martes, 19 de enero de 2010

Hemiplejia moral


Cuando Ortega y Gasset publicó "La rebelión de las masas", allá por el año 30 del pasado siglo, surgieron todo tipo de interpretaciones y malinterpretaciones. La mayoría de sus contemporáneos querían ver en su obra un fuerte trasfondo político y le atizaban con sus lenguas viperinas y con las banderas de todos los colores.

Ortega ya estaba habituado a esas mentes irracionales e injustas que tienden a politizar y demonizar todo pensamiento que se sale del común denominador. Con infinita paciencia, propia del sabio que era, alegaba que su obra era un estudio de la sociedad, del ser humano dentro de la sociedad y el tiempo en que le toca vivir, del momento económico, de las tendencias del grupo humano dentro de su país, de la significación del Arte...

Esfuerzo inútil en muchos casos. Un día, irritado ante la ofuscación política que le atosigaba, dicen que sentenció: "ser de las izquierdas o de las derechas es uno de los infintos caminos que puede elegir un hombre para ser imbécil. Es, a todas luces, una hemiplejia moral".

¡ Hemiplejia moral !
¡Qué dos palabras para la eternidad!


16 comentarios:

Olga B. dijo...

Qué hartico tenía que estar el pobre... Yo creo que la política es necesaria, incluso creo que, limpiamente, mucha gente se inclina por unas u otras opciones llevada por el convencimiento. El problema es que es la excusa perfecta para jugar con los demás, y para refugiar muchísimas mezquindades. En demasiadas ocasiones "cuadricula" a los hombres, que pretenden, además, ver a todos los demás cuadriculados.
En fin. Como todos corremos el riesgo de ser hemipléjicos morales en algún momento, que al menos nos mantengamos un poco alerta no viene mal.
Gracias por la entrada.
Un beso, morena.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Ortega daba en el blanco. Resulta que, aunque todos tenemos nuestras oponiones políticas, sólo las de los cerriles se ajustan totalmente a lo que llamamos izquierda o derecha. Un beso.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Y lo poco que han cambiado las cosas. Ay, qué pena penita pena.
Un beso.

José Miguel Ridao dijo...

Yo hoy más que hemipléjicos veo muchos indiferentes y hastiados. Los únicos hemipléjicos que van quedando son los políticos.

Un beso, Mery.

Mery dijo...

Olga, efectivamente, el riesgo de hemiplejia moral lo tenemos pendiendo como espada de Damocles sobre cada uno de nosotros. Y no sólo por la res política, para nuestra desgracia. Mantengamos alerta los cinco sentidos, y el sexto, en el caso de nosotras las mujeres (huy, éstoo les va a doler mucho a ellos).
Un beso.

Jesús: los cerriles en política suelen serlo en todos los aspectos de la vida social. Una desgracia para ellos y para quienes los soportan cerca. Tienes mucha razón. Gracias por tu visita, siempre bien recibida, ya loo sabes.
Un beso

Juan Antonio: es muy cierto que, en el fondo, bien poquito cambian ciertas cosas. Las pasiones, la idiotez humana y otras cuestiones, parece que nada de nada. Lola Flores continuaría divinamente tu copla..."pena de mi corazóooon".
Un beso, sevillano

José Miguel: aciertas de pleno con la indiferencia general de la gente, hastiada en lo mas profundo de la clase política. Y es que los poíticos actuales no es que tengan hemiplejia, sino auténtica parálisis cerebral ¿no te parece?.
Un beso

enrique dijo...

Nuestro querido maestro Ortega tuvo que vivir en una época en la que campaba el partidismo. No la politización, que no es mala en si, si no el absoluto partidismo que desprecia todo lo que no sea la propia propaganda.
¿Os suena?

Y desde luego es una de las frases más aceradas y acertadas de Ortega.

Miroslav Panciutti dijo...

Los españoles siempre hemos tendido a la hemiplejia moral, sea política o cualquier otra.

En todo caso, siendo muy ocurrente la calificación orteguiana, me gusta más eso de que no es más que uno de los infinitos caminos para ser imbécil. Porque, si hay infinitos caminos es que todos lo son, luego de la imbecilidad no nos libramos, elijamos el camino que elijamos. En otras palabras, sólo podemos optar por un tipo de imbecilidad, pero no eludir nuestra inevitable y consustancial esencia de imbéciles. Un beso.

Miroslav Panciutti dijo...

Los españoles siempre hemos tendido a la hemiplejia moral, sea política o cualquier otra.

En todo caso, siendo muy ocurrente la calificación orteguiana, me gusta más eso de que no es más que uno de los infinitos caminos para ser imbécil. Porque, si hay infinitos caminos es que todos lo son, luego de la imbecilidad no nos libramos, elijamos el camino que elijamos. En otras palabras, sólo podemos optar por un tipo de imbecilidad, pero no eludir nuestra inevitable y consustancial esencia de imbéciles. Un beso.

José Ignacio dijo...

La sabiduría de Ortega es incontestable y el libro que citas está vigente en nuestros días.
La participación en la gestión de la vida ciudadana (política) es un derecho que descuidamos demasiado.
Los partidos entendidos como agrupaciones de ciudadanos con ideas similares en si mismos no son malos incluso me atrevería a decir que necesarios. El problema empieza cuando los intereses partidistas están por encima de los ciudadanos.
Un saludo

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Certerísimo diagnóstico el de Ortega. Medio país está afectado por ese mal.

Mery dijo...

Enrique: el pensamiento de Ortega era afilado y atinado, bien lo sabes. Hay una cosa en la que no estoy de acuerdo, cuando dices que la politización en sí no es mala. Yo creo que politizar la vida en tantos aspectos como se dá de hecho, no es saludable en absoluto.
Un abrazo para ese orteguiano de pro que eres.

Miroslav: te veo muy agudo con el tema de los infinitos caminos hacia la imbecilidad. Sería bueno pensar que existe un universo paralelo con infinitos caminos hacia la sensatez y la cordura.
Viva tu fino humor y tu inteligencia.
Un abrazo

José Ignacio: tu comentario va por el mismo derrotero que el de Enrique, donde queda patente que los fines partidistas y sus propagandas son mas que contaminantes para la sociedad y su salud política.
Aprovecho para decirte que no puedo entrar en tu blog, desconozco las causas. ¿Has variado algo en su configuración o admisiones?
Un abrazo

José Manuel: en efecto, medio país está afectado por la hemiplejia y yo añadía en un comentario anterior que la clase política actual está afectada por una parálisis cerebral completa.
Un abrazo

Gracias a todos por vuestra visita y vuestras palabras, siempre envueltas en tanto sentido común.

El Deme dijo...

Las cosas no son o blancas o negras, hay una enorme y maravillosa gama de colores para explicar y solucionar los problemas del mundo. Imaginación al poder.

Sombras Chinescas dijo...

A mí me gusta más el planteamiento (lo de "los infintos caminos que puede elegir un hombre para ser imbécil"). Puede que me apropie de la idea para escribir un cuento.

Saludos.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Las mejores palabras de los últimos años, Mery.

Un acierto.

pe-jota dijo...

UFFFFF !!!!!, realmente irrefutable y visto lo visto quién se atreve a decir lo contrario, nos haría falta un Ortega en los días de hoy.

José Ignacio dijo...

Hola Mery. Creo que has resuelto la entrada.
Discrepo en la similitud de respuestas con Enrique.
Mi interés era resaltar que la política es una obligación ciudadana que no puede ser delegada solo en manos de los grupos políticos organizados.
Un saludo