lunes, 8 de febrero de 2010

Lo dijo Molière


La gran ambición de las mujeres es inspirar amor.

¿Aforismo o axioma? Buena frase en herencia nos dejó Molière para iniciar una animada conversación cuando nos encontremos en una reunión languideciente. Puede ser frívola y chispeante, también sesuda y antropológica, todo depende de lo que queramos y de con quién compartamos unas copas y nuestro tiempo.

Las mujeres somos coquetas, así nos han parido nuestras madres, que nos parieron precisamente por coquetear hasta el extremo nueve meses antes.

Un altísimo porcentaje de lo que rodea al mundo femenino va encaminado a esos menesteres de atracción, y si no, basta asomarse al directorio de El Corte Inglés: salvo la 2ª planta -Caballeros - el resto incita al consumo de las mujeres. Hasta la cafetería está llena de ellas, de nosotras, y si alguien que lea esta página se pregunta qué tendrá que ver eso con la seducción, yo le respondo que somos golosas y tragonas para encontrarnos estupendas después , cuando volamos a lo brazos del amado. Las endorfinas tienen mucho que ver en ello , aunque estemos a eterno régimen y sólo nos hayamos tomado un té a palo seco. Suficiente para ponernos de buen humor.

Ahora bien, que las mujeres anhelemos inspirar amor puede confundirse con inspirar deseo. Es posible, pero no a cualquier precio.

16 comentarios:

Manuel Amaro dijo...

Como hombre, diga lo que diga puede ser usado después en mi contra.
Te invito a mi blog (al igual que a todos los que por aquí se pasan) pues me has inspirado una entrada.
Has inspirado, luego eres maestra.
O musa, a saber.
Un abrazo.

El alegre "opinador" dijo...

No conocía la frase de Molière. Me parece hermosa en su ambigüedad. En esa frase caben infinidad de interpretaciones.
Yo creo que esas armas de seducción que tenéis todas son las que os hacen gobernar el mundo. Yo no he hecho una reflexión tan hermosa como la tuya sobre lo que yo llamo "Nosotros y vosotras" en mis etiquetas, pero te invito a reír un rato con la última entrada de mi blog. "Aquí mando yo... (Si me deja mi mujer)"
Un saludo.

José Miguel Ridao dijo...

Estupenda entrada, Mery, y valiente. Estoy harto de las mujeres que renuncian a ser mujer, como si la igualdad fuera eso. Lo de "coquetear hasta el extremo nueve meses antes", genial. Un beso grande.

José Ignacio dijo...

El aforismo y el axioma están separados por el filo de una navaja.
Es probable que la diferencia esté en relación a la brevedad del enunciado.
El coqueteo es inversamente proporcional al compromiso, pretende ser el panal de rica miel que atrae.
Hoy creo que no es propiedad exclusiva de la mujer.
Hasta pronto

Parsimonia dijo...

Esta entrada me ha resultado de lo más coqueta, delicada y bonita.
Dejando de lado feminismos innecesarios (de los que no soy partidaria) comparto ese gusto que tenemos todas por inspirar amor.
Besos, Mery.

Mery dijo...

Amaro: ser musa suena fantástico, ojalá. Me ha gustado mucho tu entrada, ya sabes mi opinión.
Un beso

Alegre opinador: voy a leerte ahora mismo. Y bienvenido siempre.
Un beso

José Miguel: hay que ser valiente, o intentarlo. Y desde luego no perder la feminidad nunca, ni cuando llegue el s.XXII con vete a saber qué tipo de sociedad.
Un beso

José Ignacio: tampoco yo creo que sea exclusividad femenina, ahora menos que antes. ¿Tu crees que coquetear es inversamente peoporcional al compromiso? Uno puede llevar al otro.
Un beso

Parsimonia: el coqueteo, las ganas de ser amado, deseado incluso, son tan humanas...Gracias por tu visita.
Un beso

enrique dijo...

Inspirais poemas, canciones, novelas, tratados de filosofía, ensayos, discusiones, sueños, ilusiones y hasta guerras...
Y todo ello desde la antigua Grecia...

Pedro Herrero dijo...

Me remito al icono con el que anuncias tu bitácora. Dos piernas femeninas holgando en la oscuridad. Lo veo como un reclamo y como una reivindicación a partes iguales. Reclamas la atención del lector, no ya sobre la figura femenina sino también sobre la espontaneidad de un gesto desenfadado. Pero reivindicas la libertad de ser así y el respeto debido a tu iniciativa. Yo creo que si pudiera, Molière sería uno más de tus lectores.

Mery dijo...

Enrique: y eso sin contar al paleolítico, que lo mismo había ya bardos cromagnones haciando de las suyas. Muy amable tu comentario.
Un beso

Pedro: has tenido una ocurrencia muy atinada con lo de mi icono, algo que no hice conscientemente pero que, sin duda, llevaba ese componente. ¡Mujer, al fin y al cabo!
En cuanto a que Molière sería uno de mis lectores...uf, eso es mucho suponer. Te agradezco esa galantería, no obstante.
Un beso

El Deme dijo...

Salvo cuando tienen unas conversaciones a grito pelado y escandalosamente exageradas, no hay nada más delicioso que ver cuatro o cinco chicas hablando, riendo, bebiendo, comiendo, compartiendo pensamientos y encantadas de ver y ser vistas.

pe-jota dijo...

No se pero la veo un tanto reducionista y frustrante, ya que si buscáis inspirar amor, romanticismo, aventura.....y luego os encontráis con el fútbol, pues no se yo, por no decir otras cosas.

Bueno no me hagas mucho caso hoy.

José Ignacio dijo...

Me refería a que, en muchos casos la coquetería es una táctica de atracción (atraer la atención del público). Al comentar que es inversamente proporcional al compromiso me refería a que, por si mismo, no es su objetivo. Un saludo

Sombras Chinescas dijo...

El mundo se mueve en busca de tres afanes primarios: amor(sexo), dinero y poder. Quien atesora alguno de ellos, lo suele emplear para granjearse los otros.

Tradicionalmente, las mujeres se han centrado en el primero, pero hay que admitir que los tiempos están cambiando y las fronteras ya no son tan claras.

Saludos.

Mery dijo...

Deme: aprecio mucho que sepas comprender lo que guarda una conversación entre mujeres.
Un abrazo

Pe-Jota: vienes a decir un poco la idea de que el príncipe azul se puede convertir en rana con sólo cruzar la línea de lo cotidiano. A veces si, claro está.
Un abrazo

José Ignacio: gracias por la matización.
Un abrazo

Sombras: ciertamente en la actualidad hay un batiburrillo menos definido de intereses, las fronteras entre lo masculino y lo femenino están difusas. Pero seguimos coqueteando con fines primarios. Bueno, esto daría mucho que hablar...
Un abrazo

Esther dijo...

Excelente!

Mery dijo...

Esther: muchas gracias por tu comentario y bienvenida.
Un abrazo