
La gran ambición de las mujeres es inspirar amor.
¿Aforismo o axioma? Buena frase en herencia nos dejó Molière para iniciar una animada conversación cuando nos encontremos en una reunión languideciente. Puede ser frívola y chispeante, también sesuda y antropológica, todo depende de lo que queramos y de con quién compartamos unas copas y nuestro tiempo.
Las mujeres somos coquetas, así nos han parido nuestras madres, que nos parieron precisamente por coquetear hasta el extremo nueve meses antes.
Un altísimo porcentaje de lo que rodea al mundo femenino va encaminado a esos menesteres de atracción, y si no, basta asomarse al directorio de El Corte Inglés: salvo la 2ª planta -Caballeros - el resto incita al consumo de las mujeres. Hasta la cafetería está llena de ellas, de nosotras, y si alguien que lea esta página se pregunta qué tendrá que ver eso con la seducción, yo le respondo que somos golosas y tragonas para encontrarnos estupendas después , cuando volamos a lo brazos del amado. Las endorfinas tienen mucho que ver en ello , aunque estemos a eterno régimen y sólo nos hayamos tomado un té a palo seco. Suficiente para ponernos de buen humor.
Ahora bien, que las mujeres anhelemos inspirar amor puede confundirse con inspirar deseo. Es posible, pero no a cualquier precio.












