jueves, 8 de enero de 2009

Rubor


Por mi calle pasea con frecuencia un tipo de mediana edad, deficiente mental. Su aspecto es corriente, anodino; si se le mira bien parece un cura vestido de paisano, con gafas de montura anticuada y premura en los andares, como si siempre llegara tarde a dar su misa diaria.
Resulta que el buen hombre, con esa tendencia inexplicable al daño, a lo prohibido, a la picardía, que dota la Madre Naturaleza a esas mentes incompletas (ellos no tienen culpa alguna, bien se sabe), como digo, resulta que el buen hombre camina por la acera insultando a todo parroquiano que se le cruza .
Para las mujeres, siempre las mismas flores: ¡ guarra, puta !
A los hombres: ¡ cabrón ! (Es curioso, a ellos con mucha menos frecuencia).

La primera vez que me insultó, hace ya unos meses, no caí en su fisionomía en absoluto; sólo oí el improperio con fuerte voz masculina y pensé ¿pero qué llevo puesto, qué se me marca, llevo algún botón abierto? Nada de eso me parecía probable observando mis vaqueros y una camiseta de verano, carente de estridencias.
Me giré para mirar la espalda del macho ibérico que tan gratuitamente me había ofendido y sus andares y su perfil me sacaron de la duda. Pobre hombre -me dije.

En adelante, cuando lo encontraba frente a mí, ya sabía a qué atenerme y aguardaba con placidez la dulce palabrita.

Esta mañana, en cambio, casi me ha hecho un favor, no hay mal que por bien no venga.
Nos hemos cruzado al pasar un semáforo y me ha soltado bien alto: ¡ GUARRA !
Yo he seguido mi camino sin inmutarme, pero los demás viandantes quedaron perplejos, asustados por el vozarrón y lo injusto del tratamiento (alguno quizás haya pensado que ese individuo y yo teníamos cuentas pendientes, quién sabe...)

A mi lado caminaba un chico joven, al menos mas joven que yo. Le debió dar tanto apuro poniéndose en mi lugar, que me dijo: no le hagas caso, creo que es un tarado.
- Si, no te preocupes, lo conozco de hace tiempo y siempre hace igual- le contesté yo mientras me encontraba, con gratísima sorpresa, con un par de ojazos color miel y una sonrisa encantadora. Así fuímos caminando un buen trecho, calle abajo, en un intercambio de pareceres sobre el mundo y sus gentes, yo intercalando palabras atropelladas con silencios torpes, él contándome que era psicólogo y otras cosas.

De pronto fuí consciente de que estaba toda ruborizada, lo mismito que una de esas damiselas decimonónicas que asoman su dulzura en las páginas de Flaubert.
- Pero serás idiota - me dije - a tus taytantos y a estas horas.
Bajé instintivamente la cabeza (repito lo de Flaubert) para volverla a levantar sólo cuando le oí decir:
- bueno, pues hasta otro día.
Y en ese momento tuve una explosión inconmensurable de vanidad al comprobar, en sus facciones, el mismo rubor incandescente y unos ojos melosos que me decían adios, complacientes y con placer.




17 comentarios:

pe-jota dijo...

La verdad es que me has dejado con una sonrisa en los labios, es curioso como las circunstancia y los hechos pueden dar un giro de 180 grados en cuestión de segundos, y por otra parte que importan los taitantos, a caso no somos personas con sentimientos, y el hecho de sentir esas emociones nos demuestran que estamos vivos.

LA MAMI dijo...

JAJAJJAAJJAJ, HAS LIGADOOOOOOOOOO JAJAJAJAJJA, QUE MONAAAAAA...
POR MI BARRIO SE PASEA UN TIO QUE, ESTE NO INSULTA, ESTE LEE, SIEMPRE VA CON UN LIBRO, ANDANDO Y LEYENDO, ME DIJERON QUE ERA ESQUIZOFRENICO , ESTO ME LO DIJO EL DEL BAR QUE ES UN VIEJO GORDO Y UN SAQUEADOR DE CARTERAS, PORQUE COBRA LOS CAFES A DOS EUROS, NADA PARECIDO CON TU GALAN, EN FIN QUE EL ESQUIZOFRENICO LEE MUCHO, PERO EL OTRO DIA, CASUALMENTE PASE POR LA NOCHE POR EL DESPACHO A ESO DE LAS 22H Y EL TIO IBA LEYENDO TB, LA VERDAD NO SE QUE LEERIA, PORQUE ERA DE NOCHE Y NO SE VEIA NADA JAJAJAJAJAJAJA, SI ES QUE EL HOMBRE ESTA ESQUIZOFRENICO POBRE...
BESOS GUAPAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

Parsimonia dijo...

El chico salió como un valiente a defender tu honor mancillado. Como en los relatos de caballerías, te rescató del dragón (el loco) y te acompañó hasta tu castillo (el final de la acera).
Ay, qué bonito! Yo también me hubiera ruborizado, aunque yo me ruborizo por casi todo :D. Todavía y a mi edad...
Besos

Olga B. dijo...

Taitantos muy bien llevados: sentir ese rubor, reconocerlo absurdo, sentirlo aun así... y ser capaz de producirlo.
Te felicito sinceramente.
Y también por el texto:-)
Un saludo.

Jose Antonio G. Villarrubia dijo...

En todas las ciudades, pueblos, barrios hay algun personaje asi...
Tradicionalmente no hay pueblo que se precie que no tenga cura, alcalde, maestro, boticario y ... tonto del pueblo.
Hubo un tiempo en que pensé junto con un amigo hacer un censo de los de mi ciudad, habia elementos realmente notables, ahora no se ven tantos, no sé si es bueno o malo esto, estaran recogidos en algun sanatorio?
Antes no era raro encontrarte con personajes del greco cada pocos metros.
Por lo menos gracias al tipo este tuviste un agradable encuentro... no hay mal que por bien no venga.
Un abrazo.

enrique dijo...

No me extraña el rubor. El suyo, me refiero.

Sintagma in Blue dijo...

Siempre algo malo trae algo bueno...

;-)

Rio Oria dijo...

Después del rubor, a ver si os volveis a ancontrar y !quien sabe!. A veces, de un encuentro fortuito sale una gran historia de amor. Mira lo que me trajo a mi, el encuentro por casuadad en una estación, ya llevamos, como tu dices taintantos. Un abrazo.
Olalla.

José Ignacio dijo...

Imagina que la soez viniera de un loro escondido tras la cortina de un mirador.
Es posible que la historia cambiara.
Es agradable sonrojarse.
Bsos

Déjame que te cuente dijo...

Aún a riesgo de parecer radical, a este tonto, por lo que cuentas, se le nota.
Los peores son los que descubres después. Y que en el fondo, solo ven en las mujeres a eso, guarras y putas.
Menos mal que todo el género masculino no es así.
Me encanta tu blog recién descubierto.

Y el poema de la boca,genial recolección. Lo copio, para cuando haga falta.

Un abrazo y mis mejores augurios para este nuevo año.

Yo intentaré seguir al calor de la lumbre.

Amanecer dijo...

Me imagino que lo mejor de tu relato, fuè el saber que a pesar del tiempo, no solo el de la edad, sino de la vida, aùn se conserva esa hermosa sensaciòn... La de sonrojarse. verdad?

Buen fin de semana Mery!!

Besos y muchos màs.

Octavio dijo...

Me he puesto celoso. Confieso que, como él, yo también me habría ruborizado.

Sombras Chinescas dijo...

Quien se va a poner celoso es tu santo; yo, al menos, lo estaría si leyera unas entradas así (aplíquese el paradigma de R. Chandler: "los escritores son todos unos proxenetas...")

Saludos.

Mery dijo...

He de deciros que estoy mas que encantada con vuestros comentarios, desde los que me felicitáis por haber ligado (muy relativamente, claro) a los que contáis experiencias parecidas.

Muy graciosos algunos con sus celos lejanos y galantes. ¿Qué haría yo sin estos momentos de gracia y salero?

También dar la vienvenida a algunos visitantes nuevos, como Olga y Déjame que te cuente.

Gracias a todos, un beso

Jesús Cotta Lobato dijo...

Decía Séneca que el rubor es la única emoción que el hipócrita no puede fingir: es un retrato verídico de lo que pasa por dentro. El rubor es un homenaje. Un beso

Rafael G. Organvídez dijo...

Me ha encantado lo de "taytantos". ¡Qué bueno!

Mery dijo...

Jesús: la cita de Séneca es veritas veritatis. Imposible fingirlo, ni evitarlo.

Rafael: si te das cuenta el taytantos vale para varias décadas. Es un comodín comodísimo.

Un beso a ambos