jueves, 15 de marzo de 2012

De qué hablo cuando hablo de Música (2)

Unos días atrás, con el mismo título, hablé de Sir John Gardiner en Madrid; en esta segunda entrega hablo de compartir con quien disfruta de ella, de la Música, sea ilustrado en la materia o no. Evito usar la palabra "entendido" porque en este caso me resultaría ofensivo no aplicarlo a alguien sólo por no haber estudiado vida y milagros de los clásicos, o no entienda de octavas, impromptus o síncopas.

Hace poco llevé a mi sobrino a un concierto de Beethoven y Schumann (ojalá hubieran estado ambos en carne y hueso, ya puestos). Mi sobrino toca el piano como si hubiera sido abducido por el mismísimo Mozart, así que no perdió detalle del Concierto para piano nº 2 de Beethoven. De reojo le ví el gesto de pisar el pedal al tiempo que lo hacía el solista, Iván Martín. Y si hubiera sido menos comedido, seguro que habría tecleado sobre sus piernas el Allegro con brio. Pero el chico es recatado de por sí y no hace aspaviento alguno.
Fabulosos los tres movimientos.
Después, la Sinfonía Renana nº 3, de Schumann.
Si me extendiera hablaría de sus cinco movimientos, uno a uno, pero no es plan, así que tengo que destacar el I. Lebhaft, es decir, brioso, en forma de sonata.Todo el ajetreo rural de las orillas del Rhin parecía dispararse de la orquesta; dice Clara Schumann en su diario que un paseo campestre al son del agua cristalina inspiró a su marido el II movimiento. El III suena a la espera de la cosecha -nicht schnell-, ni un ruído. Hay acordes de valses meciendo la hierba, el oído, los pies de quien los escucha.
IV y V  son pura manifestación de la fé en un canto triunfal. Hay quien califica al V como "la bóveda" de la construcción. Por algo será.
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A mi sólo me queda respirar profunda y lentamente-aunque a veces me estalle el corazón-. Puede que, a solas, me atraque de Mozart, Shumann, Bruckner, Brahms...Puede que los oiga en el coche, en el salón de mi casa, en la Sala Sinfónica...Sea como sea me encanta compartir también mis pensamientos y mis placeres cuando hablo de Música con quien quiera oir hablar de ella.

6 comentarios:

Olga Bernad dijo...

Yo, más que hablar, puedo escuchar. Escuchar la música y a quien habla de ella. Gracias por compartir, Mery morena.

José Miguel Ridao dijo...

Pues no conozco yo esa sinfonía de Schumann, y no te quepa duda de que la buscaré. El disfrute será gracias a ti.

Un beso.

Sombras Chinescas dijo...

Aunque el propio Debussy afirmase que "Ver un amanecer es más útil que una sinfonía", no cave duda de que la música es la más próxima a la mística de las artes en cuanto a su capacidad de elevarte.

Saludos.

Mery dijo...

Olga, eso es la música, escuchar y escuchar. Y si da para hablar de ella, mira qué bien.
Un beso, guapa

Ridao: dale a Shumann qu eno te defraudará. Quid pro quo siempre ¿eh?
Un beso

Juan Carlos: completamente de acuerdo contigo. Y no conocía yo esos pensamientos de Debussy (seguro que en el fondo no lo pensaba seriamente)
Un beso

Pet dijo...

Es un placer escuchar los conciertos a través de tus notas sobre ellos!

Mery dijo...

Pet: aquí se hace lo que se puede...¡Cómo me gustaría profundizar en la materia!
Un abrazo