miércoles, 9 de mayo de 2012

A veces (2)

A veces se me atraganta la vida y me acuerdo de la frase de Chateaubriand "La vida me sienta mal".
Pero alguien me apunta a bocajarro: "no tienes derecho a ello, sino el deber de ser felíz".

A veces se me confunden los derechos y los deberes; no sé cuál es causa de uno y de otro, ni si me los autoimpongo o me vienen heredados. Sólo sé que ambos empiezan por D, de Duda.

A veces busco entre el desorden y aparecen, perfectamente ordenados, cuantos recuerdos creí haber perdido.

A veces no soy yo, sino tu y los otros. Ni mis circunstancias son sólo mías. Mío, tuyo, suyo...habré de volver al cole para aprender la lección.

A veces escucho a todos pero no oigo mi propia voz. ¿Dónde andará?

A veces busco entusiasmada títulos para un libro que jamás escribiré.

A veces si, a veces no...

Y vuelta la mula al trigo.

7 comentarios:

Sara dijo...

Creo que más que volver al cole, muchos tendrían que acudir al tuyo, Mery. La voz de la duda sigue siendo voz... A mí es la única que me interesa. Buenas noches.

José Miguel Ridao dijo...

Yo estoy con Sara. Me dan muchísimo miedo los que no dudan, y son mayoría.

Besos.

Javier Arnott Álvarez dijo...

Demasiado ruido para tener un poco de serenidad, demasiada cacofonía para poder pensar lucidamente.

Mery dijo...

Sara, me honra tu visita... Y no creas, ser escuela de alguien resultaría agotador. Prefiero aprender, que anda que no falta...
Un beso

José Miguel : yo es que no me creo que haya quien no dude nunca. Es inhumano. Por mucho que finjan , que no, que nooooo, como dice la canción .
Un beso

Javier, es verdad, cuantísimo ruído. Blablablá.
Por eso mejor observo a mi perrita, que no le hace falta nada para que yo la quiera tanto.
Un beso

Álvaro dijo...

Como bien dices, a veces cuesta ser uno mismo, o a veces uno no sabe qué es ni qué hace, ni siquiera si duda. Nada es fácil. Como siempre, comparto el "a veces...". Un beso

peregrino dijo...

Bastantes deberes tiene ya la vida como para encima imponernos mas. Un abrazo.

Mery dijo...

Alvaro, Peregrino: os leo tarde, perdonad la ausencia, que no el olvido.
Un abrazo