viernes, 29 de mayo de 2009

Compartir una alondra

Hace pocos días hablé de las "Cuatro últimas canciones" de Richard Strauss, copiando en castellano alguno de los bellísimos poemas de Hermann Hesse que ponían letra a las Lieder.
Pero no me quedaba conforme al no incluir el vídeo de esta tercera entrega, titulada "Al acostarse". Lo escucho una y otra vez y me dejo seducir por la voz de la soprano, que calla en el minuto 1´54 para que hable el violín, como una alondra en vuelo sereno.

Deseo que disfrutéis de ella.

12 comentarios:

enrique dijo...

En efecto, lo hemos disfrutado.
Gracias.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

La alondra es real. Muy real.

Un fuerte abrazo, y gracias.

Mery dijo...

Enrique y Javier: si habéis tenido tiempo para oirlo y os ha gustado como a mí, me doy por muy satisfecha.
Un beso y feliz fin de semana

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Buen fin de semana para ti.

pe-jota dijo...

Una estupenda forma de comenzar el fin de semana.

Mery dijo...

Pe-Jota: ojalá le resto de fin de semana te resulte tan grato.
Un beso

Diego dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
José Miguel Ridao dijo...

Celebro que tus manos supieran colgar el video. A partir de ahora espero que tus entradas musicales vayan acompañadas de música.
Nunca he sido muy devoto de R. Strauss, pero me parece muy acertada tu comparación del solo de violín con el vuelo de una alondra. Me quedo con el careto del violinista en 2´40. Para enmarcarlo...

Un beso, Mery,

Mery dijo...

Ridao: gracias por tu ayuda.
Yo creo que tu falta de devoción a R.Strauss es como lo de la tónica, que lo has probado poco. He visto el morrito del violinista, jajaja, mira que se te ocurre cada cosa. El hombre tan concentrado en dar el vuelo a la alondra y tu poniendo defectillos a su careto.
Un besazo y buenas noches

Madame X dijo...

Me incorporo de nuevo y me encuentro con esta delicia. [Soy como la alondra, voy y vengo... ]

Merci, madame.

Mery dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mery dijo...

Madame: con que de vez en cuando poses tus alas por estas tierras, me doy por satisfecha.
Un abrazo volandero