lunes, 15 de septiembre de 2008

Trampantojo


En Arte, trampantojo es una técnica originalmente pictórica , mediante la cual se intenta engañar al espectador utilizando perspectivas falsas y otros métodos de luz y sombra, color, etc. Su fin es artístico en un principio aunque en Arquitectura se aprovecha para jugar con el espacio, ampliándolo o reduciéndolo, dándole un matiz diferenciador que haga destacar el edificio o la estancia, o bien para desviar la atención por motivos bien estudiados.

G.L.Bernini y Luca Giordano (entre otros) y posteriormente los hiperrealistas de finales del s.XIX, son algunos de los mejores exponentes de esta técnica, para la que se requiere, por encima de todo, una imaginación y una habilidad artística fuera de lo común.

En la vida cotidiana resulta que, sin darnos cuenta, nos encontramos con otra clase de virtuosos del trampantojo, no ya artístico, que mas quisieran ellos, pero virtuosos al fin y al cabo. Malabaristas de palabras y actos que modifican la realidad de mil maneras, cada cual empleando sus mejores dotes y compitiendo entre sí por alcanzar la cima del hiperrealismo de cada jornada.
Visto en frio me resulta hasta cómico, a qué negarlo, y cuando escribo sobre ello se me vienen a la cabeza algunos personajes de cuyo nombre no quiero acordarme y ni siquiera estoy segura de que lleguen a tales dominios de la perspectiva. Pero hoy estoy alegre, optimista, y ningún trampantojista del tres al cuarto podría llevarme por el camino que no quiero.
De hecho me pregunto ¿no seré, a veces, una de ellos y también -y tristemente- de tres al cuarto?
Pues eso.
* En la foto "Escapando de la crítica" de Pere Borrel del Caso

14 comentarios:

LA MAMI dijo...

NENAAAAAAAAAAAAAA, MUY BUENA TU ENTRADA SI SEÑOR, TOUCHE.
EN ESTA VIDA HAY DOS CLASES DE PERSONAS, LOS QUE TIENEN CLASE Y LA CHUSMA.
LA CHUSMA SE DEDICA A CRITICAR A LOS QUE TIENEN CLASE, DENTRO DE LOS trampantojistas DEL TRES A L CUARTO ESTAN LOS DE LA CHUSMA...JJAJAJAJAJAJA
UN BESO

Soboro dijo...

Vengo de visitar un blog que hablaba de la importancia de la imagen que proyectamos a los otros, curiosamente.
Los artistas utilizan esta técnica para crear belleza con el engaño, mientras que otros ilusionista más mundanos se ayudan de ella para crear falsas expectativas o engañar nuestros sentidos burdamente.
No sé a quiénes te refieres, pero es aplicable en muchos sentidos a mucha gente.
El hiperrealismo lo quiero sólo en arte, en la vida real prefiero el hiporrealismo, je, je.
Un besote

Sombras Chinescas dijo...

Hay muchos maestros en ese arte: vean Uds. a algunas señoras cuando se levantan, o la filigrana verbal del gobierno para evitar conceptos como "crisis" o "trasvase".

Saludos.

pe-jota dijo...

Gran verdad !!!!!, no se me hubiera ocurrido relacionar las bellas artes con ese otro arte deleznable, pero tan abundante hoy en día, arte al fin de cuentas cuando les paga el puchero a base de sandeces y demás cosas que no vienen a cuenta.

GENIAL !!

enrique dijo...

Admirablemente descrito eso ta cotidiano de intentar engañar mediante el juego de perspectivas, en su mayoría falsas. Hoy en el trabajo me he cruzado con dos o tres trampantojos.
Magnífico nombre!!

Y estupendo post, as always.
Salve!!

Mery dijo...

Está visto que del engaño no se salva nadie, unos mas descaradamente, otros a niveles mas inocuos.
Como bien apunta Sombras, las mas grandes trampantojistas somos las mujeres, con nuestros maquillajes y alhajas. Eso en el terreno físico; en el intelectual cada persona juega sus cartas para conseguir fines mas o menos lícitos.
Sea como sea, léase mi entrada con el mejor humor del mundo; así la escribí y así quisiera hacerla llegar a quien me lea.
Os agradezco vuestras opniniones: Soboro, Enrique, Sombras, Pe-Jota, Mami.
Un abrazo

Rafael Lucena dijo...

Ese personaje del cuadro me recuerda al niño Lázaro, cuya "autobiografía" es un compendio de embustes, mentiras, hipocresías y cinismos propios y ajenos, para reflejar la cara más ruda y cruel de la realidad social de aquella época (o de esta). También sería un trampantojo, ¿no?

Agurdión dijo...

Hola de nuevo, Mery. Siempre vuelvo con gusto por aquí. Lo cierto es que en el verano los blogs se duermen un poco. Me llama la atención que Madame dejó de escribir.

Me interesa mucho el tema del trampantojo en la pintura. En un sentido amplio, la pintura nació como un trampantojo, es decir, con una voluntad ilusionística de confundir lo real y lo ficticio. Lo que pasa es que, con el tiempo, los trucos pierden fuerza, y los espectadores se endurecen al engaño [el que nos camela con facilidad al principio, al final se nos aparece con una falsedad evidente]. Hoy mucha pintura quiso ser sólo pintura, y dejar de referirse a objetos de la realidad. Básicamente ésta es la explicación de gran parte del arte contemporáneo.

Uno de los ejemplos más habituales del trampantojo es el caso que has propuesto: un motivo pictórico que simula rebasar la superficie pictórica, es decir, romper la cuarta pared, asomarse sobre el bastidor del cuadro e irrumpir en el espacio del espectador. Las perspectivas arquitectónicas de Andrea Pozzo hacen lo mismo: confunden la arquitectura real con la pintada. Ésta es una forma de proceder típicamente barroca. Hoy en día es popular una técnica sutilmente distinta: se trata de la que reformula un espacio real tridimensional en función de un concepto bidimensional o plano. Esto es lo que hacen contemporáneos como Julian Beever, o lo que sucede con la publicidad de muchos eventos deportivos: son esos diseños que están pintados en el suelo, pero que, desde donde se coloca la cámara de televisión, parecen vallas verticales.

De todas formas, el concepto es el mismo: la condición fundamental del trampantojo es que dos espacios, uno real y otro simulado, se interpenetren.

Un saludo.

ONDA dijo...

El trampantojo como arte agrada, el que se hace dolosamente confunde al que lo ignora
y manipula.

Ten salud

Antonio González dijo...

La palabra 'trampantojo' es por sí sola un tratado: expresa la clave del mundo, "el gran teatro del mundo"; desde los juegos de azar -el de las tres cartas, por ejemplo-, pasando por el trueque y el comercio -en el puesto de verduras del mercado sólo veo tomates perfectos: ¿cómo han llegado a mi bolsa los estropeados o podridos?-, la pugna política -mejor sin ejemplos- hasta el mundo del arte: el creador quiere dotar de vida a su obra, hasta el punto de que llegue a formar parte de lo social cotidiano... y, mientras tanto, colocarse él en el pedestal de inmortalidad que aparentemente buscaba para su creación.

Mery dijo...

Rafa: qué agudo eres.

Agurdión: un gusto tenerte por aquí de nuevo y leer tus sabios comentarios .

Onda :si, en el Arte es belleza e imaginación.

Antonio : como se vé las trampas al ojo (en francés suena mas dulce, como siempre) están a la orden del dia, en cada momento y ambiente. En el lado opuesto nuestro papel es capear los intentos de engaños, con buenas artes, como debe ser.

Miroslav Panciutti dijo...

Yo creo que todos pasamos la vida haciendo trampantojos. Ayer justo hablaba con alguien muy querido sobre cómo me gustaría que nos pudiéramos ir desprendiendo (al menos yo) de esos hábitos. Pero te aseguro que, por más que nos quejemos, casi nadie quiere que los demás dejen de hacerlos ante él. Un beso.

Anónimo dijo...

Gracias por la lección de arte.
Cierto que la vida está llena de personajes que a su antojo montan trampas que alteran la realidad de multitud de formas insospechadas.
Propagandas con asteriscos.
Guerras por televisión sin muertes aparentes.
El IPC
Cualquier campaña electoral del mundo.
Y no digamos de los miles de habilidosos sacacuartos del que tenemos el mundo lleno.
Buena entrada.
Hasta pronto.

Compartimos? dijo...

No se porque ha salido el comentario como anónimo.