sábado, 13 de junio de 2009

Parches


Al llegar a la edad madura en que me encuentro, me sorprendo con cierta frecuencia observando mi camino, todo él, lo que anduve hasta este punto y lo que me queda por delante. Como es natural, lo que atrás dejo se va distorsionando entre recuerdos reales y anhelos de lo que no fué y pudo haber sido, de lo que ha sido y no tuvo que ser. Lo que atisbo en el horizonte es confuso e irreal, suposiciones, ilusiones, angustias...de todo cabe en la viña del Señor. La enésima potencia se queda corta entre tanto cálculo de incertidumbres.

Cuando se es niño (todo inocencia, se supone) ni se mira arriba ni abajo. Estás, eres, aquí y ahora; el mundo alcanza lo que abarcan tus brazos y tus ojos, y el cielo lo mides por la caricia de tu madre y el sonido de su voz.
Sin preaviso te llega la madurez, la previsión, los cuidados, la experiencia propia y ajena, tus miedos, el sentido mas exacto de la insoportable fragilidad del ser.

Tomas conciencia de que el camino, a veces ancho, a veces estrechito como un desfiladero, está henchido de etapas. Empiezas a cubrirlas, una y otra y otra...
y acabas por comprender que esta senda las vas salvando poniendo parches.

21 comentarios:

Antonio Serrano Cueto dijo...

Yo he sentido algo parecido. Es una extraña mezcla de certidumbres e incertidumbres. Por cada "verdad" que crees atisbar, se te ocultan las entrañas de media docena. Y me acuerdo a menudo del comienzo de la "Divina comedia": "Nel mezzo del cammin di nostra vita..."
Besos.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Los parches son la razón de la vida en la madurez-

No sé si desgraciadamente o afortunadamente, pero es así.

Interesante post.

A mi, también me pasa.

Un fuerte abrazo.

Miroslav Panciutti dijo...

Sin preaviso te llega la madurez; sin duda. Aunque a veces pienso que ni siquiera es la madurez lo que llega pero, en todo caso, qué rápido pasa el tiempo (maldita sea).

tecla dijo...

No podríamos sobrevivir sin esos parches que nos pone la Vida.
Lo bueno es poder enseñarlos como trofeos ganados en nuestra lucha por la existencia. Y cuantos más enseñemos, mucho mejor.

Bolero dijo...

Siempre es preciso saber cuando se acaba una etapa de la vida.
Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto.O cerrando puertas. O cerrando capítulos. Como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos. Lo importante es poder dejar ir momentos de la vida que se van clausurando. ¿Terminas con tu trabajo? ¿Se acaba la relación? Ya no vive más en esa casa? ¿Debes irte de viaje? ¿La amistad se acaba? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente revolcándote en los "porqués"; en devolver el cassette y tratar de entender porqué sucedió tal o cuál hecho.


El desgaste va a ser infinito porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, todos y todas, estamos abocados a ir cerrando capítulos. A pasar la hoja, a terminar con etapas o con momentos de la vida y seguir para adelante. No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió.


Y hay que soltar, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar más vinculado a nosotros.

No. Los hechos pasan y hay que dejarlos ir.

Por eso a veces es tan importante romper fotos, quemar cartas, destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa. Papeles por romper, documentos por tirar, libros por vender o regalar. Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación.

Dejar ir, soltar, desprenderse.

En la vida nadie juega con las cartas marcadas y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir solo lo que tenemos en el presente. El pasado ya pasó. No esperes que te devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres.

Suelta. El resentimiento, el prender su televisor personal para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarlo mentalmente, envenenarlo, amargarlo.

La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si andas por la vida dejando puertas abiertas, por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción.

Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de regresar... ¿a qué? Necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron. Así puedes enfrentarlos ya y ahora, házlo! Si no, déjalo ir, cierra capítulos. Díte a tí mismo que no, que no vuelve. Pero no por orgullo ni por soberbia, sino porque tú ya no encajas allá, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio, tu ya no eres el mismo que se fue hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a qué volver.


Cierra la puerta, pasa la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regreses será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por tí mismo desprender lo que ya no está en tu vida.


Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque cuando tú vinistes a este mundo llegaste sin ese adhesivo, por lo tantoes costumbrevivir pegado a él y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.

Es un proceso de aprender a desprenderse y humanamente se puede lograr porque, te repito, nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Pero... cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacude, suelta...Hay tantas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.

Paulo Coelho.


Siento que haya sido tan largo pero creo que el texto lo merece.
Besos desde Olot

Manuel Amaro dijo...

Define edad madura.
Ahora me estoy comiendo el coco, analizando si yo soy de los que ponen parches o de los que están aquí y punto.
Uf.
Te odio.

el peregrino gris dijo...

Se puede hacer, se puede tener esa mirada, ese ser de niños, casi los únicos que disfrutan de la vida, siempre en el presente. Como dijo alguien, deja que el futuro se ocupe de sí mismo (ya sé que hay que pagar la hipoteca, ¿y qué?).
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La vida sólo puede ser comprendida mirando hacia atrás, pero ha de ser vivida mirando hacia adelante.

Kierkegaard

Amanecer dijo...

Cierto, cuando llegamos a la edad madura, vemos la colcha de la vida, que hemos estado zurciendo por años, Y que a pesar de las incertidumbres, miedos etc.

Vemos que, la hemos hecho a nuestro deseo, poniendo y quitando colores.

Sigamos, salvando la senda!

Besos y muchos màs.

pe-jota dijo...

Creo que las etapas que vamos siguiendo no son más que el producto de nuestra experiencia, parches, a veces son necesarios para curar heridas, pero lo importante es llegar, y llegar con la cabeza alta sabiendo que hemos dejado cosas pero que hemos hecho lo correcto, y lo correcto a veces no es lo que se debe, sino lo que nuestra razón nos dicta.

José Miguel Ridao dijo...

Para madurez, la de los niños. Ellos sí que saben.
Un abrazo, Mery.

Max dijo...

Y que no se acaben esos parches, y menos en un dia festivo, con todo cerrado :-)
La madurez nos lleva a estas y otras muchas reflexiones similares, porque sin querer evocamos sin pausa al niño que pudimos ser, al que fuimos, y al que nos gustaria seguir siendo, de punta en blanco y con los deberes hechos.

Tu escritura es magistral Mery.

Besos y feliz semana

Parsimonia dijo...

Ay, Dios, ¡la vida!
Yo también llevo unas semanas dándole vueltas a lo mismo, quizás porque pronto será mi cumple y una empieza a evaluar otro año más y esos parches que se mantienen fijos de manera increíble.
No me gusta mirar mucho atrás del camino, para procurar que el que tengo delante me sea más transitable, sin los guijarros imaginarios. A veces los imaginamos también.
Besos, querida Mery.

enrique dijo...

Esa senda de la foto se parece a las que he visto yo este puente en los Picos de Europa.
En la vida a veces son anchos los caminos y otras te encuentras con sendas de alta montaña. A veces corres como un gamo lleno de ilusión y optimismo y otras la pendiente se te hace ardua...
Así es la vida y claro, no tienes más remedio que poner parches...
Bravo por este texto que dice tantas cosas en tan breve espacio...

Mery dijo...

Antonio: con la Divina Comedia hemos topado, grande entre las grandes. Tienes toda la razón. Un beso

Javier: los parches son como la vida, afortunada y desafortunada; no cabe duda alguna. Un beso nocturno, como siempre.

Miroslav: puede que tengas razón, no sabemos qué nos llega exactamente; pero sí tenemos certeza de que el tiempo vuela con alas propias. Un beso desde la península.

Tecla: mas bien diría que la vida nos pone baches, y los parches los ponemos nosotros, para salvarnos como podemos. Eso sí, hay que colocarlos con todo orgullo y dignidad. Un beso

Bolero: bienvenido sea tu texto, nada importa la longitud si merece la pena. Muchas gracias y un beso, catalana.

Amaro: yo te quiero, porque tus apariciones por esta casa siempre llevan tanto humor que se agradecen profundamente. Mira por dónde, podrían ser un parche para un dia durillo. Un fuerte abrazo

Peregrino: en este blog se admira mucho a los filósofos, y tu acabas de dejar a uno de rompe y rasga. La frase es simple en apariencia, pero un universo de sabiduría. Gracias. Un beso

Amanecer: tu siempre tan optimista y colorida. ¿Qué mas se puede pedir? Muchas gracias siempre. Un fortísimo abrazo desde España.

Pe-Jota: si en algo estoy de acuerdo contigo es en que debemos sentirnos orgullosos de encontar el parche oportuno a cada vicisitud que nos presenta la Vida. Al fin y al cabo, no dejamos de ser guerreros permanentes. Un beso, por tu sabiduría siempre.


José Miguel: de sabiduría de infanes tu sabes un rato largo, afortunadamente. Cuánto aprendes de tus retoños, muchacho. Gracias y un abrazo nocturno.

Max: ciertamente, cuánto queda aún en nuestroo interior de aquellos niños que hemos sido. Me alegra verte por aquí, y te agradezco tu elogio a mi escrito. Un fuerte abrazo

Parsimonia: has tocado un punto importante y es que a veces tenemos preparado el parche antes de que aparezca el bache. El Bache Imaginario, podría ser el título de otra entrada, mira.
Feliz cumpleaños, cuando caiga y sé muy feliz. Un beso

Enrique: bien hallado en tu regreso cántabro-astur. Has vuelto glorioso y pleno de ideas. Gracias por tus palabras, sabes lo mucho que aprecio tu criterio.
Un beso y buenas noches.

Hernando dijo...

Es verdad que eso parece, cuando entras en la madurez. Pero yo, que ya voy camino de la vejez me he dado cuenta que a lo largo del camino nunca se ve el paisaje como es en la realidad:

Si estás feliz, lo ves como no es.

Si estás enamorada, lo ves "exactamente" como no es.

Si estás enfadada, lo ves como no lo ve nadie.

Si estás enferma, lo ves mal. Y así todo.

En fin que en la vida, las cosas no son como son, sino como las percibimos.

Yo nunca he conseguido ver la realidad tal como es. Percibo que los demás creen que estoy loco, y claro, en esta vida siempre gana la mayoría.

Besitos.

Olga B. dijo...

Ponemos parches por aquello de que "lo urgente no deja tiempo a lo importante", lo importante es seguir, como sea. En la madurez todos vamos con las ruedas un poco recauchutadas, es lo que tiene rodar, que desgasta y te obliga a parchear tus ruedas, el camino, lo visible y lo invisible. Pero ese desgaste también nos pule, nos afila y,a veces, nos hace brillar con un brillo mucho más caro que el de la novedad.
No me digas que no, que nos va a dar igual;-)
Besos, Mery.

José Ignacio dijo...

No se cual es la razón que en mi deja atrás el pasado sin volver demasiado la mirada hacia él.
Tu en cierta forma expresas una parte. Un momento es el de la experiencia concreta (único e irrepetible). Otro el recuerdo que con el tiempo se va diluyendo y distorisonando con la experiencia que hemos añadido. Un tercero la cultura que nos rodea que cambia formas, lenguajes, imágenes....
No se cual de ellas o quizá la suma de todas que deja atrás mi pasado sin volver demasiado la mirada hacia él.
Un beso.

Antonio González dijo...

"Caminante, no hay camino". Es así de dura, y así de novedosa y original, y así de interesante nuestra vida. ¡Ánimo!, que "la vida te empuja" siempre en la dirección correcta.

Madame X dijo...

Yo, que estoy muy vaga hoy para reflexionar, me acojo a la enmienda socrática: sólo sé que no sé nada.

Joder, Mery... ¿pero nosotras no nos habíamos jurado no madurar nunca?

Un beso rebelde.

Mery dijo...

Hernando: no andas nada descaminado con tu percepción de que la vida es cómo la percibimos. Y esa percepción tiene tantas variantes como estados de ánimo.
Y eso de que vas camino d ela vejez, nada de nada.
Un beso

Olga: es que además el poner parches te va dando la experiencia necesaria para parchear cada vez mejor; tomas estilo, arte y rapidez y la vida coge su propio pulimiento. Siempre tan sensata, mañica, dá gusto leerte.
Un beso

José Ignacio: la mirada atrás sirve para ir recogiendo evidencias, quizás. La mía es esa sensación de salvar dificultades parcheando. Pero con ello adquiero sabiduría, sin duda.
Gracias y un beso

Antonio: en pocas palabras has dicho una gran verdad: que la vida te empuja hacia el mejor camino. Encantada de leerte por aquí.
Un beso para tus tierras

Madame: si es que una madura a su pesar, aunque ponga toda la rebeldía del mundo. Claro que con ello se adquiere una trayectoria mas interesante ¿verdad?
Un beso, morena

Anónimo dijo...

A VECES LOS PARCHES SON ENORMES Y TIENEN NOMBRE PROPIO