martes, 7 de abril de 2009

El Samur entre Ramos


No sé qué tengo yo con los Domingos de Ramos, que no hay año en que no me suceda alguna cosa rara. Parto de la base de que este día me gusta muy por encima de las demás fiestas religiosas y no me equivoco cuando digo que voy a misa con los pies alados y ligeros, como Aquiles, y el corazón cantando alegre y bailarín.
El domingo pasado, en mitad de la celebración, se oyó un revuelo de voces que querían ser discretas, pero que denotaban alarma y preocupación. La iglesia estaba llena de gente mayor (pocos jóvenes en estos tiempos de cólera, qué le vamos a hacer). El cura siguió a su ritmo como si no hubiera oído nada y así llegué a creerlo, dada su avanzada edad a la que yo presupuse una sordera incipiente. Los feligreses guardamos silencio con los ramos de olivo enhiestos como lanzas nuevas.
Cinco minutos mas tarde se abre la puerta y aparece una pareja del Samur, con sus chalecos de color vivo, el fonendo al cuello, y una premura en el andar extraña en ese recogimiento. Alguien los guía hacia un banco y comienzan las maniobras propias de resucitación, la gente inquieta, pero silenciosa, y yo, al fondo, sin saber qué estaba ocurriendo entre la vida y la muerte.
No podía dar crédito a aquella escena : el cura NO paraba la misa ni un segundo, no se inmutaba, no dudaba en su quehacer, como si ese cuarto de hora que quedaba por delante tuviera la misma importancia del armisticio en la Segunda Guerra Mundial.
Me indignaba esa falta de humanidad en un representante de la Iglesia. Nadie de los que estábamos allí sabíamos si el hombre tumbado en el banco estaba muerto, si aún luchaba por aferrarse a nosotros, no sabíamos nada...y yo tenía ganas de gritar hacia el altar: ¡paren ahora mismo, carajo. Esto es mucho mas importante!
Cuando mas tarde comenté lo ocurrido con gente conocida me comentaron que en otras situaciones parecidas, otros sacerdotes actuaron de igual manera. Y yo me pregunto ¿ de dónde se ha sacado la Iglesia que este rito divino es, a los ojos de Dios, infinitamente mas importante que la ayuda a un necesitado?
Entre las palmas y los ramos imaginaba a aquel Jesús, XXI siglos atrás: no, él no hubiera actuado así. No, a él no le hubieran gustado unas cuantas actitudes de esta Iglesia ( creo yo, yo que creo en Él).

20 comentarios:

Parsimonia dijo...

Muy surrealista.
¿Qué pasó al final con el hombre?

José Miguel Ridao dijo...

Esto es una prueba más de lo lejos que está la Iglesia de aquellos a los que ¿representa? Muchos de los que hoy invocan el nombre de Jesús, digo yo que en vano, habrían servido de enseñanza de haberse cruzado con el hijo de Dios en presencia de algún Evangelista. Me imagino un pasaje algo así como "El Dios de los impíos". Admiro a los que como tú seguís acudiendo a misa; muy fuerte debe de ser la fe.

Abrazos.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Pues pienso como tú Mery.

Yo me imagino a Jesús atendiendo al enfermo, como dicen los libros, libros que no leen los de ahora, los que suben a celebrar.

Bueno, me irrito, pues me cabrea algo así.

Yo hubiera parado la misa.

Y como dice Parsimonia, ¿que le pasó al enfermo?

Un abrazo Mery.

Madame X dijo...

Ya sabes que soy atea y, además, tengo una pésima opinión de la Iglesia católica. Sobre todo, de sus dirigentes y de su política. Otra cosa son los creyentes de a pie y algunos religiosos que de verdad tienen vocación humanista y humanitaria. Claramente el cura de tu parroquia no pertenece a esta categoría.

Tal como describías la escena, si tuviera que imaginarme a Cristo en la actualidad, presente en ese lugar, me viene sistemáticamente a la cabeza el episodio del templo y los mercaderes. Jesús haría callar a tu cura con un látigo, echándole de ahí.

Reivindico, como Pasolini (otro ateo) al Jesús que exclamó: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". Qué lejos está la Iglesia de este mandamiento.

Mery dijo...

Parsimonia: sólo cuando acabó la misa y se despejó la iglesia, pude comprobar que el señor, de unos 70 años, parecía haber sufrido un mareo, bajada de tensión o similiar. Por si acaso el Samur le estaba recomendando ir a urgencias a revisarse a fondo. Fué surrealista, sin duda.
Un beso desde los madriles.

José Miguel: yo he de confesar que no voy a misa casi nunca. El Domingo de Ramos me gusta, en cambio, muchísimo; me parece maravilloso lo que tuvo que suponer este acontecimiento hace tantos siglos.La entrada feliz en Jerusalén, rodeado de gente entusiasmada.
Yo no estoy de acuerdo con muchas posiciones de la Iglesia actual, ni para qué decir de siglos anteriores, que mejor ni menearlo.
Al final siempre acabo separando la Iglesia de mi fé; no sé si hago lo correcto, pero no me sale otra cosa.
Un abrazo

Javier: ahora que lo voy pensando en frío, me reprocho no haber sido valiente para plantarme delante del altar y parar aquéllo. Y lo que me irritó mas aún fué lo que me comentaban luego: que siempre actúan así los sacerdotes durante una misa, o sea, que no fué sólo una actitud aislada de este cura. No entiendo esta falta de caridad...En fin.

Un abrazo, Javier.

Madame: esa misma escena de Jesús ante los mercaderes la imaginaba yo. Menos mal que mucha gente es buena, a pesar de los pesares y de ciertas directrices anacrónicas de las altas jerarquías.Gente que se guía por su corazón y su sentido moral.
En fin, seamos optimistas y dejemos esta anécdota como un hecho aislado. Incomprensible, pero aislado.

Un beso y buenas noches

Olga B. dijo...

Vaya, desde luego creo que ante un caso así se debería parar. El respeto a la liturgia es importante pero una vida lo es más.
Yo con estos temas no encuentro consuelo, en mi casa tengo que aguantar carros y carretas por ir a misa de vez en cuando (voy siempre que quiero, faltaría más)y me cansa ya el tema de la Iglesia y de lo malos que son los curas. Tanto como los que se creen que Dios es de su partido. Yo no voy por ellos, voy porque tengo fe.
Me encanta el Domingo de Ramos, como a ti. "Los feligreses(...)con los ramos de olivo enhiestos como lanzas nuevas".

Amy dijo...

Pues si lo piensas friamente, la postura del cura hizo que la gente no se arremolinara ante el enfermo al que seguramente no le hacía ningún bien tanto mirón alrededor, y esto al samur creo que le facilitaría el trabajo. Otra cosa hubiera sido que el cura, además de cura hubiese sido médico y le negase al pobre enfermo su asistencia hasta no acabar la misa. En estos casos nos mueve más la curiosidad que la capacidad de ayudar que sería lo único importante para que el necesitaba la ayuda. Pero vamos yo es que también suelo ser muy fría y objetiva en casos de necesidad, luego yo misma me asombro de mis reacciones pero es mejor el pragmatismo que el sensacionalismo o sentimentalismo para quien necesita de nuestra ayuda. Así que seguramente Jesús tantos siglos atrás hubiera ayudado a ese hombre, porque él era sanador, pero hay un pasaje que a mi me pareció durísimo cuando era cría y que sin embargo protagonizó Cristo y que se parece mucho a esta situación. Estaba Cristo con sus seguidores y María y uno de sus hermanos tenía una urgencia familiar y quería hablar con Jesús. Jesús se enfadó mucho con su madre y le dijo poco más o menos que lo suyo era mucho más importante que lo que ella venía a decirle. No sé si encuentras similitud, pero posiblemente por este pasaje es que la iglesia actúa de esta forma.

ONDA dijo...

Siempre relaciono ese día con una luz especial....
Lo del cura no doy credito es como si pensara yo a lo mío...
Y muchos de los feligreses seguramente igual ni se inmutarían...

Manuel Amaro dijo...

Uf, mi ateísmo y anticlericalismo pronunciado me obligan a no opinar en esta ocasión.
Eso sí, te dejo un abrazo fuerte.

José Ignacio dijo...

Me he encontrado en este tipo de situaciones e incluso con algún otro feligrés solidario y con la ayuda de una silla, sin chaleco ni maleta) sacar a una persona del TEMPLO.
Como en el caso que has vivido la ceremonia continuo y los asistentes no mostraron ningún signo externo de alarma.
Como sabes la resurrección es un elemento clave de la fe y creo que es la razón de la actuación fuera de toda lógica del celebrante.
Para resucitar hay que morirse por esta parte no hay porque temer y la ceremonia puede seguir.
Cabe la posibilidad que si el feligrés con problemas de salud muriera se produjera una resurrección inmediata.
Este pensamiento el domingo de ramos es menos censurable por la proximidad del espíritu pascual.
Perdona la ironía pero es que nunca he entendido este tipo de cosas y constato que el TEMPLO es parecido al de Jerusalén.
Ten cuidado el viernes de pasión.
Besos.

Max dijo...

Todavía crees en la Santa Madre Iglesia?

Espero que estés bien, un placer visitarte como siempre.

Besos y feliz semana

Mery dijo...

Amy: michas veces he pensado en los mensajes contradictorios que tiene la Biblia, no sólo en este tema, sino en otros muchos, como que Dios proveerá, a la vez que existe la parábola de los talentos. Creo que al final debe primar el sentido común, siempre.
Gracias por tus palabras, son aleccionadoras.
Un abrazo.

Onda: también tu te has dado cuenta de la luz del Domingo de Ramos. Yo hace tiempo que vengo observando que ese día siempre hay sol ,mucho sol, aunque el resto de la Semana Santa llueva a cántaros. Un abrazo, me alegra verte por aquí.

José Ignacio: jajaja, dices bien, tendré que vigilar cada paso que doy el Viernes de Pasión. Interesante lo que cuentas de tus experiencias. Un abrazo

Max: tu por aquí, dichosos los ojos.
Ya sabes, lo que le inculcan a uno con fervor en la infancia es difícil de rechazar en la madurez.Eso no quita para que tenga ojos críticos con esta institución que tantas meteduras de pata ha tenido a lo largo de su dilatada historia.
Un abrazo, iré a ver tu página.

alberto dijo...

El problema no está en la iglesia y lo que dice, sino en los que la siguen y agachan las cabezas sin una sola crítica.
Solo hay que escuchar su emisora la COPE para darse cuanta que para ellos todo vale, desde luego Jesús no aceptaría algo así,

Besos,

Mery dijo...

Hay tanto despropósito en algunas gentes, gentes mas papistas que el Papa, por ejemplo.
Como he dicho anteriormente, todo iría mejor con mas sentido común en nuestras cabezas.
Un abrazo, Alberto

Rio Oria dijo...

Yo tambien he vivido alguna cosa parecida y te aseguro que el cabreo fue como el tuyo, no entiendo porque no se puede parar una ceremonia religiosa a lo mejor es que desde el altar los "feligreses" nos hacemos invisibles para el celebrante. En fin estoy segura que la reaccción de Jesús seria completamente opuesta, pero !Esto es lo que hay!.
Un beso y por lo menos BUENA PASCUA
Olalla.

Mery dijo...

Olallla: es lo que hay aunque no comprendamos las razones.
Espero que estés teniendo Buena Pascua también.
Un beso

Sintagma in Blue dijo...

Si Jesús levantase la cabeza...

pe-jota dijo...

La misma indignación que he sentido, estos días, al observar como el Papa no abandonaba el Vaticano para reconfortar a las victimas del terremoto, no, los ritos, el boato no debe parar.

Mery dijo...

Sintagma: si Jesús levantase la cabeza a lo mejor rodaban unos cuantos cientos de ellas...

Pe-Jota: me gustaría saber qué sienten ellos, los curas, cuando actúan así; si tienen revuelta el alma por no entrar en acción directa o si se conforman mirando para otro lado. Quiero pensar en lo primero.

Un abrazo

Sombras Chinescas dijo...

Solo un mandamiento nuevo os dejo....

Justo el que no hacemos caso (antes que nadie, los jerifaltes).

Saludos.