martes, 22 de junio de 2010

Parca en palabras y alguna foto



De un tiempo a esta parte no encuentro palabras con que llenarme la boca ni este espacio del blog, por eso he pensado dejar alguna imagen de las muchas que miro y remiro estos últimos días.
A la izquierda, un niño de unos 5-6 años en las ruínas de Palmira, Siria. Vendía postales junto a un primito algo mayor que él. Cuando intentamos darle unas monedas sin comprarle nada, sus ojos se llenaron de una extraña dignidad, impropia de una criatura de su edad.
A la derecha, bailarina árabe en Damasco.

6 comentarios:

enrique dijo...

Dos imágenes y dos párrafos, suficientes ambos.

Olga B. dijo...

La imagen del niño y tu reflexión son preciosas. Tú viste esa dignidad porque le miraste a los ojos. Yo veo un niño como el mío y te imagino a ti mirándole.
Cómo se parecen los críos...

Mery dijo...

Enrique, siempre tan amable, con parquedad o sin ella.
Un beso

Olga, cuando viajo me gusta mucho fotografiar a los niños y resulta que me ocurre como a tí: a todos les encuentro parecido. Es increíble de qué manera la niñez asoma y sorprende en un par de pupilas, aquí o en Sebastopol.
Un beso

El alegre "opinador" dijo...

Dignidad antigua de pueblos orgullosos...
Preciosa foto.
Besos.

pe-jota dijo...

A veces una imagen llega a hacernos comprender mejor la realidad que mil palabras. Al menos si se sabe mirar, que desde luego no es lo mismo que ver.

Mery dijo...

Alegre opinador: me gusta mucho fotografiar niños. Así me traigo la cultura a la que pertenecen,
en estado puro.
Gracias y un abrazo

Pe-Jota: afinas con mucha precisión, porque no, no es lo mismo saber mirar que ver.
Un abrazo