jueves, 13 de marzo de 2008

Al son de Radiolé............................Lámina 17

Hay ocasiones en que un hecho insignificante basta por sí solo para iluminar las 24 h.del dia. Hoy he disfrutado de uno de ellos.

El azar ha tenido mucho que ver en que yo saliera tarde de una reunión y me viera obligada a coger un taxi en la Pl. de Cuzco para llegar a tiempo a una comida. De no haber sido así, tenía previsto haber caminado toda la Castellana adelante para despejarme de mente y piernas en un paseo que sólo me hubiera llevado 20 min.

En una esquina alcé la mano a la primera luz verde que ví acercarse y subí presurosa al coche, conducido por una mujer. Ella bajó la música para oirme la dirección y emprendió la marcha. De pronto me veo tarareando al son de una cancioncilla que ya acababa y que me había evadido de mis pensamientos aburridamente laborales, así que le pregunté si llevaba sintonizado Radiolé. "Si, si te molesta la quito." " Huy, todo lo contrario, si yo misma la pongo en casa cuando estoy planchando y me encanta" "Jo, pues ya es raro" " Pues a mi me anima mucho, salvo cuando les dá por poner sevillanas una tras otra, eso sí que no lo aguanto".


En esos parlamentos nos hallábamos cuando comienza a sonar, brioso "Un rojo clavel" en la voz potente de Rocío Jurado. "Si quieres ponla mas alto " "Vale". Y timidamente me pongo a cantarla , porque no podía yo resistirme a esta copla rebelde que rinde honor al coraje de una mujer enamorada hasta los tuétanos: "nadie sabeee, nadie sabeee, aunque todos lo quieren saber, ni la clave ni la llave, de mi cómo mi cuándo y por qué. Me gusta ser libre lo mismo que el vientooo, que mueve el olivo y riza la maaar; meterme en la sombra de mi pensamientoooo, y luego a la noche ponerme a cantar: y un clavel (tatachán) un rojo rojo clavel, un clavel, a la orillaaa de mi bocaaa, besé yo como una locaaa, poniendo mi vida en éeel. Y el claveeel, al verte cariño mioooo, se ha puesto tan encendioo que está quemando mi piel, se ha puesto tan encedío que está quemando mi piel, que está quemandooooo, que está quemando mi pieeeel (tatacháaaaan). Negro pelo, negro pelo, que tramina a menta y limón, negros ojos, negros celos, primo hermano de mi corazóoon. Me importa tres pitos que diga la genteeee, que voy y que vengo por el Arenaaal, que tengo gastadas las losas del puenteee, de tanto cruzarlo por la madrugáaaaaa.
Y un clavel (tatachán), un rojo rojo clavel, un clavel, a la orillaaa, de mi bocaaa..."

Nos miramos através del espejo retrovisor y estallamos en risas porque ambas íbamos cantando por todo el lateral de La Castellana, con la ventana de la conductora a medio bajar y sin importarnos tres pitos lo que pensara la gente, como la misma canción acababa de sugerirnos (si la Jurado nos hubiera oído intentando alcanzar su agudos, Ave María Purísima). Ha sido glorioso.

Al llegar a mi destino me ha preguntado si necesitaba factura para mi trabajo; le he contestado que no y nos hemos deseado un feliz dia mutuamente. A los 5 minutos estaba sentada frente a mi compañero de comida, un economista al que es posible que contrate mi empresa en un futuro, y todo lo que él me contaba me ha parecido bien, y he asentido a sus palabras con una sonrisa permanente, y hasta lo he visto atractivo....

Eso es lo que tiene Radiolé.

10 comentarios:

Rafael Lucena dijo...

Para continuar la fiesta que te has montado, por ahí tienes una copla dedicada. Imagínate que la canta RJ...

Juan Antonio, el.profe dijo...

Me encantan las historias de taxis, y esta es de las buenas. Os invito a hacer una prueba: cuando salgáis de un taxi, no os limitéis a decir "adiós" o "buenos días", simplemente. Decid (tampoco hay que enredarse mucho), "que tenga usted un buen día" (incluso añadiéndole, a continuación, un "amigo"). El taxista os mirará entre sorprendido y agradecido y su mirada, tal vez, os alegre una mañana gris o se la alegre a él. Ya me contaréis.

Pedro Jorge dijo...

Todo es alegre y contagioso, Mery... me encantó... excepto eso de que te hubiera parecido atractivo el economista... es que soy celosillo, sabes...

Es broma, ¿eh?

Un beso

TitoBeno dijo...

Las coplas condensan en una canción algunos de los mejores guiones de películas posibles aparte de que en muchas ocasiones son pura poesía

"Vimos desde el cuarto despertar el día,
y sonar el alba en la torre la vela.
Dejaste mi brazo cuando amanecía
y en mi boca un gusto a menta y canela.
Serrana para un vestido yo te quiero regalar.
Yo te dije está cumplio,
no me tienes que dar ná.
Subiste al caballo
te fuiste de mí,
y nunca otra noche
mas bella de Mayo han vuelto a vivir"

igualito que el "perrea perrea"

Bolero dijo...

"y sin importarnos tres pitos lo que pensara la gente".
Plas, plas, plas!!!

Bolero

RIPP dijo...

Cuando vengas a Barcelona, avísame. Hay un lugar que te fascinará.

WALLACE dijo...

muy divertido y muy llano tu relato.
Con respecto al chico este, ten cuidado que no se repita la historia ......

Agurdión dijo...

Es sorprendente lo que nos activa el ánimo conocer gente y entenderse con ella a la primera. Podemos estar patas arriba de trabajo y con mil problemas, que apenas damos con la persona adecuada en el ascensor, y nos aparece una sonrisa para todo el día. Que dure, Mery. Besos.

Mery dijo...

Tenéis mucha razón, desde el primer comentario de Juan Antonio, con lo fácil que es decir una palabra amable, o una sonrisa, y el enorme beneficio que conlleva.

Tito, olé tu coplilla, es que esas letras son la vida misma.

Pedro, el economista anda por ahí rondando, pero yo no le hago mucho caso. (Es para ponerte celosillo).Esto va también para Wallace.

RIPP: habrá que ver ese sitio que me comentas, Lo mismo es un tablao flamenco ¿no?
Para todos , un beso y que paséis buena Semana Santa. Yo seguiré asomándme por aquí.

Madame X dijo...

Mery... tengo una sonrisa de oreja a oreja. Te estoy imaginando con un clavel reventón entre los labios y dando palmas flamencas. Prométeme que cuando vaya a verte me cantas esta canción de la R.J., que no me lo quiero perder. O sea... no me lo pierdooo.

Por cierto, te recuerdo que ya toca nuestra habitual escapada a Sevilla.

Un besazo, reina mora.

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