viernes, 23 de mayo de 2008

Trazo leve en torno a Rodin



Cuando Rodin comenzó a dibujar, sobre todo dibujar, el cuerpo femenino de manera obsesiva, había ya traspasado, y con mucho, la barrera de los cuarenta. Supongo, por ello, que entraba en esa supuesta crisis que dicen sufrir los hombres cuando descubren que ya tienen 30 + 10 + 10.......

Casi todas sus modelos se convertían en amantes fugaces bajo el brillo de sus ojos de escorpión maduro. Siempre he pensado que un hombre nacido bajo el signo de Escorpio lleva consigo el estigma de un apetito sexual insaciable (y qué hombre no, dirán todos los demás). Bueno, si, todos los demás también, pero los escorpiones un poquito mas. Permítaseme esa licencia.

Pues sólo hay que imaginar el escenario en su punto apropiado de ebullición: la petite Claudine, o Yvette, o Rose Marie, mostrando su piel blanca al artista en sensuales disposiciones: peinándose, acariciándose, caminando por la estancia con paso meloso; Rodin trazando sus rasgos con veloces vaivenes de mano, sin posar siquiera levemente los ojos en el papel para no perder detalle del cuerpo que va a gozar en breves momentos. Por un lado las extravagantes exigencias del artista, por otro, su arte tirado por los suelos en profusión de papeles desordenados, cascadas de carboncillos, lápices, cinceles, troqueles, moldes. Al fondo del estudio, el camastro sin orden ni concierto, aguardando el duelo amatorio de turno.

Y en la mente de Rodin, una competición libidinosa y frenética con Gustav Klimt. Otro que debía tener crisis desaforada de cincuentón aunque tuviera veinte años menos (y sin ser Escorpio).
Cientos de dibujos, cientos de amantes, y unos cuantos hijos naturales correteando sin apellido por las calles parisinas - su rival , Klimt, sí reconocía a sus hijos, por el contrario -. Cuando estuvo en Sevilla en el año 1905, invitado por su amigo Zuloaga, nada le impresionó mas que las bailaoras flamencas del barrio de Triana, a las que dibujó con esa fiebre propia de sus cincuenta y siete otoños. Quién sabe si también dejó sembrado algún petit Rodin en el vientre de lunares de cierta Macarena salerosa.
¡ Qué sorprendente poder de seducción tienen estos desaliñados genios de carácter indomable !

4 comentarios:

Max dijo...

Uhmm Rodin, Klimt.. dos de mis favoritos de siempre!

Feliz fin de semana

Bssssss

pe-jota dijo...

Que se lo digan, bueno pobrecita nadie de lo puede decir ya, a Camille Claudel, cuantos secretos debió guardar y las humillaciones que sufrió, admiro tanto como detesto a Rodin, es una sensación extraña.

;-), funcionó

Madame X dijo...

Estos grandes artistas, en su vida privada no son todos tan grandes. Como bien dices, Pe-jota, el caso de Camille Claudel fue sangrante.

Otro escorpio, Picasso... Un genio del arte. Podría decir que es mi pintor preferido. Dicen de él que tenía una sexualidad desbordada, feroz. Lo mismo son leyendas.

Ay, estos escorpios, que bichos... (no digo más, por la cuenta que me trae).

Un besito, guapa.

Mery dijo...

Sobre Cemille Claudel tenía pensado hablar otro dia, ya que la mencionáis.
Si, si, Madame, cierra la boquita con los escorpios,bichillo malo.

Max, un saludo.