lunes, 9 de abril de 2012

Inocencia bendita


Con mi viaje de Semana Santa he faltado, creo que por primera vez en mi vida, a misa del Domingo de Ramos, mi celebración preferida. En realidad he faltado a todo el resto porque se me hace cuesta arriba las prolongadas ceremonias propias de estos días, como los Oficios del Jueves Santo, por poner un ejemplo.
Ayer, en cambio, fuí a misa de Resurrección. Soy un poco tramposa porque entré tarde haciendo tiempo mientras paseaba en la bonita mañana de domingo.
Al terminar la misa, ajeno a mi trampa, el cura inició un cántico que yo nunca había oído antes: "Tomad Virgen Pura nuestros corazones". Me encandiló sin remedio la inocencia de algunas estrofas, como ésta :

Mil querubes bellos orlan tu dosel.
Quiero estar con ellos, Virgen, llévame.
Contigo en el Cielo,
colmado mi anhelo,
qué felíz seré.

A mi oído llegaron todas esas cancioncillas de la infancia, plenas de candor. En su día parecía que la vida siempre sería bella en adelante, que no era verdad lo de un valle de lágrimas ni un infierno de calderas al rojo vivo, ni demonios ni tentaciones. La bendita inocencia de mi niñez se desplegó al son de esos mil querubes bellos...

   ......................

La primavera se ha iniciado con ese suave cariz, porque estoy devorando en mi ebook "El museo de la inocencia" de Orhan Pamuk.


5 comentarios:

RIDAO BACALAO dijo...

He encontrado un vídeo que creo le gustará:
http://youtu.be/48YIctSJrs0

"Contigo en el Cielo,
colmado mi anhelo,
qué felíz seré"

Me parece un epitafio precioso

Mery dijo...

Ridao Bacalao: gracias por el vídeo, he visto que la canción es mas larga de lo que escuché en la misa.
Y si, sería un epitafio precioso.
Un abrazo

ONDA dijo...

Pues a mi me paso al revés fui a la de Ramos y no asistí a la mas importante .... Bonitos recuerdos la música y su capacidad de llevarte desafiando las reglas del tiempo...

Javier Arnott Álvarez dijo...

Miramos para atrás, tal vez más de lo que debiéramos, intentando llenar un hueco que poco a poco se nos ha ido abriendo en nuestro interior.

Mery dijo...

Onda: en las alturas nos perdonaran estas faltillas, digo yo. Un abrazo

Javier: es cierto, hay que evitar absolutamente el vivir volcado en el pasado.
Un abrazo