no quiero yo tocar el tema económico, que de ello ya se encargan los medios.
Yo sólo quiero que no se le rompa la cadera, sino el corazón, si vuelve a tener tentaciones.
Se le rompió la cadera ¿por qué no el corazón?
¡Hay que tener cuajo!
Anno horribilis para su familia, se dice por ahí. Anno terribilis para muchas familias y va a ser verdad lo que dice el dicho, que no se puede tener todo en esta vida. Porque su mujer no vuelve de Atenas hasta hoy y sus hijos-yernos-nuera casi ni se hablan.
A lo mejor su nieto, que ha probado lo que duele una bala en el pié, se aúpa a su cama del hospital esta tarde y le dice: abuelo, no le pegues tiros a los animalitos, que hace muuucha pupa.
Si le convence, quizás su mujer le tenga menos manía y se quede mas en palacio en vez de vivir practicamente en Londres y los domingos coman paella con toda la nietada en torno suyo. Quizá, quién sabe, la nuera ex periodista sería mas natural en general y en concreto, y les comentaría durante el café sus avances con el Inglés. Los desterrados en América saldarían sus cuentas con los españoles y se vendrían a trabajar mas cerquita de casa, pongamos París. Puede que la hija mayor se echara un nuevo amor, que ya se sabe que cuando el amor está en el aire, todos tan contentos.
Y, lo mas importante, cenarían todos juntos en Nochebuena, como hacen las familias de bien.
Por no hablar de lo que se ahorrarían las arcas del Estado si este señor dejara de recorrer el mundo descerrajando tiros al reino animal (eso sí que es un Reino). Pero no quiero yo tocar el tema económico, que de ello ya se encargan los medios.
Yo sólo quiero que no se le rompa la cadera, sino el corazón, si vuelve a tener tentaciones.
miércoles, 11 de abril de 2012
A veces
A veces me entusiasmo tanto con un libro que lo leo lentamente, dilatando al máximo el final, aunque tenga 600 páginas. Y tengo la sensación de que, cuando lo acabe, no querré leer ningún otro en mucho tiempo.
A veces mi perrita me mira muy fijo, como si me quisiera decir algo. Me pregunto si en esos momentos me quiere tanto como yo a ella.
A veces me pongo delante del ordenador queriendo ordenar mis ideas. Ante la pantalla todo fluye sin previo aviso o me quedo atascada en Babia.
A veces me veo llegando a casa a las 5,30 de la tarde, con 12 años, empapadas las piernas y el uniforme del colegio por una lluvia torrencial. Abría la puerta y sabía que todo estaba en su sitio, que todo estaba bien.
A veces soy capaz de devorar el mundo con una fuerza que no sé de dónde brota. A veces no tengo manera de demostrarlo.
A veces me gustaría ser fumadora, mirar abstraída la punta del cigarrillo encendido con ese gesto elegante que observo en las películas.
A veces quiero vivir un tiempo fuera de España, en un país donde mi morenez encaja y desearía aprender sus lenguas con la facilidad de un niño.
A veces miro por la ventana un día de lluvia y me imagino que estoy rodando una película. Si tengo el día fino desarrollo mentalmente el argumento de cabo a rabo.
A veces soy yo la que mira a la perrita y confío en que me entiende.
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lunes, 9 de abril de 2012
Inocencia bendita
Con mi viaje de Semana Santa he faltado, creo que por primera vez en mi vida, a misa del Domingo de Ramos, mi celebración preferida. En realidad he faltado a todo el resto porque se me hace cuesta arriba las prolongadas ceremonias propias de estos días, como los Oficios del Jueves Santo, por poner un ejemplo.
Ayer, en cambio, fuí a misa de Resurrección. Soy un poco tramposa porque entré tarde haciendo tiempo mientras paseaba en la bonita mañana de domingo.
Al terminar la misa, ajeno a mi trampa, el cura inició un cántico que yo nunca había oído antes: "Tomad Virgen Pura nuestros corazones". Me encandiló sin remedio la inocencia de algunas estrofas, como ésta :
Mil querubes bellos orlan tu dosel.
Quiero estar con ellos, Virgen, llévame.
Contigo en el Cielo,
colmado mi anhelo,
qué felíz seré.
A mi oído llegaron todas esas cancioncillas de la infancia, plenas de candor. En su día parecía que la vida siempre sería bella en adelante, que no era verdad lo de un valle de lágrimas ni un infierno de calderas al rojo vivo, ni demonios ni tentaciones. La bendita inocencia de mi niñez se desplegó al son de esos mil querubes bellos...
......................
La primavera se ha iniciado con ese suave cariz, porque estoy devorando en mi ebook "El museo de la inocencia" de Orhan Pamuk.
sábado, 31 de marzo de 2012
De qué hablo cuando hablo de Música (3)
En esta tercera entrada quiero hablar también del momento en que te deja indiferente, pues, como ocurre con todas las Artes, no siempre se tiene el ánimo adecuado o la obra en sí no te conmueve.
El martes pasado fuí al Auditorio: Concierto para violín de Beethoven (su único concierto para este instrumento y compuesto a petición especial de su amigo Franz Clement para un acto benéfico de Navidad). La Orquesta de la Comunidad de Madrid, dirigida por el austríaco Leopold Hager. Como solista, el vienés Benjamin Schmid, un músico a mi modo de ver preodigioso por cómo llevó a cabo la inusitada dificultad de sus solos (Beethoven era experto en complicar las partituras, ya se sabe de qué manera se rebelaban los músicos durante los ensayos).
Sea porque mi posición un poco alejada en un lateral me impedía verlo bien o porque no es de mis piezas preferidas, no me dejó el alma alborotada. Eso si, he de reconocer que el Larghetto y el Rondo Allegro, que quedaron unidos sin pausa, fueron interpertados sin mácula, tanto por el solista como por la orquesta.
Después del intermedio, la 4ª Sinfonía de Brahms. Brahms me gusta siempre. Siempre me viene bien al oído. De la 4ª especialmente el II movimiento, un pizzicato amplio de todas las cuerdas mientras suenan los vientos del Andante moderato. Una delicia.
Si, sin ninguna duda estuvo muy bien la orquesta, el solista y el maestro, pero no sé qué me faltaba a mi.
De eso hablo también cuando hablo de Música.
miércoles, 28 de marzo de 2012
Unas notas musicales
Por fin mi hermana me ha sacado las notas musicales de una cancioncilla que de pequeña me hacía llorar; sonaba en una tabaquera de madera negra, de principios de siglo, que mi madre había heredado de los abuelos. Un pirindolo en la parte alta hacía girar seis puertecillas, que se abrían mostrando innumerables agarraderas doradas para puros y cigarrillos. Preciosa la caja y dulcísima la melodía:
Mi fa sol. Do mi re do. Do re do. Si si si. Si do re. La do si. Sol si la. Sol do re la sol .
La he grabado para que suene en mi móvil y si lloro, pues lloro.
...........................
Las cigüeñas de la grúa avanzan piano-piano en la construcción de su casa. A simple vista parece que van por el sótano y el domingo las pillé enfrascadas en una buena trifulca con otra, que las rondaba sobrevolando su conato de nido en grandes círculos, quizás queriendo aprovecharse de su trabajo. Tactacatacatá...¡aquéllo sonaba a palabrotas de peón caminero!
Mi fa sol. Do mi re do. Do re do. Si si si. Si do re. La do si. Sol si la. Sol do re la sol .
La he grabado para que suene en mi móvil y si lloro, pues lloro.
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Las cigüeñas de la grúa avanzan piano-piano en la construcción de su casa. A simple vista parece que van por el sótano y el domingo las pillé enfrascadas en una buena trifulca con otra, que las rondaba sobrevolando su conato de nido en grandes círculos, quizás queriendo aprovecharse de su trabajo. Tactacatacatá...¡aquéllo sonaba a palabrotas de peón caminero!
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miércoles, 21 de marzo de 2012
Las cigüeñas
Desde la ventana de mi casa, interponiéndose al suave azul del embalse, se ve una grúa de obra abandonada hace mas de un año. Es muy alta y poderosa. Ahora se han instalado sobre ella un par de cigüeñas parlanchinas, me atrevería a decir que recién enamoradas, por el afán que muestran construyendo su primera casa. Porque han decidido morar allí, sobre la carga giratoria de un esqueleto de hierro, a treinta metros del suelo. Me pregunto qué sienten cuando un día despiertan mirando al pantano y otro mirando al pueblo, pues el viento las trae y las lleva a capricho como una noria de feria.
Estos días de fiesta me ha despertado el crotorar de sus picos laboriosos con el que iniciaban la jornada de albañilería. Se lo he perdonado de mil amores; ahora, de nuevo en Madrid, las echo de menos y estoy ansiosa por comprobar sus avances hogareños. ¡Quién sabe de lo que son capaces en cuatro días de ausencia!
...................
Toda la noche lloviendo en Madrid, incluso un ligero manto de nieve nos ha dado la bienvenida de mañana.
..................
Dijo J.P. Richter que el recuerdo es el único paraíso del cual no podemos ser expulsados.
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jueves, 15 de marzo de 2012
De qué hablo cuando hablo de Música (2)
Unos días atrás, con el mismo título, hablé de Sir John Gardiner en Madrid; en esta segunda entrega hablo de compartir con quien disfruta de ella, de la Música, sea ilustrado en la materia o no. Evito usar la palabra "entendido" porque en este caso me resultaría ofensivo no aplicarlo a alguien sólo por no haber estudiado vida y milagros de los clásicos, o no entienda de octavas, impromptus o síncopas.
Hace poco llevé a mi sobrino a un concierto de Beethoven y Schumann (ojalá hubieran estado ambos en carne y hueso, ya puestos). Mi sobrino toca el piano como si hubiera sido abducido por el mismísimo Mozart, así que no perdió detalle del Concierto para piano nº 2 de Beethoven. De reojo le ví el gesto de pisar el pedal al tiempo que lo hacía el solista, Iván Martín. Y si hubiera sido menos comedido, seguro que habría tecleado sobre sus piernas el Allegro con brio. Pero el chico es recatado de por sí y no hace aspaviento alguno.
Fabulosos los tres movimientos.
Después, la Sinfonía Renana nº 3, de Schumann.
Si me extendiera hablaría de sus cinco movimientos, uno a uno, pero no es plan, así que tengo que destacar el I. Lebhaft, es decir, brioso, en forma de sonata.Todo el ajetreo rural de las orillas del Rhin parecía dispararse de la orquesta; dice Clara Schumann en su diario que un paseo campestre al son del agua cristalina inspiró a su marido el II movimiento. El III suena a la espera de la cosecha -nicht schnell-, ni un ruído. Hay acordes de valses meciendo la hierba, el oído, los pies de quien los escucha.
IV y V son pura manifestación de la fé en un canto triunfal. Hay quien califica al V como "la bóveda" de la construcción. Por algo será.
´
A mi sólo me queda respirar profunda y lentamente-aunque a veces me estalle el corazón-. Puede que, a solas, me atraque de Mozart, Shumann, Bruckner, Brahms...Puede que los oiga en el coche, en el salón de mi casa, en la Sala Sinfónica...Sea como sea me encanta compartir también mis pensamientos y mis placeres cuando hablo de Música con quien quiera oir hablar de ella.
Hace poco llevé a mi sobrino a un concierto de Beethoven y Schumann (ojalá hubieran estado ambos en carne y hueso, ya puestos). Mi sobrino toca el piano como si hubiera sido abducido por el mismísimo Mozart, así que no perdió detalle del Concierto para piano nº 2 de Beethoven. De reojo le ví el gesto de pisar el pedal al tiempo que lo hacía el solista, Iván Martín. Y si hubiera sido menos comedido, seguro que habría tecleado sobre sus piernas el Allegro con brio. Pero el chico es recatado de por sí y no hace aspaviento alguno.
Fabulosos los tres movimientos.
Después, la Sinfonía Renana nº 3, de Schumann.
Si me extendiera hablaría de sus cinco movimientos, uno a uno, pero no es plan, así que tengo que destacar el I. Lebhaft, es decir, brioso, en forma de sonata.Todo el ajetreo rural de las orillas del Rhin parecía dispararse de la orquesta; dice Clara Schumann en su diario que un paseo campestre al son del agua cristalina inspiró a su marido el II movimiento. El III suena a la espera de la cosecha -nicht schnell-, ni un ruído. Hay acordes de valses meciendo la hierba, el oído, los pies de quien los escucha.
IV y V son pura manifestación de la fé en un canto triunfal. Hay quien califica al V como "la bóveda" de la construcción. Por algo será.
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A mi sólo me queda respirar profunda y lentamente-aunque a veces me estalle el corazón-. Puede que, a solas, me atraque de Mozart, Shumann, Bruckner, Brahms...Puede que los oiga en el coche, en el salón de mi casa, en la Sala Sinfónica...Sea como sea me encanta compartir también mis pensamientos y mis placeres cuando hablo de Música con quien quiera oir hablar de ella.
lunes, 5 de marzo de 2012
Unos días fuera y en suspenso
Pondré una pica y el estandarte de Castilla, aunque allí suene peligroso nombrar al duque de Alba.
Fuera historias y literaturas, abandono Madrid sólo 5 días, para reunirme con los cisnes de un lago, mis sobrinos, una calle comercial arriba y abajo iluminada por esas lluvias que ahora tanto añoro...
A mi vuelta, justito al poner los pies en suelo fiel, me espera un nuevo concierto de piano y orquesta; espero que me dé para otra entrada musical como la anterior.
Dejo en suspenso "De qué hablo cuando hablo de Música 2 y 3".
Dejo en suspenso "De qué hablo cuando hablo de Música 2 y 3".
Que tengáis todos una felíz semana.
jueves, 23 de febrero de 2012
De qué hablo cuando hablo de Música
Parafraseando un título de Murakami (con la consabida modificación) me siento a escribir una entrada sobre Música.
Siempre que quiero contar mi asistencia al Auditorio no sé por dónde empezar, ni cómo hacerlo, porque, entre otras cosas, mi educación musical es nula. Es una verdadera lástima que en este país se haya relegado su estudio tan injustamente. Durante mi infancia uno tocaba un instrumento casi por casualidad y siempre con mucho esfuerzo, sacando tiempo de donde no lo había. Es como los idiomas, pero esa es otra historia para otra entrada.
A lo que voy. La semana pasada asistí al concierto dirigido por sir J.E. Gardiner (que se prodiga tan-tan poco por estas tierras). Me faltan palabras para explicar la soberbia maestría de su batuta para la 4º Sinfonía de R. Schumann, Manfred y el Réquiem . En el escenario, la Orquesta de Cámara Mahler y el Coro Monteverdi. Para Manfred salió a escena el actor alemán Gert Voss, encargado de narrar el libreto entre acordes oportunamente dispuestos.
El Maestro Gardiner tuvo que demostrar su buen hacer como no podía ser de otra manera: poniendo en pié a violines y violas en la 4ª Sinfonía. ¿En qué postura habríase tocado con pasión el III y IV movimiento? Tanto arrebato no encaja con las cuerdas sentaditas en perfecta posición. Brazos y cabezas en oleadas sincronizadas se mecían sobre las piernas estiradas y bailarinas de x virtuosos. ¡Cuánto los admiro!
Hablo de admiracón y vehemencia, de total elevación del espíritu hacia lo que no alcanzan las manos, de sentirse renovado y otro muy distinto, quizás uno mismo mejorado a la enésima potencia.
Hablo de creerse casi un dios porque no parece humana tanta perfección.
Creo que si cada uno de nosotros dedicara un tiempo diario a la Música, si apagáramos el televisor y cerráramos la boca, el mundo iría mucho mejor. Porque no hay espacio para la maldad si te inundan las corcheas.
De todo eso hablo cuando hablo de Música.
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martes, 14 de febrero de 2012
Flores, libros, música
He tenido que activar de nuevo la palabra de verificación en los comentarios, tedioso y desmoralizador paso para los que dejamos nuestro parecer en casa ajena. Sólo un par de días desactivada y los spam han inundado mi página. Algún anónimo me ofrece eyaculaciones maravillosas en inglés; los rusos me dejan largas peroratas en su extraño alfabeto (lo mismo se trata de las obras de Tolstoi por entregas y yo sin enterarme). También hay quien ofrece un intercambio de enlaces para publicitar blogs de ésto y aquéllo. Un rollo patatero.
......
Hoy mi padre hubiera cumplido 92 años y las hijas le hemos llevado flores. Siempre fantaseo con la idea de que anda invitando a sus compañeros de nuevas dimensiones a bollitos de coco, que tanto le gustaban. Y que al vernos aparecer con el ramo nos dice "coño, llevar flores a un hombre, vaya ocurrencia".
......
Estoy felíz y contenta con mi ebook ( o sea, con mi e-reader). Quién me lo íba a decir a mi, que aspiro las páginas y el olor de la tinta como si fuera néctar de dioses. Lo bueno del ebook es que me permite descargar y borrar unas cuantas birrias que ni loca hubiera comprado en libro de papel. Leo unos cuantos párrafos de algo desconocido y, como no me convenza, ¡zas! de un dedazo lo mando al limbo de los vertederos.
......
Mañana toca Auditorio, que lo tenía yo muy abandonado: Sinfonía nº 4 y alguna pieza mas de R. Schumann.
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domingo, 5 de febrero de 2012
La vida y...
Por mucho que nos gusten los hombres, a las mujeres nos encanta estar con las mujeres. Mejor dicho: hablar con las mujeres. De verdad de verdad, sólo entre nosotras nos entendemos y sabemos de qué hablamos, porque volcamos el alma entera en nuestras conversaciones aunque el tema en cuestión sea la película que vimos anoche.
Estoy pensando en mis amigas y hermanas; todas ellas tienen buenas dotes de observación y diálogo, si bien es cierto que cada una posee un tema favorito y del cual llega a ser, digamos, personal cualificado.
A saber:
Con R. suelo hablar de compras ... del amor y de la Vida.
Con F. hablo de trabajo ... del amor y de la Vida.
Con M., de los padres ... del amor y de la Vida.
A M.L. le gusta hablar de desgracias (siempre desgracias) ... del amor y de la Vida.
Con otra M.L. hablo de nuestros perros ... del amor y de la Vida.
Con A. hablo de sus hijos, de compras ... del amor y de la Vida.
M.J. me habla, sopratutto, de bolsos carísimos de marca ... y del amor y de la Vida.
Con P. hablo de viajes .. .del amor y de la Vida.
I. me cuenta sus historias de internet ... y de amor y Vida.
Con otra A. hablo absolutamente de todo ... y del amor y de la Vida.
Dicho lo cual, perdónenme maridos, amigos, hermanos, ¡hombres todos del planeta! pero yo no podría vivir sin las mujeres de mi vida.
Estoy pensando en mis amigas y hermanas; todas ellas tienen buenas dotes de observación y diálogo, si bien es cierto que cada una posee un tema favorito y del cual llega a ser, digamos, personal cualificado.
A saber:
Con R. suelo hablar de compras ... del amor y de la Vida.
Con F. hablo de trabajo ... del amor y de la Vida.
Con M., de los padres ... del amor y de la Vida.
A M.L. le gusta hablar de desgracias (siempre desgracias) ... del amor y de la Vida.
Con otra M.L. hablo de nuestros perros ... del amor y de la Vida.
Con A. hablo de sus hijos, de compras ... del amor y de la Vida.
M.J. me habla, sopratutto, de bolsos carísimos de marca ... y del amor y de la Vida.
Con P. hablo de viajes .. .del amor y de la Vida.
I. me cuenta sus historias de internet ... y de amor y Vida.
Con otra A. hablo absolutamente de todo ... y del amor y de la Vida.
Dicho lo cual, perdónenme maridos, amigos, hermanos, ¡hombres todos del planeta! pero yo no podría vivir sin las mujeres de mi vida.
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miércoles, 1 de febrero de 2012
La ingrata juventud
Cuando uno es jóven no piensa que puede ser desagradecido, sobre todo por omisión y dejadez. Cuando se es jóven, realmente, no se piensa casi nada.
Hace unos días he ído-por fin- a visitar mi antiguo colegio, antaño cuajado de monjas y alumnado femenino, hoy repleto de profesores seglares de ambos sexos y alumnos ídem. Me reencontré con mi querida señorita de 4º de E.G.B., gallega de nacimiento, a la que yo adoraba con mis 10 años, aunque no fuera consciente de hasta qué punto. Nos enseñaba villancicos de su tierra con pasos de muñeira y así se lo canté: "Tocad as cunchas pastores tocaaaaad"... Ella se quedó maravillada de que aún recordara esta letra. Lidia sigue juvenil y serena, parece que no han pasado los años por ella.
De todas mis profesoras de entonces el 98% están jubiladas; algunas monjas ya han muerto, pero pude visitar a la que nos cuidaba en los recreos y las horas de estudio, una granadina paciente y salerosa a la que hicimos la vida imposible, seguramente. La madre Varela tiene ahora Alzheimer y no recuerda nada, pero me recibió con su boca amplia tal y como yo la recordaba y cargadita de canas. En medio de mi abrazo y mis besos siguió sonriendo mientras yo soltaba un torrente de lágrimas que llevaban pujando por desatarse toda la mañana.
Después de recorrer aulas y galerías, los jardines y la fabulosa capilla (los colegios religiosos de otras épocas se caracterizan por la majestuosidad de sus instalaciones), volví a mi casa con paso lento y un nudo en la garganta. ¿Cómo es posible que yo haya tardado tal barbaridad de años en visitar a mi gente, esa gente entre la que crecí y que fueron mi abrigo en horas escolares? ¿Por qué no me dí cuenta de que el tiempo correría en nuestra contra, siempre, y que alguna de ellas se me quedaría en el camino?
Como yo me he dedicado un tiempo a la enseñanaza sé muy bien el cariño que se toma a los alumnos (a ciertos alumnos) y la gratitud con la que los recibes si van a verte cuando son ya profesionales de lo que sea.
Pero cuando eres jóven sólo miras adelante para comerte el mundo, dando por hecho que te esperan cien mil días para jugar con ellos en cuantas combinaciones y variaciones se te ocurran. Lo de atrás, atrás queda.
Qué dejadez mas inconsciente y mas ingrata. Lo malo es que cuando te das cuenta, ya no hay remedio.
Hace unos días he ído-por fin- a visitar mi antiguo colegio, antaño cuajado de monjas y alumnado femenino, hoy repleto de profesores seglares de ambos sexos y alumnos ídem. Me reencontré con mi querida señorita de 4º de E.G.B., gallega de nacimiento, a la que yo adoraba con mis 10 años, aunque no fuera consciente de hasta qué punto. Nos enseñaba villancicos de su tierra con pasos de muñeira y así se lo canté: "Tocad as cunchas pastores tocaaaaad"... Ella se quedó maravillada de que aún recordara esta letra. Lidia sigue juvenil y serena, parece que no han pasado los años por ella.
De todas mis profesoras de entonces el 98% están jubiladas; algunas monjas ya han muerto, pero pude visitar a la que nos cuidaba en los recreos y las horas de estudio, una granadina paciente y salerosa a la que hicimos la vida imposible, seguramente. La madre Varela tiene ahora Alzheimer y no recuerda nada, pero me recibió con su boca amplia tal y como yo la recordaba y cargadita de canas. En medio de mi abrazo y mis besos siguió sonriendo mientras yo soltaba un torrente de lágrimas que llevaban pujando por desatarse toda la mañana.
Después de recorrer aulas y galerías, los jardines y la fabulosa capilla (los colegios religiosos de otras épocas se caracterizan por la majestuosidad de sus instalaciones), volví a mi casa con paso lento y un nudo en la garganta. ¿Cómo es posible que yo haya tardado tal barbaridad de años en visitar a mi gente, esa gente entre la que crecí y que fueron mi abrigo en horas escolares? ¿Por qué no me dí cuenta de que el tiempo correría en nuestra contra, siempre, y que alguna de ellas se me quedaría en el camino?
Como yo me he dedicado un tiempo a la enseñanaza sé muy bien el cariño que se toma a los alumnos (a ciertos alumnos) y la gratitud con la que los recibes si van a verte cuando son ya profesionales de lo que sea.
Pero cuando eres jóven sólo miras adelante para comerte el mundo, dando por hecho que te esperan cien mil días para jugar con ellos en cuantas combinaciones y variaciones se te ocurran. Lo de atrás, atrás queda.
Qué dejadez mas inconsciente y mas ingrata. Lo malo es que cuando te das cuenta, ya no hay remedio.
lunes, 24 de octubre de 2011
lunes, 25 de julio de 2011
martes, 19 de julio de 2011
martes, 28 de junio de 2011
Madres
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